domingo, 27 de enero de 2019

Estamos perdiendo población natural. ¿Y qué?

En uno de los blogs de economía, o al menos en uno de los que a mí me gusta imaginar, se escriben provocaciones como esta; “Estamos perdiendo población natural, ¿y qué?”. Pero en primer lugar vayamos al gráfico y a la información que contiene. Según Eurostat, que en realidad no es otra cosa que el INE, desde el año 2009 en España se produce pérdida de población natural. ¿Qué es la población natural y cómo se calcula? La población natural es la población, por así decir, autóctona, y se calcula sumando nacimientos menos muertes. Un ejemplo con datos: en 2017 la población natural de España se redujo en más de 30.000 personas tal y como se puede apreciar en el gráfico. Sin embargo, la población total de un país no es solo el resultado acumulado de las variaciones anuales de población natural. Se compone también por flujos netos migratorios, es decir, entradas externas menos salidas internas. ¿Qué está pasando en España desde 2016 aproximadamente? Que la pérdida de población natural se está compensando con flujos netos migratorios positivos: más entradas externas que salidas, y que gracias a ello la población total de España se mantiene equilibrada. Por ejemplo, en 2017 este flujo positivo fue de algo más de 160.000 personas, suficiente para compensar la pérdida de población natural dicho año. ¿Esta circunstancia en su conjunto es adecuada o razonable, desde un punto de vista económico o ético, teniendo en cuenta además otras consideraciones como la tasa de paro o la desigualdad social? Simplemente voy a limitarme a decir; ahí lo dejo.

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jueves, 24 de enero de 2019

Impresiones sobre la economía ecológica tras una mesa redonda

Recientemente he participado en una mesa redonda sobre Economía, Ciencia e Ideología. Se trataba de uno de los actos de las jornadas Valladolid Piensa, Festival de Filosofía, que se dirigen al público en general, aunque entre la audiencia había bastantes estudiantes de Filosofía. En la mesa estaban también Óscar Carpintero Redondo (Economía), José Antonio Salvador Insúa (Economía), Pedro González Arroyo (Antropología-Filosofía) y María Caamano (Filosofía), todos de la Universidad de Valladolid. En la mesa redonda y en las preguntas del público se trataron los temas esperables dado el título: que si cuánto hay de ideología en Economía, que si es o no una ciencia o que si los modelos están obsoletos, entre otras cuestiones. Como suele ser costumbre, la mayoría de las críticas atacan a los modelos neoclásicos entendiendo, al parecer, que son toda la Economía moderna o que los supuestos simplificadores de algunos modelos son interpretados como una especie de dogma universal por parte de los economistas académicos. Pero no es mi intención en este artículo hablar de eso (ya lo hemos hecho aquí y aquí, por ejemplo, y seguramente lo sigamos haciendo en el futuro).

Lo más interesante de esta mesa, en comparación con otros actos similares en que he estado, es que la parte crítica con la economía académica no estaba en manos de un economista austriaco o marxista, sino en Óscar Carpintero, que defiende una corriente llamada Economía ecológica. Una de las críticas recurrentes era la falta de elementos en la economía académica para integrar en su análisis los problemas medioambientales. Refuté esta idea con los datos de cómo desde los neoclásicos hasta ahora la Economía no ha dejado de hacer tal cosa. Desde Pigou hasta el libro de texto de Baumol y Oates que algunos hemos disfrutado durante la carrera y, ya en tiempos actuales, la concesión del Nobel de Economía a Nordhaus por hacer precisamente eso que algunos creen que no se hace (sobre Nordhaus hemos escrito aquí y aquí) son tal vez los ejemplos más destacados. Con todo, me asombró la insistencia en esta cuestión a pesar de los datos en contra, así que he dedicado algún tiempo a mirar qué dicen en la Economía Ecológica sobre este tema.

Según entiendo, la crítica tiene que ver con que los métodos actuales de la Economía no podrán dar un valor adecuado al medio ambiente y, por tanto, no podrá usar sus métodos (por ejemplo, aquí). Como alternativa se proponen otros métodos de cálculo. Se me escapa la razón por la cuál la Economía no puede integrar el que se reconozca como el mejor método de cálculo para entender el valor del medio ambiente, pero esta no es la cuestión principal. Lo que quiero hacer ahora es compartir con los lectores cómo veo el problema y la posible solución para conciliar algunas posturas. Para ello usaré el ejemplo de los mercados de emisiones de gases de efecto invernadero.

