martes, 11 de junio de 2019

La estabilidad del gobierno en la era de la fragmentación: ¿hacia dónde vamos y qué podemos hacer?

de Luca Repetto

Ni del viejo bipartidismo, ni de la derecha nacionalista. Tampoco de los liberales o los anticapitalistas.  Nadie tiene el monopolio sobre el presente y el futuro político de Europa. Bienvenidos a la era de la fragmentación. Desde Alemania a España, pasando por Francia e Italia. También en el parlamento europeo. En el vacío que deja el bipartidismo tenemos una serie de partidos con modestas bancadas parlamentarias que cambian el juego de coaliciones que sostiene – y reemplaza – a los ejecutivos.

Mucho se habla de esta nueva fragmentación política, de la dificultad de tejer alianzas en el nuevo escenario. Un personaje es común a muchas de estas historias: la inestabilidad. Fragmentación e inestabilidad están asociadas desde, al menos, los convulsos tiempos de la república de Weimar. No es solo una curiosidad histórica: fue en la legislatura más fragmentada desde la transición cuando se produjo la primera moción de censura exitosa de la historia de España.

¿Es posible trazar algún vínculo causal entre fragmentación y estabilidad? Esta es la pregunta que intentamos contestar en nuestro nuevo paper. Para hacerlo, utilizamos datos de los gobiernos municipales en España desde la transición. La estructura legal de estos municipios tiene rasgos en común con la del gobierno nacional en España y otras democracias parlamentarias como Alemania o Italia, de modo que son un buen sujeto experimental. Además, hay muchos gobiernos municipales, más de 50,000 en nuestro período de análisis. Esto nos da un total de más de 1,000 casos en los que el alcalde es reemplazado antes de terminar el mandato (por ejemplo, a través de una moción de censura) sobre los cuales basar nuestra estimación. Podemos ver en la figura abajo que eso pasa en toda España.

Figura 1 - Mociones de censura y cuestiones de confianza, 1979-2014

Nuestra estrategia empírica hace uso de un umbral de votos que es requerido para que un partido pueda entrar a formar parte de un concejo municipal. La legislación electoral española requiere que un partido llegue al 5% de los votos para que pueda recibir concejales. Esto nos permite utilizar un diseño similar a una regresión de discontinuidad con close elections para generar variación exógena en el número de partidos a nivel municipal. Intuitivamente, comparamos municipios donde un partido obtiene el 4.9% de los votos con municipios donde un partido obtiene el 5.1% de los votos. Si pensamos que el número de votos que un partido recibe es localmente aleatorio, esta comparación es similar a la que resultaría de asignar el número de partidos al azar.

El resultado principal está ilustrado en el gráfico adjunto:

En el eje vertical representamos nuestra medida de inestabilidad política: la probabilidad de que el ejecutivo sea reemplazado. Según nuestra definición, un ejecutivo es reemplazado cuando la identidad y el partido del alcalde cambian durante una legislatura. En el eje horizontal representamos la distancia al umbral de entrada, calculada como la diferencia entre la proporción de votos de un partido y 5%. Los municipios a la izquierda del 0 tienen, en media, 0.3 menos partidos en el pleno que los municipios a la derecha del mismo. Podemos observar una clara discontinuidad en la probabilidad de reemplazar al ejecutivo al cruzar el umbral del 0. Combinando esta discontinuidad con el salto medio en el número de partidos en el umbral – 0.3 – calculamos que la entrada de un nuevo partido resulta en un aumento de la probabilidad de que el ejecutivo sea reemplazado de alrededor de 4 puntos porcentuales. Este efecto es grande, dado que la probabilidad de base es de solo 2.1%.

En el paper, enseñamos que este efecto opera a través de dos canales. En primer lugar, la entrada de un nuevo partido resulta en un cambio en la probabilidad de que haya una mayoría absoluta. Por otro lado, el efecto también se encuentra si se excluyen las mayorías absolutas del análisis, lo que sugiere que la entrada de un partido adicional resulta en la formación de coaliciones más frágiles cuando ningún partido tiene la mayoría.

¿Podemos extrapolar resultados para municipios al nivel nacional?  Esto es posible si los comportamientos en uno y otro contexto están regidos por mecanismos similares, y por lo tanto responden de la misma manera a cambios en el número de partidos representados.  Como siempre, esto es difícil de saber con certeza. En el paper planteamos un modelo sencillo de negociación parlamentaria donde el número de jugadores afecta la probabilidad de que una coalición alternativa reemplace al partido en el poder. La intuición económica que da lugar a este resultado teórico es que la entrada de un partido adicional puede dar lugar a coaliciones más pequeñas y menos estables. Es razonable asumir que este mecanismo puede operar tanto a nivel local como nacional, dado que el proceso de formación de coaliciones de gobierno es parecido en ambos niveles. Si el modelo es una buena simplificación del comportamiento en estos casos – lo cual es plausible – entonces nuestros resultados pueden ser extrapolables.

