sábado, 6 de octubre de 2018

Blogs de Economía; el renacer de un clásico

Hay muchos blogs de economía en internet y desde hace muchos años. Pero son pocos los que tienen un nivel de antigüedad, tráfico y frecuencia de publicación relevantes. El Captor es uno de los principales clásicos en los rankings, entre otros motivos porque también puede presumir de una versatilidad poco común entre sus competidores. Si como blog sobre economía destaca notablemente, no es menos cierto que sus aportaciones en otras áreas vinculadas a la reflexión política, la opinión o el análisis gráfico son parte fundamental de su oferta. En este sentido, cabe destacar que desde sus comienzos en 2012, sus secciones se han ido actualizando para mejorar la variedad y la calidad de sus contenidos. Con puntas de tráfico que han llegado a alcanzar los 100.000 visitantes mensuales, la producción informativa de El Captor ha traspasado también la generación de audiencia a través de su propio blog, mediante colaboraciones con medios digitales como publico.es o el portal de información y comunicación alternativa ‘Rebelion’. Además, un importante número de autores ha incrementado su participación en las páginas del que es considerado por muchos como uno de los mejores blogs de economía en español, a veces bajo la etiqueta o pseudónimo de El Captor, a veces bajo la creación de una sección específica de autor, véanse Francisco José Bustos Serrano o Sergio P, Páramo entre otros. Sin su cooperación y el enriquecimiento aportado por todos ellos este blog sería un poco más pequeño. Terminamos destacando en cinco datos la trayectoria histórica de este blog de economía: más de 1.000 gráficos de elaboración propia publicados, más de 30 colaboradores en las distintas secciones, más de 10 artículos en la portada en Menéame, más de 50 artículos con más de 1.000 shares en redes sociales y más de 10.000 enlaces de sus artículos en otros blogs […]

La entrada Blogs de Economía; el renacer de un clásico aparece primero en El Captor.



jueves, 4 de octubre de 2018

Las diferencias entre mujeres y hombres y la estadística

En esta entrada hablo de las diferencias entre hombres y mujeres, de cómo distinguir entre hechos, hipótesis, estadísticas, líneas de investigación y conclusiones para poder navegar en tanta noticia e ideología que se mueve alrededor de cualquier estudio, opinión o decisión sobre el tema. Me ha movido a escribir esta entrada la reciente controversia de un artículo matemático retirado de dos revistas por presiones políticas. Me referiré a él más adelante para situarlo en este esquema, sin que constituya la idea principal de la entrada. Numeraré los párrafos para mayor claridad en una posible discusión posterior.

1. Hay diferencias obvias, como las físicas, desde los atributos sexuales primarios (órganos sexuales) a los secundarios (vello, masa muscular, altura, etc.). A pesar de que los atributos sexuales no son binarios al 100%, la gran mayoría de individuos de la especie humana tiene órganos sexuales masculinos o femeninos en correspondencia con su carga genética, mientras que personas cuyos cuerpos difieren del estándar masculino/femenino constituyen en torno al 1% de la población (aquí). En los atributos secundarios la variabilidad es mucho mayor, con diferencia significativa en las medias, pero con mucho solapamiento en las distribuciones. Por ejemplo, hay un porcentaje sustancial de mujeres que son más altas que un porcentaje también sustancial de hombres (aquí hablamos de la importancia de hablar de distribuciones y no de medias).

2. Hay diferencias de preferencias y de acciones, algunas con una gran correlación con uno u otro sexo y otras con menos. Entre las que presentan más correlación está el hecho de que las mujeres prefieren hombres como pareja en mayor medida que los hombres y que los hombres prefieren mujeres como pareja en mayor medida que las mujeres. Otras características, como la atención a la familia frente a la carrera profesional, presentan una correlación menor. También hay una correlación entre algunos tipos de trabajos y el sexo (con más mujeres en ciencias de la salud y más hombres en las STEM). Algunas de estas diferencias son estables en el tiempo mientras que otras van cambiando. Aquí se pueden consultar referencias sobre estas y otras diferencias.

3. Las diferencias podrán deberse a circunstancias genéticas, ambientales o sociales (o alguna otra causa que pueda encontrarse), sin que en principio sean excluyentes. Aquí hablé de la aportación de la investigación económica en el esclarecimiento de las causas. Algunas diferencias serán claramente genéticas y serán difíciles de cambiar, como los atributos sexuales primarios o las preferencias por tener como pareja a una persona del otro sexo. Estas dificultades pueden ser menores a medida que la tecnología avance. Otras son más maleables. Por ejemplo, hace bien poco las mujeres no realizaban estudios de Derecho, pero ahora lo hacen en mayor medida que los hombres, y todo apunta a que esa elección estaba muy condicionada socialmente.