Este mercado funciona así: el Estado decide cuántas emisiones se permiten anualmente, de manera que quien quiera emitir una unidad de CO2 a la atmósfera deberá obtener una unidad de permisos. Así se garantiza que no se emite más de lo decido. El Estado puede otorgar los permisos graciosamente o subastándolos, y quienes tienen permisos pueden emitir CO2 o pueden venderlos. El sistema garantiza que los permisos acaban en manos de quien más partido les saca y que el límite de las emisiones se produce al menor coste para la economía.

Falta un detalle: ¿cómo se decide la cantidad de emisiones? En un análisis neoclásico habría que calcular el coste de emitir una unidad, el de emitir dos unidades, tres,..., un millón, 2 millones,... mil millones,... Estos costes deben ser la suma de todo lo que le cuesta a cada individuo esas emisiones, tanto en impacto económico directo como en su valoración del resto de impactos medioambientales y en cómo afecta a las generaciones futuras. Una vez obtenidos, los costes formarían una curva de oferta de derechos de emisiones que, cruzada con la demanda, nos daría la cantidad de derechos y el precio al que se intercambiarán estos.

El problema es doble: por una parte, los individuos no tienen por qué tener una idea clara de cuáles son estos costes y, por otra, aunque los supieran, no hay manera de que se puedan conocer por quien vaya a simular ese análisis oferta/demanda. Incluso es concebible que los individuos prefieran que no se usaran sus estimaciones, por muy bien informadas que estuvieran, sino que se usaran otras que tuvieran en cuenta a las generaciones futuras de una manera distinta a cómo las tenemos en cuenta los individuos (aquí resumí un artículo de Chambers y Echenique sobre esta cuestión).

Por estas razones nadie usa el análisis neoclásico para hacer esta estimación. La crítica a la economía neoclásica por no incluir todos los costes o calcularlos mal es infundada. Los análisis de mercados de emisiones parten de un nivel de emisiones decidido políticamente, y una buena decisión política deberá considerar estudios medioambientales, ingenieriles y económicos. Si las llamadas Ecological economics, Econophysics o Physical economics o alguna otra son capaces de aportar al cálculo del número óptimo de emisiones, adelante.

No habrá ningún conflicto entre ese cálculo y la economía mainstream. Es más, si son correctos, esas nuevas metodologías para realizar los cálculos serán fácilmente adoptadas por la economía académica. Tan simple como eso.



miércoles, 23 de enero de 2019

¿Cómo hacer que la economía sea una profesión más atractiva para las mujeres?

Este año los Reyes Magos impidieron mi asistencia al congreso anual de la Asociación Americana de Economía, en Atlanta. Sin embargo, no me he querido perder esta sesión, que les recomiendo mucho, en la que cinco insignes economistas mujeres (incluyendo a Janet Yellen, Susan Athey y Marianne Bertrand) discutieron, no sobre si la economía tiene un problema con las mujeres (que ya se da por sentado, y de lo que hablamos hace poco aquí), sino sobre qué podemos hacer para resolverlo. (Así que si no están de acuerdo con la premisa, ya pueden dejar de leer). Por dar sólo un dato, en España en torno al 15% de los catedráticos de universidad en economía son mujeres, y la cifra apenas se ha movido en los últimos 20 años.

Esto me ha hecho preguntarme, como miembro de la comunidad, qué estoy haciendo y qué puedo hacer para intentar que la disciplina sea más female-friendly. Les contaré algunas cosas sencillas que he estado aplicando últimamente, a nivel individual. (Nota: Esta entrada se refiere a la profesión económica, pero sospecho que mucho de lo que digo se puede aplicar también a otras áreas. Aunque es verdad que otras áreas han estado avanzando a mejor ritmo en este ámbito.)

Me gustaría saber (en los comentarios) si hay compañeros con más ideas interesantes, y también la opinión de economistas jóvenes sobre qué otros cambios les parecerían útiles.

1) En mis clases de grado (de estadística), usaba power point heredados (muy buenos). En algún momento me di cuenta de que el 90% de los ejemplos eran sobre fútbol, coches o vino. Algunos ni yo misma los entendía bien (no sé de ninguna de estas cosas, ni me interesan). Sospecho que esto podría ser aún más acentuado entre mis alumnos y sobre todo alumnas de 18 años. Así que, inspirada por el trabajo de Betsey Stevenson, en los últimos cursos decidí ir cambiándolos por ejemplos sobre temas que me interesan a mí: salud, mercado laboral, políticas sociales, familia. ¿Quizá esto pueda aumentar el interés de las alumnas por la estadística?

2) En mis clases de máster, tuve la curiosidad de calcular el porcentaje de mujeres entre los autores de los artículos que tengo en la biliografía. Mi área está muy feminizada, y algunas de las personas más prominentes son mujeres. Aún así, el porcentaje no llegaba al 40%, que no está mal seguro comparado con otros cursos, pero en cualquier caso estaré atenta por si me estoy dejando artículos relevantes de colegas mujeres que pueda añadir.

