miércoles, 24 de octubre de 2018

¿A qué mierda estás jugando otra vez, Volkswagen?

El último anuncio de Volkswagen –ver el vídeo aquí– vuelve a conjugar elementos estéticos de tipo visual y sonoro ciertamente seductores. Y esta vez lo hace para convertir lo que en la actualidad parece uno de los más temibles enemigos de la industria automovilística –el boom de los nuevos medios de transporte urbano, como patinetes o bicicletas eléctricas– en un potente recurso de generación de ventas. Los argumentos ideológicos y publicitarios que utiliza para ello son tan brillantes como siniestros, motivo por el que a continuación destacamos cinco de los mismos a través de cinco imágenes del reciente spot comercial emitido por la histórica firma alemana del sector de la automoción. 1- La locura es la cordura: “Esta vida loca, loca, loca, con su loca realidad, que se ha vuelto loca, loca, loca, por buscar otro lugar”. La letra de una de las mejores canciones de Pancho Céspedes, el cantante cubano de 61 años nacionalizado mexicano, nos remite al falso contexto inicial que la empresa europea pretende caracterizar: “buscar una alternativa al transporte tradicional basado en el motor de combustión, ya sea para contaminar menos, hacer menos ruido, ser más moderno o promover un medio ambiente sano o limpio, es una locura, un estado triste del alma como el que desprende la aterciopelada y penosa voz del cantante latinoamericano. 2- El socialismo frente el individualismo: Imágenes de miles de personas perfectamente sincronizadas, realizando movimientos circulares y concéntricos con patinetes eléctricos, evocando desfiles militares uniformados y realizados en países de tradición comunista, como, por ejemplo, Corea del Norte. Pretenden que nos cuestionemos si queremos diferenciarnos, saciar nuestro impulso individualista, o acabar por el contrario extraviados y confundidos entre la masa, convertidos en sujetos reemplazables en urbes terriblemente impersonales. 3- Lo cool es lo freaky: Desplazarse en patinete eléctrico por la ciudad, con comodidad y sin riesgo, haciéndolo […]

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martes, 23 de octubre de 2018

¿Por qué viven más años las mujeres que los hombres?

Leía hace unos días esta noticia en The Guardian, donde se anuncia que en 2040, España será el país más longevo del mundo, con una esperanza de vida de 86 años. La esperanza de vida al nacer en España era de 83 años en 2017, según el INE, aunque la media esconde grandes diferencias por sexo: 86 años para las mujeres contra 80 para los hombres (de longevidad ya les hemos hablado antes, por ejemplo aquí y aquí). La figura 1 muestra que esta diferencia en longevidad por género se observa sin grandes cambios desde que tenemos buenos datos para España (1975). ¿A qué se debe la mayor longevidad de las mujeres?

Figura 1. Esperanza de vida al nacer en España, 1975-2017 (fuente: INE)

En primer lugar, esta ventaja de las mujeres en longevidad se observa en la actualidad en la gran mayoría de países. Por ejemplo, aquí se puede ver que las mujeres viven en media más que los hombres en todos los países de la OCDE.

Este hecho es bien conocido, y he participado en muchas charlas de café donde cada uno exponía sus hipótesis sobre el origen de esta brecha de género. He oído conjeturas de lo más variadas, incluyendo: los hombres van a la guerra y las mujeres no, los hombres tienen trabajos más “chungos”, mientras que las mujeres tienen una vida más fácil (¿?), los hombres fuman y beben más, etc. ¿Tenemos evidencia científica que nos ayude a responder a esta pregunta?

Hoy quería contarles los resultados de un trabajo reciente de las brillantes economistas Claudia Goldin y Adriana Lleras-Muney, historiadora económica y economista de la salud, respectivamente, en el que afrontan esta cuestión. En su estudio, empiezan por constatar que efectivamente esta diferencia a favor de las mujeres se encuentra en casi todas partes en la actualidad. A continuación, se preguntan si esto ha sido siempre así, y la respuesta es que no. Por los datos históricos de que se dispone, parece que hasta finales del siglo XIX, la ventaja de las mujeres en mortalidad no existía. Por ejemplo, en Francia en 1850, la esperanza de vida a la edad de 1 año era la misma para hombres y mujeres, y en el Reino Unido era un poco mayor entre los hombres (aquí).

Goldin y Lleras-Muney proponen que quizá podemos entender qué explica la brecha actual si estudiamos cuándo se produce el cambio, y a qué se debe.