4. Hay muchos rasgos distintos entre hombres y mujeres sobre los que todavía no sabemos en qué medida influyen las posibles causas y, lo que tal vez sea más importante, tampoco sabemos en qué medida son maleables. Es posible que en media las causas sociales sean más maleables, pero no tienen por qué serlo siempre. Hay circunstancias genéticas muy maleables (las preferencias por actividades que antes requerían fuerza física pueden cambiar una vez tenemos máquinas, mejores técnicas de entrenamiento o mejor aceptación social entre las mujeres) y circunstancias sociales que lo son muy poco (véase el modelo de segregación de Schelling).

5. Además de diferencias en media, hay diferencias en la varianza de la distribución de algunos rasgos. Cuando eso ocurre, la varianza suele ser mayor entre los hombres (aquí). El ejemplo típico es que se encuentran más hombres en la cárcel y también más premios Nobel en comparación con las mujeres.

6. Las diferencias en la varianza pueden ser muy pequeñas, especialmente en las habilidades cognitivas, y así todo dar grandes diferencias en los extremos.

7. Ejemplo de hipótesis social para explicar la variabilidad: hay más premios Nobel hombres por la discriminación hacia las mujeres en el acceso a la educación e investigación.

8. Segundo ejemplo de hipótesis social para explicar la variabilidad: Hay más hombres en las cárceles porque la competencia social entre hombres, a la par que beneficia a los ganadores, perjudica a los perdedores, que ven más atractivo incumplir las reglas.

9. Ejemplo de hipótesis genética para explicar la variabilidad: el par 23 de cromosomas en las mujeres es XX y en los hombres es XY. Los dos cromosomas X no son exactamente iguales, de manera que si un rasgo está ligado a una expresión de genes en el cromosoma X, la presencia de dos cromosomas X hace que la variabilidad de esta expresión genética tienda a ser menor si la expresión se corresponde con la media de ambas cargas genéticas. El cromosoma Y es mucho menor y muy distinto del cromosoma X, por lo que no influirá tanto en reducir la variabilidad que pueda haber en el cromosoma X. (Aquí se ligan ciertas características al cromosoma X y se discute el tema de la variabilidad. Aquí se presenta un estudio más reciente.)

10. Segundo ejemplo de hipótesis genética para explicar la variabilidad: en una población con dos sexos, si uno de ellos es más selectivo tenderá a producir más variabilidad en el otro. Es la hipótesis recogida en un trabajo del matemático Theodore Hill (aquí). Pongamos que en la población el sexo B está dividido en dos subgrupos igual de abundantes, B1 y B2 y que el B1 presenta alta variabilidad con una mitad muy atractiva para el sexo A, mientras que la otra mitad es poco atractiva. El grupo B2 presenta poca variabilidad y los individuos de ese grupo son medianamente atractivos. Si el sexo A es suficientemente exigente a la hora de buscar pareja sexual, de manera que los encuentros sexuales con individuos del grupo B2 más atractivos son más numerosos que los encuentros con individuos del grupo B1, entonces estará induciendo una selección evolutiva a favor de la variabilidad del sexo B.

11. Mientras no se demuestren estas hipótesis son eso, hipótesis. Tener detrás un modelo coherente de funcionamiento no implica que ese mecanismo sea el que opera en tal o cual variabilidad. Por ejemplo, la hipótesis del punto 9 difícilmente explicaría los casos en que la variabilidad es mayor en las mujeres. El mecanismo de la hipótesis pudiera incluso no operar en ninguna de las diferencias.

12. Proponer hipótesis y estudios para saber si son explicativas de mucha o poca parte de una diferencia entre sexos es parte de la investigación científica y no debe ser censurado. El trabajo de Hill se encuadra en esta categoría. Fue aceptado para su publicación y luego retirado por presiones políticas no una, sino dos veces por sendas revistas (la versión de Hill, aquí; el otro lado de la historia, aquí). En la American Economic Association se preguntan, preocupados, si algo así puede pasar en la investigación económica (aquí).

13. Proponer que ya sabemos la causa de alguna diferencia solo porque una hipótesis es compatible con esa diferencia es hacer mala ciencia. Hace falta comprobar empíricamente que esa es la hipótesis que mejor explica los datos, y eso requiere mucho estudio empírico. De momento estamos empezando a conocer toda la complejidad del tema y en muchas diferencias estamos lejos de haber cerrado la investigación.