3) Este año, en mi grupo propusimos cuatro nombres cada uno de economistas de otros centros para posibles invitaciones a impartir un seminario en mi departamento el curso que viene (luego habrá que votar). Propuse cuatro mujeres (aunque sigue habiendo más hombres que mujeres en la lista conjunta de candidatos).

4) Durante los seminarios, intento hacer preguntas y comentarios que sean constructivos pero no hostiles, sobre todo si la persona que está presentando es junior (reconozco que esto es work in progress). También intento no ser más agresiva cuando la ponente es mujer (había notado esa tendencia inconsciente). En la sesión que enlacé arriba se discute extensamente sobre la percepción de que la cultura en la profesión económica en general, y las intervenciones en los seminarios en particular, es (innecesariamente) agresiva. Estoy convencida de que se puede comunicar el mismo contenido con mejores formas, y sin faltar al respeto. Pero a veces me doy cuenta de que replico inconscientemente las actitudes observadas a mi alrededor durante más de 20 años. Ser amable no te hace menos serio.

5) Cuando participo en la organización de congresos o talleres, intento que se invite a mujeres, y no sólo como discussants (es decir, para comentar la investigación de otros), sino como ponentes y en sesiones invitadas y plenarias.

6) Cuando tengo que decir que no a alguna invitación interesante, intento proponer a colegas mujeres como sustitutas.

Repito que he enumerado sólo medidas que intento aplicar a nivel individual. Hay todo otro conjunto de medidas que se podrían aplicar (y algunas se están aplicando) a nivel institucional, sea de departamento o universidad, o de asociación profesional. Por ejemplo, el Comité sobre la situación de la mujer en la economía (COSME) de la Asociación Española de Economía lleva a cabo distintas iniciativas, que pueden consultar aquí. Si quieren saber más sobre la situación de la mujeres en economía en España, pueden consultar este informe reciente (aquí para EEUU).

Espero sus sugerencias en los comentarios.



martes, 22 de enero de 2019

Cómo (No) Aplicar las Enseñanzas "Behavioral" a las Finanzas

De Pedro Rey Biel  (@pedroreybiel)

En varias ocasiones, por ejemplo aquí, les he hablado sobre cómo cada vez son más las empresas e instituciones que están adoptando la experimentación y las enseñanzas de la economía del comportamiento para tomar mejores decisiones. Uno de los sectores en dónde ésto más se está notando es en el sector financiero: la mayoría de los principales bancos internacionales, y algunos nacionales, han creado pequeñas unidades "behavioral" qué colaboran junto con otros departamentos en la decisión sobre qué productos financieros crear, cómo venderlos o cómo aconsejar a sus clientes sobre cómo invertir en función de sus perfiles de riesgo, usando un enfoque que combina la intuición y la teoría proveniente del estudio psicológico sobre qué nos motiva y cómo tomamos decisiones con una metodología experimental de prueba y error antes de tomar decisiones finales.

Varias son las razones por las que creo que la economía del comportamiento ha calado hondo en el mundo de las finanzas. En primer lugar, dos de los temas claves de la economía del comportamiento son las preferencias ante el riesgo, algo inherente en un mercado tan incierto como el financiero,  y las preferencias intertemporales, que se plasman en cualquier decisión de ahorro o inversión que requiera renunciar a ciertos recursos hoy para tener mayores recursos en el futuro. Existe abundante evidencia empírica proveniente tanto de experimentos controlados de laboratorio como de campo, mostrando que gran parte de nuestras decisiones financieras se alejan de los patrones de la racionalidad, debido precisamente a que nuestro comportamiento ante la incertidumbre y el futuro  están lejos de ser estables: no experimentamos sentimientos de igual magnitud ante pérdidas que ante ganancias monetarias ("loss aversion"), tendemos a preferir consumir más en el presente que ahorrar para poder consumir más en el futuro, aunque luego nos arrepintamos, mostrando inconsitencia temporal, etc. Además, muchos de los sesgos cognitivos y emocionales que sufrimos (exceso de confianza, sesgo del status quo, comportamiento de rebaño, reglas mecánicas de decisón no basadas en la reflexión...) cobran especial relevancia en mercados como el financiero en el que nuestros "errores" pueden ser devastadores, Por último, la facilidad con la que se pueden medir las consecuencias de nuestras decisiones monetarias conlleva el que sea relativamente sencillo cuantificar las desviaciones del comportamiento de los agentes respecto a las prescripciones de un mercado eficiente habitado por individuos racionales.