Los datos sugieren que el cambio (la aparición y aumento de una importante brecha de género en esperanza de vida) se produce a principios del siglo XX (por supuesto con alguna variación entre países). Por ejemplo, la figura 2 muestra la esperanza de vida a los 45 años por sexo en EEUU, entre 1795 y 2014. Ambas series se superponen hasta 1900, cuando se abre una brecha que va aumentando durante la primera mitad del siglo, de modo que en 1950 ya se alcanza una diferencia de magnitud similar a la actual. El patrón es parecido en Francia o Inglaterra.

Figura 2. Esperanza de vida a los 45 años en Estados Unidos, 1975-2014 (fuente: Goldin y Lleras-Muney, 2018)

El siguiente paso es averiguar a qué pudo deberse que el aumento en la longevidad durante el siglo XX beneficiara más a las mujeres. En primer lugar, las autoras descartan algunas posibilidades. Es verdad, por ejemplo, que a principios del siglo XX el uso del tabaco se extendió entre los hombres en muchos países, y no tanto entre las mujeres (la diferencia se ha reducido en décadas más recientes). Sin embargo, el tabaco tarda al menos 20-30 años en matar, con lo que los tiempos no cuadran, ya que la brecha se abre antes de lo que cabría esperar si el tabaco fuera el culpable.

Otro argumento que he oído antes es que antiguamente la mortalidad femenina era más alta debido a la elevada morbilidad y mortalidad en torno al parto. Quizá al reducirse la fecundidad y la mortalidad maternal, aumentó mucho la esperanza de vida femenina, y de ahí el cambio. El estudio explora esta posibilidad en detalle, y concluye que este factor sólo puede explicar una pequeña parte de la brecha, no más del 15%.

La aparición y aumento de la “ventaja” femenina en mortalidad precedió a la reducción de la mortalidad maternal, y a los efectos del aumento en el tabaquismo entre los hombres. ¿Cuál es entonces la razón?

Parece ser que la causa se halla en la reducción en la incidencia de enfermedades infecciosas a principios del siglo XX. El argumento es el siguiente. En el siglo XIX, las niñas y mujeres jóvenes se veían más afectadas por enfermedades infecciosas que los hombres (por ejemplo, la tuberculosis), al menos una vez superado el primer año de vida. Un ejemplo muy marcado puede verse en la “gripe española” de 1918, de la que murieron más niñas que niños. Cuando la incidencia de enfermedades infecciosas cayó (para todo el mundo), gracias sobre todo a intervenciones de salud pública, esa desventaja desapareció. Esta mejora en la salud de las niñas dio lugar a un aumento en la longevidad de las mujeres adultas.

La figura 3 muestra cómo la mortalidad por enfermedades infecciosas de las niñas (de 10 a 15 años) era mayor que la de los niños a finales del siglo XIX y principios del XX en EEUU. Puede observarse también el pico de 1918. A partir de 1920, las muertes por enfermedades infecciosas caen para niños y niñas, pero de manera más pronunciada para las segundas. Un patrón parecido puede observarse en la figura 4, que muestra tasas de mortalidad infantil (es decir, dividiendo muertes por población), excluyendo las muertes violentas. La ventaja masculina evidente en 1890 ha desaparecido en 1940.

Figura 3. Fracción de muertes de niños de 10 a 15 años por enfermedades infecciosas (Massachusetts, 1887-1940) (fuente: Goldin y Lleras-Muney, 2018)

Figura 4. Tasas de mortalidad (muertes no violentas) de niños de 10 a 15 años (Massachusetts 1980-1930) (fuente: Goldin y Lleras-Muney, 2018)

Es importante recalcar que no hablamos (sólo) del efecto "inmediato" procedente de la menor mortalidad provocada directamente por enfermedades infecciosas. Este tipo de enfermedades provoca secuelas entre los supervivientes que afectan a su salud adulta, y por tanto a la longevidad. Al reducirse la incidencia de las enfermedades infecciosas, bajó la mortalidad y la morbilidad tanto de hombres como de mujeres, pero éstas, al verse más afectadas por estas enfermedades, se beneficiaron más. Un punto que el estudio no desentraña de manera convincente es por qué históricamente las mujeres (las niñas) se veían más afectadas por enfermedades infecciosas que los hombres.