14. Proponer que si se descubre y se comprueba una explicación genética de una diferencia implica aceptar esa diferencia es incurrir en la falacia naturalista. Proponer que si se descubre y se comprueba una explicación social de una diferencia implica el deber de cambiar esa diferencia constituye también una falacia que nos lleva a una ingeniería social acrítica. La socióloga Catherine Hakim, de la LSE, abunda aquí sobre esta idea.

15. El que una causa, genética o social, de una diferencia se quiera y pueda revertir dependerá de las preferencias de los individuos y de la maleabilidad del mecanismo causal.

16. El proponer que las preferencias de los individuos deberán tenerse en cuenta para tomar decisiones sobre las diferencias entre los sexos, cuando esas mismas preferencias están influidas por las diferencias, no implica que no puedan evolucionar. Por ejemplo, se puede incentivar que las mujeres estén más y mejor expuestas a las carreras STEM y que el ambiente en esas carreras elimine posibles discriminaciones y a la vez aceptar la posibilidad que aun así no se consiga (¿de momento?) la paridad en esas carreras y, por tanto, no forzar esa opción.

Como anticipaba al comienzo, mi interés es aportar claridad al debate, no llegar a una conclusión sobre el tema (o los temas, puesto que cada posible diferencia será un tema potencialmente distinto). Como ya he señalado en otras ocasiones, en aquellos temas en que no tengamos ya una explicación clara, mi opinión es que las acciones políticas deben tomarse sobre la hipótesis de menos riesgo. Por ejemplo, en el caso de las mujeres en las STEM creo que debemos actuar según la hipótesis de que todavía hay margen para que más mujeres se incorporen a estas carreras.

P.D.: Mientras escribía estas líneas, y como para darme la razón, la revista Nature publicaba esto.



Krugman y la contracultura

Confieso una especie de profunda devoción hacia el economista Paul Krugman. Está situado muy cerca del poder, pero mantiene constante su capacidad de pensamiento crítico. No tiene la dimensión mediática de muchos de los benevolentemente considerados “analistas”, pero es uno de los pocos autores capaces de llevar el propio timón de sus conclusiones. Krugman sería algo así como uno de los más fidedignos exponentes de la contraeconomía, por utilizar un símil paralelo con el sugerente concepto de ‘contracultura’. Tal vez alguien pueda pensar que en este economista las etiquetas mainstream y vanguardista combinan demasiado mal o demasiado bien, pero en mi opinión Krugman es uno de los pocos economistas reconocibles a los que no es fácil engañar, y esta pequeña peculiaridad, por insignificante que dicho de este modo parezca, es una de las más difíciles de observar en el apasionante mundo de “teóricos” enfrentados en tratar de conseguir razonar mejor que nadie en torno a la misma mentira. A mí, no sé si por un defecto de serie o por alguna otra circunstancia, este tipo de espectáculo masivo me produce una náusea deprimente, y el hecho de pensar que en el mundo académico Krugmans solo hay unos pocos, me hace reflexionar en la concurrida espiral de fake news y redes sociales, alimentada por el apoyo insípido y divulgativo de autores representantes de la simple, pero peligrosa, cultura y economía dogmática, esa que jamás tendrá la preposición “contra” entre sus galones. La facultad de rechazar una idea comúnmente aceptada no es una empresa al alcance de cualquiera. Cuestionar mantras, oponerse a ellos, razonar en contra de lo preestablecido no es sencillo para determinadas personas. La mayoría  ni siquiera se dan cuenta de que eso es posible. “El PIB ha crecido un 3% este año, el próximo bajará un 2%, el mayor […]

La entrada Krugman y la contracultura aparece primero en El Captor.



miércoles, 3 de octubre de 2018

James Mirrlees (RIP): Haciendo justicia a los impuestos

de José María Labeaga

El pasado 30 de agosto murió, a la edad de 82 años, James Mirrlees, influyente economista británico y premio Nobel de Economía en 1996 (conjunto con William Vickrey) por “sus contribuciones fundamentales a la teoría económica de los incentivos bajo información asimétrica”. Para aquellos interesados en su vida, creemos que lo mejor es leer la autobiobrafía que él mismo escribió cuando le concedieron el Nobel. En cuanto a su contribución fundamental a la Economía, esta hay que buscarla en la introducción de una forma de pensar nueva tanto sobre los incentivos como sobre la desigualdad, que tiene implicaciones directas sobre el diseño de políticas públicas, en general, (con aplicaciones prácticas en numerosas áreas de la economía) y de los sistemas impositivos óptimos, en particular.