Sin embargo, esta atracción hacia lo "behavioral" por parte del sector financiero tiene peligros en su aplicación práctica. Un reciente informe coautorado por Peter Brooks, director de la unidad de transformación del comportamiento de Barclays Bank, alerta de forma clara contra la aplicación directa de las enseñanzas psicológicas en aplicaciones financieras. En este sentido, el mensaje principal es que entender un listado de los "sesgos del comportamiento" a los que se enfrentan los individuos cuando toman una decisión con importantes consecuencias, sirve de muy poco, más allá de comprender que esos sesgos existen y alejan a los agentes económicas de decisiones óptimas desde el punto de vista de un modelo puramente racional.  Insisten los autores en que hacer que las "finanzas del comportamiento" funcionen en un institución, por ejemplo bancaria, "requieren integrar la psicología con los modelos que ya se usan en la institucióm, con los sistemas de información (IT), con los procesos de negocio y con la cultura organizativa de la empresa".

Aunque hablar de sesgos del comportamiento es atractivo e intuitivo, dando  a su vez la impresión de que es sencillo, sirve de muy poco hacer un listado de estos sesgos e informar a los agentes económicos de ellos. En primer lugar, porque cada sesgo tiene un contrario igualmente intuitivo y razonable que puede ser igualmente importante. Por cada "preferencia por la novedad" existe una preferencia "por mantenerse como estoy (status quo bias)", por cada "exceso de confianza en las propias capacidades" existe también una tendencia a dejarse llevar por lo que hacen los demás ("herding"). En segundo lugar, incluso informar a los agentes de sus propios sesgos se ha demostrado que evita en un grado mínimo el que se sigan comportando de acuerdo a ese mismo sesgo. Por ejemplo, conocer que uno ha sido inconsistente en sus decisiones temporales apenas influye en que lo sigamos siendo...¿cuántas veces ha interrumpido su dieta porque los postres que tenía delante parecían especialmente apetitosos?

Medir los sesgos individuales para poder calibrarlos es una paso en la buena dirección, pero con la que también hay que ser precavido.  Cambiar el comportamiento en una dirección determinada implica no sólo un profundo conocimiento de las motivaciones y limitaciones del individuo, sino también un programa sofisticado de experimentación con prueba y error, que mida los incentivos y los trucos psicológicos ("nudges") que no sólo influyen al individuo en la dirección correcta, sino también en la cuantía deseada.

Tengamos en cuenta que una de las enseñanzas principales del enfoque "behavioral" es que el comportamiento humano depende en gran medida del contexto. En este sentido, medir el grado de averisón al riesgo de un individuo ante unas ciertas loterías monetarias de unas cuantías determinadas (y normalmente bajas) puede no trasladarse directamente al comportamiento del mismo individuo ante otros riesgos. Los detalles sobre cómo se presenta la información y el contexto son fundamentales para extraer conclusiones generales.

Las dificultades de integrar un enfoque de economía del comportamiento en instituciones financieras provienen no sólo de las propias instituciones y sus restricciones, inercias y falta de agilidad, sino también de los propios académicos del área a los que nos cuesta adaptarnos a las necesidades eminentemente prácticas de estas entidades. Entender que una empresa no es un laboratorio y cómo generalizar las enseñanzas de la investigación básica a un contexto aplciado, requieren una predisposición mutua  por parte de ambos colaboradores.

Por tanto, evitemos que el brillo de un enfoque "nuevo" y atractivo nos lleve a utilizar las herramientas de la psicología y la experimentación de una manera subóptima. Entender el potencial, pero también el esfuerzo que requiere diseñar aplicaciones financieras serías y funcionales, será clave para que las finanzas del comportamiento pasen de ser una moda  a ser parte integral del proceso de toma de decisiones en las entidades financieras.



lunes, 21 de enero de 2019

Pensar en Vox o en Elefantes

Tras la Convención Nacional del PP, me pregunto: ¿son realmente liberales?

El pasado sábado tuvo lugar la convención nacional del PP. Para presentar el programa económico incorporaron a tres economistas que se autodefinen liberales y con los que he tenido innumerables debates desde hace años y con los que tengo una relación cordial: Daniel Lacalle, Carlos Rodríguez Braun y Lorenzo Bernardo de Quirós.