La próxima vez que en la sobremesa se discuta sobre por qué las mujeres viven más que los hombres, ya puede presumir delante de su cuñado de estar al día de los últimos resultados científicos.



lunes, 22 de octubre de 2018

Por Halloween... Tres Historias de Terror sobre Evaluaciones Docentes

De Pedro Rey Biel  (@pedroreybiel)

Inspirado por el episodio anual de Los Simpson en el que se cuentan tres historias de terror, hoy me decido a hablarles de tres espeluznantes casos relacionados con cómo se mide la calidad docente de los profesores. Como saben, creemos que  hay muchas cosas que arreglar en nuestra universidad, y muchas de ellas pasan por evaluar de forma correcta lo que ocurre en nuestras aulas...sin olvidarnos de la correlación positiva existente entre buena docencia y productividad investigadora. Aquí van nuestros tres terroríficas historias, basadas en anónimos casos reales.

1. El caso de las evaluaciones docentes que desaparecían. En una universidad pública había gran consternación porque las tasas de respuesta de los alumnos a las evaluaciones docentes periódicas habían descendido del 85% a poco más del 3%. ¿La razón de tan brúsqueda caída? La tecnología. Decanato decídió dejar de subcontratar a una empresa externa para realizar cuestionarios en papel, pensando que un cuestionario online que rellenaran los alumnos conseguiría los mismos objetivos, ahorrando además en papel. Sin embargo, no entendieron que los estudiantes, al no verse forzados a rellenar cuestionarios durante 10 minutos dentro del aula, no tenían ningún incentivo a perder el tiempo contestando esas mismas preguntas online. Y no es que fueran especialmente perversos o vagos, sino que la propia legislación de la universidad era extremadamente garantista y protegía a los profesores manteniendo los resultados de estas encuestas anónimos. Total, que básicamente los resultados no se usaban para nada, algo que conocían los alumnos. Tras varios años de reuniones de la junta de facultad en que los distintos decanos  decían que "algo había que hacer para subir las tasas de respuesta", sin proponer ninguna medida, un (no ya tan) joven profesor de economía del comportamiento se ofreció a estudiar el problema e intentar solucionarlo. Se creó una comisión que se reunió varias veces. Se propusieron ideas tanto desde el lado de la oferta como de la demanda. La primera de ellas era sencilla, y copiaba lo que se hace en otra institución rival a un coste bajo y tecnológicamente muy sencillo: para que los alumnos puedan ver las notas de sus asignaturas online, primero deben contestar la encuesta docente. Pero la junta de facultad tumbó la medida por excesiva (a pesar de que las notas ya se publicaban físicamente en tablones en el campus...se trataba sólo de facilitar el acceso online a cambio de colaborar en un objetivo común de la universidad). Entonces se propusieron otras ideas: modificar los cuestionarios para que las preguntas reflejaran de forma más veraz y útil lo que ocurria en las aulas, hacer los resultados de las encuestas públicos y dar prioridad a los alumnos con mejores notas para poder elegir con qué profesores matricularse (rechazado por exponer en exceso a los malos profesores), hacer sólo públicos los resultados de los mejores docentes y premiarles de alguna forma (ni siquiera se consiguió aprobar que hubiera un reconocimiento expreso, sin incurrir en ningún coste económico), utilizar los teléfonos móviles para que los alumnos rellenaran la encuesta online desde el aula (imposible técnicamente porque la escasa capacidad del servidor de la universidad provocaba el colapso de la red). Tras dos años de reuniones frustrantes, sin ninguna decisión aprobada, la comisión desapareció y el profesor, quien precisamente había publicado un artículo sobre cómo utilizar los incentivos para aumentar la tasa de respuesta de los cuestionarios a clientes de empresas, abandonó por ésta, junto con otras muchas otras razones administrativas similarmente frustrantes, la universidad pública.