Imposición optima, en teoría y en la práctica

En esta entrada nos centramos de forma especial en sus contribuciones al diseño de impuestos óptimos. Una conferencia que tuvo lugar en el Banco de España justo la semana siguiente a la muerte de Mirrlees muestra la enorme relevancia e influencia de su trabajo en este campo, en el que muchas de las cuestiones que él abordó todavía siguen bajo análisis y discusión (como por ejemplo demuestra la presentación de Florian Scheuer que no por casualidad tiene el sugerente título “Mirrlees meets Diamond-Mirrlees: Simplifying Nonlinear Income Taxation”). Pero la importancia de las contribuciones de Mirrlees es apreciable no sólo porque un importante número de trabajos actuales en Economía Publica las citan, de una u otra forma, sino porque han quedado plasmadas en documentos con relevancia práctica y política: Jame Mirrlees junto con un grupo de colaboradores (algunos participantes en la conferencia citada) participaron de forma activa en un informe publicado por Oxford University Press en dos volúmenes (Dimensions of Tax Design y Tax by Design), conocido como “Informe Mirrlees” que sentó las bases de las futuras reformas impositivas en el Reino Unido.

En efecto, la influencia de los trabajos de imposición óptima realizados por Mirrlees (solo o conjuntamente con Peter A. Diamond) hace casi 50 años (aquí, aquí o aquí) está presente en todo el informe y también en la mente de quienes diseñan impuestos desde un punto de vista práctico. Una prueba clara es el enorme debate que generó entre académicos y responsables políticos como prueba el monográfico publicado por Fiscal Studies dedicado en exclusiva a resúmenes, conclusiones, reflexiones y comentarios al informe (aquí). El informe también ha tenido impacto en varios países, principalmente desarrollados (ejemplo), y España no ha sido una excepción. La Fundación Ramón Areces organizó una conferencia de la que salió una monografía con las principales opciones para la reforma del sistema tributario español derivadas de las propuestas del Informe Mirrlees (aquí).

Fundamentando la disyuntiva entre eficiencia y equidad

El primer trabajo de Mirrlees (aquí) tiene la importancia de reformular el problema utilitarista de imposición óptima sobre la renta, de forma que tenga en cuenta los posibles efectos distorsionantes y la pérdida de eficiencia. De esta forma, introduce teóricamente discusiones relevantes sobre los principios que deben regir el diseño impositivo, las características que debe tener un impuesto óptimo o la redistribución que se consigue tras la introducción de un impuesto (o tras la reforma de un impuesto existente). Esta última pregunta tiene implicaciones en los efectos que el impuesto (o la reforma) tiene sobre la desigualdad. Por tanto, introduce numerosos aspectos teóricos que no habían sido tratados con anterioridad y, en particular, la discusión entre eficiencia y equidad (o redistribución) implícita en el diseño de cualquier impuesto. Sobre esta disyuntiva giran los trabajos contenidos en el Informe Mirrlees, que reconocen desde el principio la imposibilidad de optimizar ambas a la vez y, por tanto, la necesidad de buscar soluciones de segundo óptimo. Este trabajo es el origen de líneas de investigación muy fructíferas de autores relevantes (Atkinson, Dasgupta, Feldstein, Deaton, Stiglitz, Newberry, Sandmo o Stern, por citar sólo contribuciones de la década de los 70), que continúan hasta la fecha, como antes hemos relatado. Mirrlees introdujo, por tanto, los principios básicos para el diseño (o la reforma) del impuesto sobre la renta. Su trabajo tiene, además, la virtud de proporcionar ilustraciones numéricas con propuesta de tipos impositivos y cálculo de los efectos distorsionadores que los diferentes esquemas conllevan.

En los dos trabajos de Diamond y Mirrlees se analiza la imposición indirecta óptima, extensión del famoso modelo de Ramsey, a varios consumidores. De acuerdo al modelo de Ramsey, la imposición indirecta es óptima bajo condiciones muy estrictas (oferta de trabajo inelástica, utilidad separable entre consumo y ocio y homotética en consumo y preferencias aditivas). La regla de Ramsey, con estos supuestos, establece que el vector de impuestos óptimos sobre los n bienes produce la misma reducción proporcional en la demanda de todos ellos. En palabras de Mirrlees, la imposición indirecta será óptima cuando el índice de desaliento de todos los bienes sea igual. Con varios consumidores, podemos encontrar un resultado muy destacable cuando en el modelo se introducen precios variables a la producción, el teorema de eficiencia productiva, que establece que los bienes intermedios no deben ser gravados, sugiriendo, en términos de política fiscal, la necesidad de esquemas como el del Impuesto sobre el Valor Añadido que permiten la desgravación de los impuestos sobre los inputs, de modo que la imposición indirecta recaiga únicamente sobre los bienes finales.