Los tres tienen mucha influencia ideológica de los denominados libertarios en EEUU. Por lo tanto, para ser más rigurosos en el análisis les denominaré libertarios. Los liberales en EEUU seríamos los socialdemócratas que estaríamos próximos al partido Demócrata.

convención nacional pp

1. El programa económico presentado en la Convención nacional del PP

 

Carlos Rodríguez Braun forma parte de la sociedad Mont Pelerin, creada en 1947 por Von Hayek y de la que formó parte Milton Friedman y muchos de los representantes de la escuela de Chicago. Ese grupo fue el centro de pensamiento de la denominada Revolución Neoconservadora liderada por Ronald Reagan en los años ochenta.

Daniel Lacalle es miembro del Instituto Misses en honor al economista austriaco Von Mises, maestro de Von Hayek. Para los que no le conozcáis, cuentan que en la primera reunión de la sociedad Mont Pelerin se discutía sobre la conveniencia de un impuesto sobre la renta progresivo y el profesor Mises abandonó la sala y acusó a Hayek y a Friedman de ser socialistas.

Y Lorenzo Bernardo de Quirós es miembro del Instituto Cato uno de los principales centros libertarios en la actualidad y especialmente crítico con los sistemas de pensiones, sanidad y educación públicos.

Viéndoles con el logo del PP detrás durante la Convención Nacional, me ha surgido una duda: ¿qué habrían pensado Hayek, Friedman y Mises de los gobiernos del PP? Ninguno de los tres conocían mucho de la economía española pero les habría sido muy útil el gráfico posterior con datos de Ameco de la Comisión Europea.

 

2. El PP y los impuestos (el de Aznar, Rajoy y Pablo Casado)

He usado los datos de ingresos públicos y gasto público excluyendo el pago de intereses de la deuda, corregidos del efecto del ciclo económico. Al eliminar el efecto del ciclo, se puede saber si los gobiernos nos han subido o bajado los impuestos o si han aumentado el gasto público y el peso del Estado o lo han reducido.

El PP ha gobernado España 15 de los últimos 22 años. He eliminado los años de gobiernos socialistas entre 2004 y 2010 y he mantenido 1995 y 2011 con gobiernos socialistas para poder comparar los efectos de las políticas de los gobiernos de Aznar y de Rajoy.

hayek y la convención nacional del pp

Von Hayek

Hayek, Friedman y Misses eran unos grandes defensores de la seguridad jurídica y del cumplimiento de la ley y, aunque fueran críticos con muchas leyes, nunca recomendaron incumplirlas. Deberían saber también que la deuda pública en España cerró 2018 en el 97% del PIB y que la ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada por el PP en 2013 fijó como objetivo tener un 60% del deuda pública en 2020.

Los tres tenían gran conocimiento de economía y sabían que es imposible reducir la deuda pública 37 puntos de PIB en dos años sin provocar una depresión económica.

También deberían conocer la regla de estabilidad presupuestaria aprobada por los países europeos en 2011. Ésta exige a los países reducir los déficits estructurales en las fases expansivas del ciclo para compensar los déficits que generan las recesiones y cuyo mecanismo, por cierto, el PP ha incumplido sistemáticamente aumentando el déficit estructural desde 2014.

En 1995, antes de que Aznar llegará a la Moncloa, los ingresos públicos -eliminando el efecto del ciclo- eran el 37,3% del PIB. En 2003 (el último año que gestionó íntegramente su gobierno antes de abandonar la Moncloa) los ingresos eran del 37,9% del PIB.

 

Por lo tanto, los gobiernos de Aznar nos SUBIERON LOS IMPUESTOS a todos los españoles. La burbuja inmobiliaria provocó una intensa inflación y los salarios de las clases medias subieron intensamente entre 1996 y 2004, aunque la llegada de inmigrantes tenía un efecto composición que maquillaba las subidas, en los datos de la Agencia Tributaria (si se observa especialmente a partir del percentil 30 de renta).

Los gobiernos de Aznar mantenían constantes los tramos del IRPF y la subida de salarios provocaba que muchos españoles saltasen de tramo y pagaran tipos más elevados. Además, subieron infinidad de tasas, impuestos sobre la luz, el teléfono, el gas, el diesel, el tabaco  y precios públicos desde 1996.

En 2011, antes de llegar Rajoy a la Moncloa y Pablo Casado al parlamento, los ingresos públicos, eliminando el efecto cíclico, eran el 36,2% del PIB.  En 2017, último año de gestión completa del gobierno del PP, los ingresos públicos eran del 37,9% del PIB.

Por lo tanto, Rajoy y Casado nos han SUBIDO LOS IMPUESTOS a todos los españoles. Aquí la principal subida se debe al aumento del IVA que el PP aumentó tres puntos.

Rajoy deja los ingresos públicos en el 37,9% del PIB, el mismo nivel que los dejó Aznar en 2003. Por lo tanto, en cuestión de impuestos Aznar y Rajoy son iguales. De hecho, Rajoy fue vicepresidente de Aznar y los dos tuvieron al mismo ministro de Hacienda: Cristóbal Montoro.