2.El lamento de los profesores pasteleros. Las cosas no iban mejor en las universidades privadas y en las escuelas de negocios, donde las evaluaciones docentes se utilizan de forma expresa para tomar decisiones sobre contratación y renovación de profesores. El problema aquí no es la tasa de respuesta, sino que se toma demasiado en serio una "encuesta de satisfacción del cliente". De hecho, en un reciente claustro de profesores que duró más de dos horas, algunos profesores se sorprendieron de la importancia que el rector daba a estas estadísticas, mostrando múltiples gráficos que mostraban que los alumnos estaban contentos... cuando otras palabras como "aprendizaje" o "investigación" apenas se mencionaron. El alumno paga, en muchos casos cantidades considerables, y por tanto, hay que tenerlo satisfecho. Pero ¿qué es lo que mantiene contento a un alumno, que a su vez es evaluado por un profesor? Se lo pueden imaginar fácilmente. Como me dijeron cuando estaba decidiendo el contenido del temario del nuevo curso que me invitaron a dar en una escuela de negocions americana... "Do not worry...just keep them entertained!" ("no te preocupes...!entretenlos!"). He visto profesores realmente angustiados preparando presentaciones llenas de dibujitos y animaciones para hacer sus clases más dinámicas (lo cuál en sí no es negativo... salvo la parte de la angustia), renunciando a cargar sus clases de contenido difícil por la creencia firme en que les podía repercutir negativamente en sus evaluaciones docentes...y en su carrera en la institución. He visto profesores decidiendo estratégicamente administrar la encuesta docente en el día que daban "la clase más divertida" y, lo que ya roza el ridículo, he visto profesores cocinar galletas y brownies para distribuir entre los alumnos mientras rellenan la encuesta. Lo que en aquel entonces me parecía evidencia anécdótica, se ha confirmado recientemente con un experimento aleatorizado.  !Cocinar galletas funciona!: en aquellos grupos en los que aletoriamente el profesor distribuye galletas entre sus alumnos, tanto el contenido del curso como el profesor que lo imparte obtienen calificaciones más altas. Así que ya saben...!a cocinar!  Se han propuesto otras soluciones para hacer que estas evaluaciones sean más serias: cotejar las evaluaciones docentes con resultados de los mismos alumnos en cursos posteriores para los que los conocimientos del curso evaluado son necesarios, evaluaciones externas de los alumnos que midan lo que realmente han aprendido, seleccionar a los mejores alumnos de cada curso para que sean sólo ellos los que den su opinión... Todas estas medidas tienen por supuesto dificultades prácticas...pero quizá sean preferibles a realizar encuestas de popularidad sobre qué profesor entretiene mejor a sus alumnos (que insisto, debe ser parte de un buen docente) a costa de no enseñarles mucho o de darles buenas notas (y galletas).

3.El ataque contra las profesoras eficientes. Un último caso que pone los pelos de punta a quienes creemos que es importante evaluar y premiar la buena docencia, se pone de manifiesto en este amplio estudio de Friederike Mengel, Jan Sauermann y Ulf Zölitz, publicado recientemente en el Journal of the European Economic Association  que utiliza 20.000 evaluaciones docentes para investigar la posible discriminación que puede existir en contra de determinados grupos. En particular, encuentran que las profesoras son evaluadas sistemáticamente peor que los profesores. Además, la discriminación se produce especialmente en contra de las profesoras que están iniciando su carrera y, en mayor medida, por parte de los alumnos varones. Además, ocurre con más frecuencia en cursos considerados más "técnicos", cargados de contenido matemático. y resultados similares se han obtenido sobre discriminación en contra de profesores extranjeros o pertenecientes a ciertas etnias.

¿Qué hacer ante tan terribles historias? Creo que, en primer lugar, debemos tomarnos en serio la evaluación docente. De nada sirve obtener tasas de respuesta ridículas que en absoluto son representativas y que vienen marcadas por las opiniones de los alumnos extremos...sólo aquellos que te adoran o te odian van a entrar en un cuestionario online si no tienen ninguna otra razón para hacerlo. Dar señales de que esas evaluaciones son útiles y sirven para tomar decisiones es importante, siempre y cuando se sepa lo que se está midiendo y no se creen incentivos perversos y competiciones de popularidad. Por último, ser conscientes de los sesgos existentes, de las razones por las que se producen, y tenerlos en cuenta a la hora de tomar decisiones, tampoco estaría de más.

!Feliz día de difuntos! (un poco adelantado, pero me tocaba entrada hoy).

 



El gobierno de los multimillonarios significa tiranía o revolución

A los diez años me becaron para ir a un internado escolar diseñado para los multimillonarios de Massachusetts. Viví entre los estadounidenses más ricos durante ocho años. Escuché sus prejuicios y sufrí sus complejos de superioridad. Insistían en que eran privilegiados y ricos por consecuencia de su inteligencia y talento. Experimentaban un desprecio burlón por los que se situaban en una escala inferior a ellos en estatus material y social, incluyendo en tal desprecio también a los estudiantes de clase media y alta. La mayoría de los multimillonarios carecían de empatía y compasión. Se autoblindaban para molestar, intimidar e insultar a cualquier inconformista que desafiara o no encajara en su mundo de egolatría. Era imposible entablar una amistad con la mayoría de los hijos de estos multimillonarios. La amistad según ellos venía definida por un “¿qué hay para mí?” Y desde el  momento de su nacimiento estaban rodeados por personas que satisfacían sus deseos y necesidades. Eran reacios a comunicarse con cualquier persona que estuviese en apuros -pero si ellos tenían algún pequeño capricho o problema, les dominaba hasta tal punto que cualquier sufrimiento terrible en los demás parecía inexistente, y esto pasaba también incluso con sus propios familiares-. Solo sabían cómo recibir. Ignoraban el concepto de dar. Se habían deformado y vagaban en un estado de infelicidad profunda, presos de un narcisismo insaciable. Es esencial entender las patologías de los multimillonarios. Porque han amasado el poder político mundial. Estas patologías describen a los Donald Trump, sus hijos, los Brett Kavanaughs y los multimillonarios que dirigen la administración. Los súper ricos son incapaces de ver el mundo desde una perspectiva que no sea la suya. Las personas que los rodean, incluidas las mujeres de las que estos hombres se aprovechan, son objetos diseñados para satisfacer deseos momentáneos o ser manipulados. Los súper ricos son casi siempre amorales. Correcto. Equivocado. Verdad. Mentira. Justicia. Injusticia. Estos conceptos se sitúan en otra esfera para ellos. Simplemente, lo que les beneficia […]