Aunque existe otras contribuciones, individuales o conjuntas, de gran relevancia en el trabajo de James Mirrlees, creemos que es suficiente con lo anteriormente dicho para poder considerarlo como uno de los padres de los sistemas impositivos que hoy en día están en vigor en los países desarrollados, estableciendo, asimismo, pautas para el análisis de esquemas más generales de imposición óptima.

En tiempos en los que damos tanta importancia al impacto de las publicaciones, las palabras del profesor Partha Dasgupta, en el homenaje que la Universidad de Cambridge ofreció tras el fallecimiento de Mirrlees, son clarificadoras de su influencia: “su seriedad moral, unida a sus habilidades matemáticas deslumbrantes y un ojo infalible para la construcción de modelos económicos sencillos quedaron reflejados en media docena de artículos que, juntos, han construido los fundamentos teóricos de la economía pública”. Estas virtudes se pueden añadir a su capacidad para compartir tiempo e ideas con estudiantes y colaboradores (varios de los autores citados previamente, Dasgupta entre ellos, fueron sus estudiantes de doctorado), su sencillez y su modestia. De lo primero, la evidencia está en sus trabajos, pero de esto último podemos dar fe (foto) cuando vino a Madrid, no hace muchos años, a iluminarnos sobre los efectos socio-económicos de las políticas climáticas.



martes, 2 de octubre de 2018

XVII Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica: Laura Díaz Anadon

de Natalia Fabra

Laura Díaz Anadon ha recibido el XVII Premio de la Fundación Sabadell a la investigación en economía. El trabajo de Laura se centra en la economía de la energía, y en concreto, en el estudio de las políticas públicas que contribuyen a fomentar la innovación en este campo.

La lucha contra el calentamiento global exige cambiar el modo con que producimos y consumimos energía, que es la principal fuente de gases de efecto invernadero. Ello pasa, inevitablemente, por una vía: la de la innovación. Hay que innovar para idear un nueva movilidad que no dependa de los combustibles fósiles, innovar para desarrollar nuevas tecnologías de generación eléctrica que permitan aprovechar más y mejor los recursos renovables, innovar para reducir los costes de las tecnologías de generación existentes, innovar para mejorar la eficiencia en el consumo de energía, e innovar para hacer factible el almacenamiento de energía a mayor escala y menor coste.

El trabajo de Laura nos enseña que nada de esto se produce por generación espontánea. Hay que apoyar la investigación a través de políticas públicas y de la cooperación público-privada. La elevada incertidumbre en este campo desincentiva la iniciativa privada, y las elevadas externalidades de la innovación en energías limpias implican que la iniciativa privada, por sí sola, no puede alcanzar los niveles socialmente óptimos. ¿Qué riesgos más elevados existen que los de apostar por tecnologías con largos periodos de amortización y cuyo potencial es difícilmente valorable? ¿Por qué habrían los inversores individuales de internalizar la mayor externalidad que existe, que es la lucha contra el calentamiento global?

En un artículo publicado en la revista Nature Energy, Laura y sus coautores nos recuerdan que todos los estudios publicados desde 1997 recomiendan multiplicar de dos a cinco veces los recursos públicos dedicados a la I+D+i en el campo de las energías limpias. Aunque ello no haya sido óbice, como ellos denuncian, para que la administración Trump haya reducido en un 57% los recursos destinados a la investigación en este campo - un recorte sin precedentes en la historia.

Pero además de defender un mayor apoyo a la investigación, el trabajo de Laura también aboga por un mejor uso de los fondos: se trata de gastar más, sí, pero también de hacerlo mejor. En la Revista Nature, Laura y sus coautores enumeran seis principios básicos que debieran guiar las políticas de innovación en el área de la energía: el fomento del aprendizaje, de la colaboración internacional, de la autonomía de los expertos, la apuesta por la flexibilidad en las estrategias de innovación y la defensa de una financiación estable y predecible. Ciertamente, ellos no se limitan a enumerar estos principios, sino a sustantivarlos con evidencia empírica y un profundo conocimiento de los procesos de innovación en las empresas, en las universidades y en los laboratorios de investigación.