3. Más que nunca los ciudadanos necesitan HONESTIDAD

El gasto público en 1995, excluyendo el pago de intereses y el efecto del ciclo, era del 38,1% del PIB. Y en 2017 el PP, después de gobernar durante 17 años 8 de ellos con mayoría absoluta, el gasto público era del 38,3%, ligeramente superior al que dejó Felipe González.

Recordemos que fue Aznar el que cedió las competencias de sanidad y educación a las comunidades autónomas cuando necesitaba los votos de los nacionalistas catalanes y vascos y hablaba catalán en la intimidad. Y que las comunidades gobernadas por el PP no han parado de aumentar el gasto público desde 1995. Esperanza Aguirre ha abierto numerosos hospitales y colegios públicos en los veinte años que gobernaba Madrid.

Recordemos también que Vox es una escisión del PP, que a Santiago Abascal no se le conoce una nómina en una empresa privada, que era cargo electo del PP cuando Aznar cedió las competencias de educación al PNV en Euskadi y a CiU en Cataluña, que siguió cobrando del PP durante quince años y sólo se animó a montar Vox cuando Esperanza Aguirre le cerró su chiringuito del que cobraba más que el Presidente del Gobierno de España. Por lo tanto, Mises, Friedman y Hayek no verían diferencias entre PP y Vox.

No creo que Friedman, Hayek y, sobre todo Misses, fueran muy defensores del PP después de ver estos números. Pero seguramente ellos sí habrían sido honestos en decir que si el partido propone bajar los impuestos, debería bajar el gasto público en mayor proporción.

 

MILTON FRIEDMAN y la convencion nacional del PP

Milton Friedman

 

Reducir deuda pública y el déficit público estructural próximo al 3% del PIB -y bajar los impuestos a la vez- sólo se puede hacer bajando el gasto, especialmente en pensiones, sanidad y educación, que explican la mayor parte del gasto estructural.

Esta honestidad intelectual es muy necesaria en democracia ya que permite que los ciudadanos tengamos información completa de los programas y los efectos del partido al que vamos a votar.

Y genera un debate entre diferentes opciones políticas. Información completa y con incertidumbre son condiciones necesarias de la economía neoclásica que defendían Hayek, Friedman y Mises.

Si esos supuestos no se cumplen, los economistas tenemos la sensación de estar en un lago helado que empieza a resquebrajarse, como afirmó Keynes en el obituario de Francis Edgeworth (quien desarrolló matemáticamente el concepto de equilibrio del sistema económico).

Yo en varias ocasiones le he preguntado a Daniel Lacalle y a Carlos Rodríguez Braun qué gastos recortarían ellos para bajar los impuestos y cumplir a su vez las leyes y el mecanismo preventivo europeo. Aún no he conseguido que me respondan.

Hoy lunes en la Brújula de la Economía en Onda Cero volveré a preguntárselo a Carlos. A Lorenzo Bernardo de Quirós no se lo he preguntado directamente pero lo haré en el próximo debate que tengamos.

También les preguntaré a los tres cómo es posible que critiquen a Sánchez por aumentar el gasto público y no critiquen a Casado y al PP, que aumentó el pasado año (con el apoyo del PNV, Ciudadanos y los partidos nacionalistas canarios) las pensiones y los sueldos de los funcionarios para 2019 (lo que ha explicado la mayor parte del aumento del gasto).

Como habrás podido comprobar amigo lector, el PP nos ha SUBIDO LOS IMPUESTOS a todos los españoles y en la era de la Globalización los libertarios ya no son lo que eran. Mises ya ha fallecido pero seguramente se habría ido espantado de la convención del PP diciendo que Pablo Casado y sus economistas son socialistas.

El problema es que cuando estás en una playa y pones tu toalla en el extremo derecho de la misma, tu percepción es que todos están a tu izquierda.

 

blog josé carlos díez

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domingo, 20 de enero de 2019

25 años de programas de clemencia en el mundo: ¿qué ha aportado a la lucha contra los cárteles?

Por Joan-Ramon Borrell, Carmen García, Juan Luis Jiménez y José Manuel Ordóñez de Haro.

Basado en: ‘25 years of leniency programs: a turning point in cartel prosecution’, Antitrust Chronicle, forthcoming.