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domingo, 21 de octubre de 2018

La sentencia (o no) del Supremo sobre el impuesto en las hipotecas y la ley de Dalton

La semana pasada presenciamos dos episodios más de la larga serie de vaivenes jurisprudenciales sobre quién debe pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) en los préstamos hipotecarios. He tomado la expresión anterior del blog Hay derecho, cuya entrada al respecto recomiendo para entender los detalles jurídicos. El jueves nos decía el Tribunal Supremo que este impuesto lo debe pagar el prestamista (el banco), en contra de lo que viene sucediendo, y el viernes nos dijo que se lo va a pensar un poco más por la “enorme repercusión económica y social” que producirá la sentencia. Veo muy loable que la ley y su aplicación tengan en cuenta estas repercusiones. Vamos a hablar de las económicas, que es lo nuestro.

La primera es la posible diferencia de las consecuencias económicas que hay entre señalar al banco o al cliente como pagador nominal del impuesto. La segunda es la implicación de hacer retroactiva o no la decisión de que pague el vendedor cuando hasta ahora pagaba el comprador. Como tercera consecuencia tendríamos los costes de transición si se decide el cambio de criterio. Finalmente, y sin ánimo de ser exhaustivo, tendríamos las consecuencias de la inseguridad jurídica cuando la ley no está clara o cuando se pueden esperar cambios futuros.

El pagador nominal y el pagador real

Cualquier ciudadano sabe que un impuesto sobre un bien o servicio, aunque deba ser pagado por la empresa que lo suministra, acaba siendo trasladado al precio que pagará finalmente el consumidor, por lo menos en parte. La cuestión es si lo que acaba trasladándose al consumidor es más o menos que lo que pagaría este si fuera el pagador. El análisis económico dice que la manera en que pagan finalmente el impuesto el comprador y el vendedor depende de las condiciones de la oferta y la demanda (de sus elasticidades) y no de quién sea el que nominalmente debe pagar. Si los compradores tienen pocas alternativas y apenas alteran sus decisiones de compra según el precio, la elasticidad de la demanda será muy baja y entonces los vendedores podrán trasladar la mayor parte del impuesto. Si ocurre al contrario, y la elasticidad es baja en la oferta porque, por ejemplo, haya mucha competencia entre oferentes, el impuesto apenas repercutirá en el precio que paga el consumidor. Lo importante para nuestro caso es que esta división del pago real del impuesto no depende de sobre quien recaiga nominalmente el pago.

Izquierda: La oferta se desplaza hacia arriba por el monto del impuesto al vendedor. Derecha: La demanda se desplaza hacia abajo por el monto del impuesto comprador. En ambos casos la introducción del impuesto produce un cambio en la cantidad de Q a Q´, y en el precio de P a Pc para el comprador y Pv para el vendedor. La diferencia entre Pc y Pv es el impuesto.

Una manera de entenderlo es la siguiente: a la hora de comprar una lavadora la factura muestra un precio neto de 100 y un impuesto del 10%. El consumidor está pagando 110, mientras que el vendedor debe dedicar 10 de esos 110 para pagar el impuesto. Es decir, el comprador “ve” un precio de “110”, que es el relevante para sus cálculos de compra y el vendedor “ve” un precio de 100, que es el relevante para sus cálculos de venta. Las condiciones del mercado hacen que esos dos precios sean los que ajustan los planes de compradores y vendedores. Si ahora ponemos que el pago del impuesto debe recaer sobre el vendedor, como las condiciones del mercado no han variado, esos mismos precios deben ser los que prevalezcan. Para que el comprador “vea” un precio de 110 debe ser que lo que pague al vendedor sea 110. De esta manera el vendedor “ve” el precio de 100, igual que antes, puesto que debe dedicar 10 a pagar a Hacienda. Cuando en la factura pone que el precio neto es 100 y el impuesto es 10, da igual si pone eso porque el impuesto lo paga el comprador o porque el vendedor informa al comprador que ese es el impuesto que paga el vendedor.