En otros trabajos de investigación (éste, éste o éste), Laura ha profundizado sobre el valor añadido de las herramientas analíticas para mejorar la asignación de los fondos de investigación. El problema al que se enfrenta la política de investigación no es muy distinto del de un inversor que diseña una cartera óptima de activos financieros para maximizar sus beneficios. Como demuestra Laura, el planificador tiene que decidir en qué energías limpias invertir para maximizar su función objetivo (que puede incluir retornos sociales, reducción de emisiones, mejora de la salud pública, reducción de costes, etc). Y para ello, tiene que tener en cuenta los spillovers que genera cada actividad, así como la complementariedad, o no, entre ellas. El ejemplo que aporta Laura en un reciente artículo es muy ilustrativo: la innovación en baterías es complementaria a la innovación en energías renovables porque las primeras harán que las segundas sean más efectivas (se aprovecharán los vertidos cuando haya demasiado sol, viento o agua y se mejorará la garantía de suministro). El planificador tiene que tener en cuenta esta complementariedad para cuantificar los efectos positivos de invertir, en este ejemplo, en mejorar y hacer más eficientes las baterías. Pero, ¿cómo se resuelve un problema de optimización tan complejo cuando el planificador seguramente no está al corriente de las tecnologías disponibles, de su potencial, o de las probabilidades de éxito? El trabajo de Laura nos enseña cómo aprovechar y procesar las opiniones de los expertos para informar la toma de decisiones. Y los efectos no son menores: con datos de EEUU, Laura estima que con su método, se podría diseñar una cartera de inversión en energías limpias que, en el horizonte 2030 con datos de EEUU, ahorrara 46 Millones de toneladas de CO2, incrementara el excedente económico en 29 Billones de dólares, y aumentara la generación eléctrica renovable en 39TWh. No son magnitudes menores…

El trabajo de investigación de Laura comprende muchos otros temas que, por la extensión de este post, por no puedo tratar aquí. Les invito a que visiten su web para más detalles. Pero no quiero cerrar este post sin antes destacar, más allá de su contribución científica, tres cualidades de Laura.

Primera- Laura es una investigadora interdisciplinar…lo que no es fácil. En el campo de la energía, exige combinar conocimientos sobre economía, modelización, tecnología, implementación….no basta con ser economista, o matemático, o ingeniero, o politólogo…hay que serlo todo. Conozco a pocos investigadores capaces de comprender el complejo engranaje entre estas materias - la formación y el trabajo de Laura demuestran que está entre ellos.

Segunda- Laura no es una investigadora en una torre de marfil. Su investigación se centra en problemas fundamentales que afectan a la sociedad - ¡qué mayor problema que el cambio climático y sus consecuencias! Escribir papers es importante – a los investigadores nos evalúan por ello - , pero más lo es el saber traducir ese conocimiento a soluciones concretas – algo que no siempre está lo suficientemente reconocido en nuestra profesión. Recientemente, Laura ha sido seleccionada entre los autores del sexto informe del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC), un reconocimiento  al que han accedido pocos españoles (entre ellos, también Xavier Lavandeira y Elena Ojea).

Tercera- Laura es mujer. Hasta la décima edición de los Premios de la Fundación Sabadell, ninguno de los premiados había sido una mujer. De los siete premiados desde entonces, cinco han sido mujeres. La contribución de la Fundación Sabadell a través de estos premios es doble, porque no sólo reconoce la investigación de calidad siempre con el máximo rigor, sino que además nos recuerda que las mujeres son igualmente capaces de llevar a cabo una investigación rigurosa y original. Una de las premiadas en ediciones anteriores, Nagore Iriberri, ha analizado en varios de sus trabajos el impacto de los estereotipos de género sobre el desempeño de las mujeres en entornos tan competitivos como el de la investigación. Confío en que el premio a Laura contribuirá a cambiar los estereotipos y que con ello se consiga que más mujeres se dediquen al campo de la investigación.

Gracias Laura por ti contribución a tantas buenas y tan importantes causas, y ¡Enhorabuena!



lunes, 1 de octubre de 2018

¿A qué dedican el tiempo los adolescentes en España?

de Virginia Sánchez Marcos y Ángel Garrido Aldea

La pregunta es relevante porque, según un trabajo reciente de Del Boca, Monfardini y Nicoletti (2017), la inversión en tiempo de los adolescentes en determinadas actividades tiene efectos positivos sobre sus capacidades cognitivas. El estudio citado se engloba dentro de una literatura muy extensa que se ha preocupado de estudiar la importancia de las actividades desarrolladas durante la infancia y adolescencia, así como del contexto familiar, escolar y social durante estas etapas iniciales de la vida, para determinar la situación económica durante la vida adulta. El premio Nobel de economía James Heckman ha sido uno de los principales impulsores de esta literatura.