Hace un cuarto de siglo que comenzó a aplicarse un instrumento diseñado para luchar contra la actividad secreta y encubierta de los cárteles: el programa de clemencia. Los miembros de un cartel se pueden beneficiar de un tratamiento favorable por parte de las autoridades de competencia (exención o reducción de multas) a cambio de que proporcionen pruebas directas de la existencia y operativa del mismo. Este nuevo programa se basó en la experiencia de los programas de delación aplicados a la mafia italiana durante los años ochenta (Ley Cossiga de 1979 o la Leggi sui pentiti de 1982), y en una máxima descrita por Porter: there is no honor among thieves.

En esta entrada, mostramos que la evidencia disponible respalda que los programas de clemencia han tenido un fuerte impacto en el diseño y la efectividad de las políticas anti-cartel, permitiendo el descubrimiento de numerosos cárteles existentes en el corto plazo, pero a largo plazo los descubiertos se han reducido de forma significativa. Esto no se debe a que los cárteles se vuelvan más secretos y se mantengan ocultos; por el contrario, mostramos que tras los programas de clemencia prevalecen los efectos de desestabilización y disuasión de los cárteles.

¿Qué dice la literatura académica?

Los fundamentos teóricos y las ventajas de los programas de clemencia han sido sustentados en los artículos seminales de Motta y Polo (2003) y Spagnolo (2004) y en la literatura académica posterior, que se centró en mostrar el efecto del programa de clemencia en el comportamiento de las empresas (Aubert, Rey y Kovacic, 2006); el incremento en la probabilidad de detección a lo largo del tiempo (Harrington, 2008); y en otros aspectos que mejoraban la detección y sanción de los cárteles (Feess y Wazl (2004), Motchenkova (2004), Chen y Harrington (2007), Hinloopen y Soeteven (2008), Harrington y Chang (2009) y Sauvagnat (2012). Desde un punto de vista empírico, resaltan los trabajos de Miller (2009), Brenner (2009), De (2010) y Zhou (2015).

Todos estos estudios mencionados obtienen la misma conclusión: los programas de clemencia dificultan la colusión. Sin embargo, tal y como ya advertía Harrington (2008), no se sabía en qué medida tenían influencia en el colapso de los cárteles existentes, o el efecto en disuadir a las empresas a cartelizarse.

¿Qué países han incluido programas de clemencia?

Comenzando por Estados Unidos en 1993, el gráfico que abre esta entrada (de Borrell et al., (2014)) muestra cómo ha sido el proceso gradual de adaptación de este instrumento de detección de cárteles.

La aplicación de este programa de delación ha supuesto una mejora en la percepción de la efectividad de la política de competencia por parte de los agentes económicos de entre un 10 y un 21 por ciento (Borrell et al., 2014).

¿Qué ha supuesto el programa para la Unión Europea?

Claramente la introducción del programa de clemencia en 1996 supuso un punto de inflexión en la lucha contra los cárteles. El éxito alcanzado por el programa en la detección de cárteles constituyó un factor clave para avanzar en la integración de la Unión Europea en la política de competencia.

Ordóñez-de-Haro, Borrell y Jiménez (2018) muestran que, aunque la prohibición de los cárteles ya venía recogida en los Tratados fundacionales de la Unión Europea, la lucha contra estos no mostró la misma determinación en su aplicación ni los mismos resultados antes y después de la introducción del programa de clemencia. Su análisis de todos los cárteles descubiertos y sancionados por la Comisión Europea, desde los inicios de la aplicación efectiva de la política de competencia hasta 2014, permite mostrar la incidencia del programa. Este se habría aplicado en el 94% de los casos desde 1998, consiguiendo aumentar sustancialmente la cuantía de las sanciones impuestas a los cárteles.

Gráfico 2: Cárteles sancionados por la Comisión Europea (1962-2014)

Fuente: Ordóñez-de-Haro et al., (2018).

El programa de clemencia de la Unión Europea consiguió sacar a la luz cárteles que habrían estado activos en periodos anteriores a la existencia del programa, contribuyendo decisivamente a alcanzar un máximo histórico en la detección de 47 cárteles que estaban activos en el año de su entrada en funcionamiento. La aplicación del programa muestra un importante efecto a corto plazo en el elevado número de cárteles descubiertos, mientras que su efecto a largo plazo se manifiesta en su capacidad disuasoria. 

Gráfico 3: Cárteles activos por año y etapa en la que cada cartel comenzó a ser investigado por la Comisión Europea

Fuente: Ordóñez-de-Haro et al., (2018).

Desde la entrada en funcionamiento del programa, se observa una reducción en la duración de los cárteles descubiertos (véase cómo disminuye la longitud de las líneas del gráfico 4).

Gráfico 4. Fecha de nacimiento, muerte, apertura de investigaciones y sanción de cárteles desmantelados por la Comisión Europea

Fuente: Ordóñez-de-Haro et al., (2018).