El resultado general sobre la irrelevancia de quién es el sujeto nominal del impuesto es conocido en Economía como la ley de Dalton y los estudios empíricos sobre la incidencia de los impuestos lo tienen en cuenta (aquí un ejemplo). En general, se entiende que se aplica bien en mercados donde el análisis de equilibrio es un buen modelo explicativo (las referencias clásicas son esta y esta). Sin embargo, estudios más recientes muestran que la ley no se cumple (por lo menos, no en su versión original) en sectores donde prima la negociación, como en el mercado de trabajo cuando se introducen salarios de eficiencia (aquí). El resultado puede ser reproducido muy fácilmente en experimentos de laboratorio. Yo mismo, cuando enseño un curso de Introducción a la Economía, hago este experimento en clase y muestro cómo se cumple la teoría casi al 100%.

Las consecuencias de la retroactividad

Si en el momento A el impuesto es pagado nominalmente por el comprador y en el momento B pasa a ser pagado por el vendedor, las consecuencias económicas de la retroactividad serían simplemente que los bancos deberán realizar unas transferencias de renta a sus clientes por el monto de los impuestos pagados en la transacción. El “simplemente” era un poco irónico. La consecuencia es simple de señalar, pero el monto de las cantidades será muy grande, con importantes ramificaciones en su repercusión.

Como hemos visto en el punto anterior, si en el momento A hubiera sido el vendedor quien hubiera pagado, las consecuencias económicas habrían sido las mismas que en la situación a la que se quiere cambiar. Por tanto, no se podrá apelar a ningún coste o abuso por haber estado en esa situación, y sí se podrá apelar a un coste no justificado por cambiarla retroactivamente.

Los costes de transición y la inseguridad jurídica

La transición de una situación legal a la nueva paralizará el mercado durante un tiempo hasta que se ajusten todos los contratos a los nuevos requerimientos. No sé lo importante que será esta parálisis temporal, pero la preveo de mucha menos magnitud que los costos derivados de la inseguridad jurídica. De estos costes saben bien los juristas, así que no voy a incidir en ellos. Solamente diré que la consecuencia económica obvia de estos costes mayores serán menos contratos y más caros. Una última consecuencia es la falta de confianza que puede inducirse en la ciudadanía, que, con los cambios de criterio, pueden pensar que se protege a los bancos frente a los consumidores. Ciertamente esto ocurre demasiadas veces, pero no en esta ocasión.

Los jueces tienen un trabajo que hacer. Aunque a la hora de legislar sea irrelevante desde el punto de vista económico que la ley diga una cosa u otra acerca de quién debe pagar nominalmente un impuesto, la ley debe ser acorde con el resto del ordenamiento jurídico, y una vez escrita la ley los actos deben corresponderse con su letra y espíritu. Si hay alguna confusión, ahí estarán los jueces para resolver. No seré yo quien niegue la importancia de hacer bien las cosas. Esta entrada no tiene tal intención, sino la de aclarar las consecuencias económicas que deben ser tenidas en cuenta por los jueces, en la medida que ellos dictaminen.

Aprovecho esta entrada para sugerir algo más de contenido y asesoría técnica en ciertas discusiones jurídicas. Me consta, porque los conozco, que hay juristas con grandes conocimientos económicos, sociales o científicos relacionados con sus áreas de especialidad (derecho laboral, patentes, negligencias médicas, etc.), pero estas áreas son tantas que es difícil que un tribunal en particular las abarque todas. En lo que toca a la Economía, una formación mínima en la materia Análisis Económico del Derecho vendría muy bien. Esta disciplina se incluye en algunas facultades de Derecho y de Economía y debería estar más extendida. Ignoro si los jueces involucrados en estas decisiones conocen la ley de Dalton o si han paralizado la sentencia tras caer en la cuenta de su relevancia. En cualquier caso, necesitan saber las consecuencias de sus decisiones para tomar decisiones justas.



miércoles, 17 de octubre de 2018

¿Por qué no crecen los salarios en España? (I)

Florentino Felgueroso y Marcel Jansen

El empleo en España está creciendo a buen ritmo desde 2014. Una de las preguntas que centra buena parte del debate entre los expertos y responsables políticos es por qué el vigoroso crecimiento del empleo no se ha trasladado a los salarios. Hoy iniciamos una nueva serie de entradas para indagar en las causas de este (a priori) estancamiento de los salarios.