Como se explica, entre otros sitios, en el trabajo ya citado o en Fiorini y Keane (2014), determinar el impacto sobre las capacidades cognitivas y no cognitivas del tiempo dedicado a distintas actividades durante la infancia o adolescencia es una tarea complicada por diversas razones, pero, sobre todo, por un problema de endogeneidad (¿mejora la lectura las habilidades cognitivas de los individuos, o los individuos más inteligentes leen más?). En una entrada reciente, Ainhoa Aparicio discutía estas dificultades y la evidencia empírica sobre el efecto de los deberes sobre los resultados académicos.

El objetivo de esta entrada es muy modesto y simplemente queremos documentar la asignación de tiempo de los adolescentes y su correlación con algunas características del hogar en el que residen. Si encontramos desigualdades en la asignación de tiempo de los adolescentes en función de características observables, podemos especular (a la luz de la literatura) que podrían ser una fuente de desigualdad en el futuro.

Para ello utilizamos la Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010, y nuestra muestra de estudio son los individuos entre 11 y 16 años que consideran el día de la entrevista como un día habitual. La razón por la que consideramos este rango de edad es que queremos restringir la muestra a individuos a los que por su edad les corresponde estar cursando educación secundaria. Nuestra muestra está compuesta por 525 individuos. En la encuesta los individuos responden sobre la asignación de tiempo en un día concreto, y nosotros trasladamos la asignación diaria de horas de distintas actividades a asignación semanal simplemente multiplicando por siete.

Los individuos de nuestra muestra dedican 84 horas semanales (de un total de 168) a cuidados personales (entre los que se incluye dormir y comer). El tiempo restante se distribuye como se muestra en la Tabla 1 (no incluimos en la tabla una columna con “Otras actividades”, a las que se dedican un total de 17 horas semanales y que aglutina una serie muy variada de actividades de otro tipo). El tiempo en el colegio asciende a unas 20 horas (12% del total semanal) y el destinado a tareas escolares a 9 horas semanales (esta cifra es similar a la reportada en  este documento con datos de PISA 2012, pero inferior a la cifra de otros documentos más recientes, como por ejemplo este, con datos de PISA 2015 en el que se utiliza un concepto más amplio de formación fuera de la escuela). El ejercicio físico ocupa a los adolescentes durante aproximadamente 6 horas semanales, y la lectura tan sólo durante 1 hora. Las horas dedicadas a entretenimiento con TV y videojuegos ascienden a 17, casi el doble que el tiempo dedicado a tareas escolares, mientras que a otro tipo de juegos y vida social se dedican unas 8 horas semanales. Por último, los adolescentes dedican en media 6 horas semanales a realizar tareas domésticas.

Características del hogar

A continuación, en la Tabla 1 presentamos la asignación de tiempo de los adolescentes condicionando en algunas características del hogar, y encontramos algunos hechos interesantes. En primer lugar, observamos que los individuos que viven en hogares con ingresos mensuales inferiores a 1200 euros (aproximadamente un 27% de nuestra muestra) dedican a tareas escolares unas 6 horas semanales, mientras que en el resto de los hogares el tiempo medio se sitúa en torno a 10 horas. Además, resulta muy llamativo que los individuos que pertenecen a estos hogares dediquen tan sólo 1 hora a tareas escolares en compañía de sus padres (un 20% del total de las horas dedicadas a tareas escolares) mientras que, por ejemplo, en los hogares con ingresos superiores a 3000 euros mensuales la cifra es de 5 horas (un 46% del total de las horas dedicadas a tareas escolares). Uno de los resultados más importantes del trabajo de Fiorini y Keane es que durante la infancia el tiempo dedicado a actividades educativas, especialmente con los padres, es el input más productivo para el desarrollo cognitivo (cierto que aquí nos centramos en la adolescencia porque la Encuesta de Empleo del Tiempo no recoge información en el diario de actividades si el individuo tiene una edad inferior de 10 años).

En segundo lugar, los individuos cuya madre tiene educación terciaria dedican aproximadamente 2 horas semanales más a tareas escolares que el resto de individuos. La educación del padre no parece estar correlacionada con el tiempo dedicado a tareas escolares.

En tercer lugar, es muy llamativo el escaso tiempo medio dedicado a lectura, no más de 1 hora semanal. Además, conviene señalar que el porcentaje de individuos que no leen en absoluto es muy elevado:

aproximadamente un 85%. Se aprecian diferencias en dicho porcentaje en función de los ingresos del hogar. Así, aproximadamente un 8% de los individuos en hogares con ingresos inferiores a 1200 euros responden haber dedicado tiempo a lectura, mientras que en hogares con ingresos entre 1201-2000 este porcentaje asciende a 11%, en hogares con ingresos entre 2001-3000 a 21%, y en hogares con ingresos por encima de los 3000 euros el porcentaje se sitúa en aproximadamente el 19%.  La educación de los padres no parece estar correlacionada con el tiempo de lectura de los individuos, pero sí lo está el tiempo de lectura de los adolescentes y de sus padres.