Este súbito e inesperado éxito en el descubrimiento de carteles reforzó la posición de la Comisión Europea frente a algunos de los gobiernos de Estados miembros, particularmente frente a Alemania, que había sido especialmente crítico con la posición previa que calificaba de excesivamente discrecional en la persecución y sanción de cárteles.

¿Han desestabilizado los cárteles el programa de clemencia?

Borrell, García, Jiménez y Ordóñez-de-Haro (2018) investigan el efecto del programa de clemencia sobre la duración de los acuerdos colusorios. Para ello, utilizan información sobre los cárteles sancionados por la Comisión Europea entre 1980 y 2015, y por la autoridad española de la competencia de ámbito nacional (TDC, CNC y CNMC) entre 1995 y 2015.

Este análisis supone una aproximación empírica al modelo de creación y disolución de cárteles (Harrington y Chang, 2009), que permite inferir el efecto de un cambio en la política de competencia en la población latente de cárteles, a través del análisis de los cárteles descubiertos.

Según el modelo, si la probabilidad de detección y sanción aumenta, los cárteles menos estables se disuelven inmediatamente y salen de la población. Los que sobreviven tienen una mayor duración, y se observa también una mayor duración de los descubiertos en el corto plazo. A largo plazo, la duración observada puede ser mayor, ya que los cárteles menos estables no se forman; o menor, si los cárteles que eran estables pasan a disolverse antes.

Borrell, García, Jiménez y Ordóñez-de-Haro (2018) obtienen que la duración de los cárteles después de la implementación del programa de clemencia es, en el corto plazo, mayor que la duración de los cárteles antes de la aplicación del programa de clemencia. Por otra parte, la duración de los cárteles nacidos y disueltos tras la introducción de la política es menor que la del grupo de control antes de la política, lo que muestra una menor duración de los cárteles en el largo plazo. Estos resultados empíricos sustentan la efectividad del programa de clemencia en cuanto a sus efectos disuasorios.

¿Qué impacto tiene el programa de clemencia sobre los resultados de las empresas?

García (2018) estima el efecto causal de pertenecer a un cartel sobre los ingresos y los beneficios de las empresas cartelizadas (véase aquí). Al analizar si existen diferencias entre la rentabilidad de los cárteles que han solicitado acogerse al programa de clemencia y aquellos que han sido descubiertos por otros motivos, se obtiene que en el primer caso no se observa un aumento significativo de los ingresos de las empresas cartelizadas respecto al grupo, mientras que en el segundo sí (Gráfico 5).

Gráfico 5. Ingresos medios de empresas cartelizadas vs. no cartelizadas cuando alguna o ninguna de las empresas solicitaron el programa de clemencia

Fuente: García (2018)

Las empresas pertenecientes a cárteles en los que ninguna empresa solicitó el programa de clemencia, obtuvieron un incremento significativo de sus beneficios. Por el contrario, no ocurre lo mismo en aquellos cárteles que sí solicitaron acogerse a dicho programa (Gráfico 6).

Gráfico 6. Beneficio medios de empresas cartelizadas vs. no cartelizadas cuando alguna o ninguna de las empresas solicitaron el programa de clemencia

Fuente: García (2018)

Estos resultados son consistentes con uno o ambos de los efectos del programa de clemencia siguientes: (1) las empresas miembros de un cartel que no les está reportando ingresos o beneficios extras suficientes son más propensas a romper el acuerdo y solicitar el programa de clemencia; y/o (2) la mera existencia del programa restringe los sobreprecios impuestos, y los ingresos y beneficios extras de los miembros de los cárteles.

En resumen

El éxito alcanzado por los países pioneros en la implementación del programa de clemencia para combatir a los cárteles ha promovido su rápida adopción por parte de la mayoría de los demás países del mundo, lo que ha mejorado la eficacia percibida de la política de competencia no solo en los países más avanzados, sino también en los que estaban más atrasados en la aplicación de la política de competencia.

En la UE, la introducción del programa de clemencia fue además un punto crítico para consolidar a la Comisión Europea como el principal organismo supranacional a cargo de la aplicación pública de la política de competencia, una vez que el programa se convirtió en el principal motor para detectar, sancionar y disuadir a los cárteles, y también para el desarrollo de demandas judiciales de compensación por los daños y perjuicios causados por los ilícitos de competencia.

La evidencia acumulada y el análisis realizado durante los últimos años pone de manifiesto que los programas de clemencia han tenido claros efectos de desestabilización en los cárteles, que estos duran menos, y que los descubiertos tienen dificultades para cobrar sobreprecios y obtener ganancias supra-competitivas.