El Gráfico 1 muestra la evidencia que motiva la serie de entradas. Las seis líneas muestran las tasas de crecimiento del salario medio durante los últimos veinte años, utilizando distintas fuentes. Todas ellas siguen el mismo patrón con fuertes subidas en el período antes de la crisis, una rápida desaceleración a principios de esta década y subidas salariales nominales muy exiguas desde entonces. En términos nominales, los salarios medios habrían crecido en promedio a un ritmo de entre 0.3 y 0.5% anual. En el período 2001-2009, crecieron sobre 4% anual. En términos reales y sobre el total acumulado de cada período, los salarios habrían crecido entre un 11-16% entre 2001 y 2009. Por contra, desde el 2011 se habrían reducido entre 6 y 8%.

El bajo crecimiento salarial durante la recuperación no es un problema exclusivamente español, aunque el estancamiento aquí sea aún mayor que en otros países europeos o EEUU. Un interesante trabajo de Pilar Cuadrado y Federico Tagliati, publicado la semana pasada por el Banco de España, intenta explicar esta moderación salarial, en perspectiva europea. Con datos de la Contabilidad Nacional, estos autores muestran que la moderación salarial se puede explicar por los niveles de holgura del mercado de trabajo, es decir, la diferencia entra la oferta y demanda de empleo y por las bajas expectativas de inflación. Además, en el resto de la UE, el menor crecimiento de la productividad también seria un factor explicativo de la moderación salarial.

La evolución reciente de los salarios en España ha preocupado sobremanera en este blog (aquíaquí, aquí y aquí, con la MCVL, por ejemplo), y en especial, la evolución de la distribución salarial (aquí con la EES, aquí con la EPA, aquí Global Wage Report de la OIT y aquí, con la MCVL). El objetivo de esta nueva serie de entradas es actualizar los datos y profundizar en el tema usando los microdatos de la MCVL, lo que permite abordar el problema no sólo en la media, sino en toda la distribución salarial, y tratarlo desde una perspectiva dinámica, es decir, teniendo en cuenta los continuos procesos de creación y destrucción de empleo, siguiendo un enfoque iniciado aquí, aquí y aquí .

En concreto, intentaremos testar diversas hipótesis sobre las causas de la moderación salarial. Dos de estas hipótesis están marcando la agenda de investigación sobre este tema: la relación con la existencia de “slack” u "holgura” incorporando diversas medidas de infrautilización del trabajo. Aquí nos preguntaremos en cuanto pueden estar influyendo los cambios en la relaciones laborales (aumento del subempleo y de los contratos de corta duración, aquí) en la evolución de los salarios, véase aquí). Una segunda hipótesis es que se esté produciendo un aumento del poder de monopsonio de las empresas (tema tratado aquí y aquí en Neg), y una tercera hipótesis es la debilidad de la negociación colectiva derivada de la reforma laboral. En concreto, nos preguntaremos si acuerdos como el firmado para aumentar los salarios mínimos de convenio pueden ser efectivos, es decir, pueden conseguir mayores crecimientos reales de los salarios.

Efectos de composición

Pero antes,  iniciamos esta serie intentando analizar en qué medida se están moderando los salarios, y, en concreto, en documentar qué parte de la moderación salarial se debe a un efecto composición producido por la creación y destrucción de empleo a lo largo del ciclo, y cuánto se debe a cambios en los salarios de los trabajadores que mantienen su empleo de un año para otro. Recordarán que al inicio de la Gran Recesión se produjo una discusión considerable sobre por qué en plena crisis (año 2009) habían crecido tanto los salarios. Por una parte, se decía que este aumento estaba causado por la rigidez de nuestro sistema de negociación colectiva y el uso generalizado de cláusulas de garantía salarial en un contexto inflacionista. Por otra parte, también se argumentaba que los salarios medios crecían sobremanera porque la reducción del empleo se había centrado en los de menos salarios. Intentamos dar una primera respuesta aquí en el año 2011. En la entrada de hoy completamos el análisis en base a datos que incluyen varios años de recuperación.

Otras fuentes como el IPT del INE también ofrecen un cálculo de las variaciones de los salarios por ocupaciones una vez controlados los efectos composición (cambios por características) usando la Encuesta de Estructura Salarial (ESS). La ventaja de la MCVL es que permite distinguir entre las personas que permanecen en las empresas, y las que se dan de alta o baja, y ver en qué parte de la distribución salarial se sitúan al principio y al final de un período.