Finalmente, es muy notable la heterogeneidad en el tiempo dedicado a TV y videojuegos en función de los ingresos del hogar o de la educación de los progenitores. Mientras que el tiempo medio en esta actividad asciende a unas 21 horas semanales en los hogares de ingresos más bajos, o en los que el padre o la madre sólo han completado la educación primaria, el tiempo se reduce a unas 14 horas en el resto de hogares.

Diferencias de género

Por último, estudiamos posibles diferencias en la asignación de tiempo de los adolescentes en función de su género (véase Tabla 2). Encontramos diferencias significativas en el tiempo dedicado a TV y videojuegos y a tareas domésticas. Las chicas dedican una media de 14 horas semanales a TV y videojuegos, frente a las 19 horas de los chicos. Las tareas domésticas incluyen: actividades culinarias, mantenimiento del hogar, confección y cuidado de ropa, jardinería y cuidado de animales, construcción y reparaciones, compras y servicios, gestiones del hogar, cuidado de niños, ayudas a adultos miembros del hogar, y otras actividades no especificadas. Mientras que el tiempo medio que dedican los chicos a esta actividad asciende a 4 horas semanales, el tiempo medio que dedican las chicas asciende a 8 horas semanales. Por último, las chicas dedican una media de 6 horas a ejercicio físico frente a las 7 que dedican los chicos, pero la diferencia no es significativa.

Álvarez y Miles ya documentaron en un trabajo de 2012 importantes diferencias de género en la asignación de tiempo a tareas domésticas con la Encuesta de Empleo del Tiempo de 2002, y encontraron evidencia a favor de la transmisión inter-generacional de roles como determinante de la asignación desigual de tiempo entre chicos y chicas a tareas domésticas. Como se muestra en la Tabla 2, la relación entre los ingresos del hogar y el tiempo que dedican a esta actividad las chicas con respecto a los chicos no es monótona. En lo que respecta a la educación, es sorprendente que los hogares con mayor educación del padre (o de la madre) presenten una ratio mayor.

Estas diferencias de género son importantes por dos razones. En primer lugar, es posible que se perpetúen en el tiempo. En segundo lugar, se pone de manifiesto que no sólo se necesitan políticas de conciliación laboral y familiar, como explicó aquí Sara de la Rica. La desigual asignación de tiempo a tareas domésticas de los adolescentes según su género apunta a la necesidad de que las propias familias adopten un papel más activo en la distribución equilibrada de tareas domésticas entre chicos y chicas.



El futuro económico no es lo que solía ser

Lehman cayó hace diez años y dos semanas; el próximo miércoles será el décimo aniversario de la promulgación del Programa de Alivio de Activos Problemáticos, también conocido como el “Rescate”. En honor al aniversario, ha habido aproximadamente 1.000.000.000 de artículos describiendo la crisis financiera de 2008 y sus efectos. Muchos han sugerido, con razón, que las consecuencias políticas continúan dando forma al mundo actual. Pero hasta donde puedo decir, sorprendentemente pocos se han centrado en los efectos económicos del largo plazo. Lo extraño de este relativo descuido es que incluso una mirada superficial a los datos sugiere que estos efectos fueron enormes. Es cierto que el desempleo en los Estados Unidos está por debajo de lo que lo estaba antes de la crisis; aunque no se ha generalizado, el desempleo en la zona del euro también está muy por debajo, no tanto con respecto a la víspera de la crisis, pero muy por debajo de su promedios previos. Pero en ambos casos hemos regresado a una especie de “pleno empleo” coincidente con niveles de PIB real mucho más bajos que los que personas bien personas informadas proyectaban antes del estallido de la crisis. No soy, por supuesto, la primera o la única persona que hace esta observación. Antonio Fatás y Larry Summers ya han tocado estos “palos” durante años, al igual que Larry Ball. Pero parece interesante indicarle a un público (levemente, quizás) más amplio hasta qué punto el futuro ya no es lo que solía ser, especulando un poco sobre por qué y cómo esto puede haber sucedido, y hablar sobre sus implicaciones en las políticas futuras. De la Gran Recesión al Gran Bajón Los economistas usan el término “producto o PIB potencial” para referirse a la cantidad máxima que una economía puede producir sin un sobrecalentamiento inflacionario. Este […]

La entrada El futuro económico no es lo que solía ser aparece primero en El Captor.