Distribución de salario a tiempo completo equivalente

Para empezar el análisis, los Gráfico 2a y 2b muestran las tasas de variación interanual de los salarios para distintos percentiles de la distribución salarial. En el Grafico 2a, se muestran los salarios por día, mientras que en el 2b se muestran los salarios día equivalentes a tiempo completo, es decir, ponderados por el coeficiente de la jornada (o porcentaje respecto del tiempo completo).

Presentamos ambos gráficos para mostrar que las conclusiones son bien distintas cuando se usan salarios con y sin correcciones por horas de trabajo (en este caso, una proxy de los salarios por hora). En concreto, el Gráfico 2a muestra que los cambios de salariales día han sido mucho más notables en la parte baja de la distribución salarial, en especial para los del percentil 10 y sobre todo en la fase recesiva. Nótese que los aumentos recientes de los salarios en esta parte de la distribución salarial también son relativamente grandes pero estos se deben en gran parte a una modificación legal de los conceptos que entran en las base de cotización en 2013-2014 (mayormente complementos lineales que afectan relativamente más a los salarios bajos) y en el último dato de la serie al aumento notable del salario mínimo en el año 2017.

Al contrario, si tenemos en cuenta los ajustes de jornada (Gráfico 2b), el patrón de crecimiento de los salarios no ha sido muy distinto a lo largo de la distribución salarial, en particular desde el inicio del período de moderación salarial. O dicho de otro modo, el aumento de la desigualdad salarial en España se puede explicar en gran parte por los ajustes de la jornada. Aún así, antes del período de moderación salarial, y en especial en el inicio de la crisis, los crecimientos de los salarios corregidos por la jornada, crecieron algo menos en la parte inferior de la distribución de salarios, generando parte de la desigualdad salarial.

Las diferencias entre altas, bajas y permanencias

Nuestro siguiente gráfico muestra la evolución de las medianas de los salarios días equivalentes a tiempo completo correspondientes a altas, bajas y permanencias (o supervivencia). Las altas y bajas se pueden asimilar con la creación y destrucción de emparejamientos entre una empresa y un trabajador. La inspección del gráfico muestra que los trabajadores afectados directamente por los flujos de creación y destrucción perciben un salario mediano menor que los individuos que permanecen en la misma empresa durante dos años consecutivos (la linea verde). Además, los salarios medianos de altas y bajas son muy similares, siendo los primeros solo algo inferiores a los segundos entre 2010 y 2013, los últimos años de la Gran Recesión.

La descomposición de la variación de los salarios

La evidencia sobre la distinta evolución de los salarios para altas, bajas y permanencias nos lleva al objetivo final de esta entrada: la descomposición del cambio salarial en lo que podemos llamar un efecto salarial – es decir un cambio en el nivel del salario manteniendo constante las características de la persona – y un efecto composición.

Los efectos de composición pueden ser considerables. En una fase expansiva, el flujo de altas es superior al flujo de salidas generando una caída en la proporción de stayers con salarios relativamente altos. Por el contrario, durante recesiones, hay más salidas que entradas generando un aumento en la proporción de stayers. Además, cuando los empleos que se destruyen están por debajo (por encima) de un percentil determinado (por ejemplo, la mediana), tirarán para arriba (para abajo) este indicador, y lo contrario en caso de destrucción.

 La descomposición de la variación de los percentiles de salarios se puede realizar utilizando un procedimiento similar al de Daily, Hobijn y Wiles (2012).

Deteniéndonos  en la mediana, observamos que parte de la “congelación salarial”, se debe a una efecto composición negativa, y que una vez aislado dicho efecto durante el período de moderación se habría producido un aumento de la mediana salarial anual bastante estable, en torno al 2% (Gráfico 4).La descomposición del efecto composición en la mediana se explica en el Gráfico 5, por una parte las bajas habrían producido un efecto positivo sobre el salario mediano, y las altas un efecto negativo. En definitiva el efecto de las altas con una menor salario que la medianas parece imponerse sobre los demás efectos composición, de tal forma que en términos netos resulta negativo desde el año 2010.

En definitiva, la baja tasa de crecimiento que muestran indicadores como la mediana salarial desde el inicio de esta década se produce esencialmente por la presencia un efecto composición negativo (flujos netos de creación de empleo positivos por debajo de la mediana) desde el año 2013 y por un efecto salarial positivo y relativamente estable desde el año 2010, aunque de tamaño sustancialmente inferior al registrado hasta el año 2009.