De modo que la fragmentación genera más inestabilidad. ¿Es eso un problema? Si la inestabilidad política se traduce en incertidumbre sobre las políticas públicas, podría serlo. Varios estudios han vinculado a esta incertidumbre con reducciones en la inversión real, la contratación, el crédito y, en última instancia, el crecimiento. Por otro lado, es posible que las mociones de censura reemplacen – en media – a peores gobiernos, y esto podría tener un efecto positivo. Exploramos esta posibilidad en nuestro paper.

En la tabla adjunta vemos el resultado de estimar la correlación parcial entre distintas medidas de calidad del alcalde – como educación, experiencia profesional previa o experiencia en el cargo – un indicador que toma valor uno cuando se reemplaza al alcalde, y una interacción entre ese indicador y una variable Post que toma valor uno en el período posterior a que el alcalde inicial sea reemplazado. Buscamos así comparar la calidad de los alcaldes reemplazados con los demás alcaldes (primer coeficiente) y con los alcaldes que los reemplazan (segundo coeficiente).[1]

Dos resultados saltan a la vista. Los políticos reemplazados en el poder tienen en general menor nivel educativo, menos probabilidad de tener experiencia profesional previa, y menor experiencia en el cargo que otros alcaldes. Además, quienes los reemplazan suelen ser mejor educados y tener más experiencia profesional.

La etapa de fragmentación política en la que estamos traerá, probablemente mayor inestabilidad. Pero – si trae una mejor selección de políticos – quizás eso no sea tan malo después de todo.

[1] Por supuesto que estas medidas de calidad son imperfectas y que pueden decir más del nivel socioeconómico de un político que de su destreza o competencia. Pero son los datos disponibles para el nivel local en España.



El real peso del peso

Hasta 1944 la inflación no era un problema en Argentina; el promedio de aumento de precios en esos primeros 44 años del siglo pasado fue de solo 1,2% anual: un país normal. Sin embargo, en los 10 años siguientes la economía acumuló 582% de inflación en un contexto de distorsiones de todo el sistema de precios, con tres dólares diferentes; uno para exportación, otro para importación y uno libre, con una brecha del 237% entre esos tipos de cambio. Hasta 1991, gobiernos de todos los signos políticos intentaron domar la inflación sin éxito; pasaron el plan Alsogaray, el Krieger Vasena, el Gelbard, el Martínez de Hoz y el Austral.

En la década del 80, en las canchas de fútbol el cantito de moda era “X va a salir campeón, X va a salir campeón, el día que la vaca vuele y en la Argentina baje la inflación”. En el imaginario popular, las chances de que efectivamente bajara la inflación eran equivalentes a que volara una vaca. Y en los 90 la vaca voló, pero el costo para nuestro país fue alto porque en la práctica, la convertibilidad se transformó en una convergencia del peso al área monetaria del dólar y los shocks que enfrentaba la moneda norteamericana no tenían nada que ver con las particularidades del ciclo económico nuestro.

Primera lección; si no existe plena flexibilidad de precios y/o una alta movilidad de factores, ir a un área monetaria en la que se pierde la posibilidad de devaluar es un suicidio salvo que los ciclos económicos de los países que ceden su soberanía monetaria sean similares a los de la moneda que adoptan.

Por esta razón, países como El Salvador, o Puerto Rico están dolarizados de manera exitosa, del mismo modo que podría hacerlo Venezuela, porque sus economías dependen, por exportaciones o por remesas, de la de Estados Unidos.
Pero Argentina no tiene tanta relación ni comercial ni en materia de inversiones, con Norteamérica. Estados Unidos recibe solo el 7,8% de nuestras exportaciones, mientras que Brasil explica el 16%. España es el principal inversor en el país y los EEUU recién están en segundo lugar. De manera interesante, el ciclo económico Argentino correlaciona mas con Venezuela y luego con Brasil, mientras que nuestra relación con el dólar se explica centralmente por la formación de activos externos.

Desde el punto de vista práctico, es cierto que puede llevar muchos años coordinar la convergencia y obviamente exigiría la aprobación de ambos parlamentos, pero probablemente sería mucho mas simple si Argentina adoptara al Real como su moneda; así, en vez de Dolarizar, Realizaríamos la economía. Esto tampoco se hace de la noche a la mañana, pero en un contexto en el que muchos pensaban a que tanto Macri como Bolsonaro detonarían el Mercosur, los presidentes doblaron la apuesta, patearon el tablero e instalaron un tema, que al menos en el caso del argentino, le permite recuperar protagonismo y poner el eje del debate mirando hacia delante.

Dicho esto, una moneda común con fuerte peso del Banco Central de Brasil, nos permitiría converger rápidamente a la inflación Brasileña que cerro el 2018 en 3,75% y que en el mes de mayo fue de tan solo 0,13%. También bajarían fuertemente las tasas de interés en esa moneda, crecerían el crédito y la inversión, empujando hacia arriba la actividad económica y bajando el desempleo. Además, aumentaría mucho el comercio entre los socios y se profundizaría la integración financiera fomentando mayor competencia de los bancos, puesto que bajarían los costos de transacción.

Pero todas estas ventajas no evitarían los desmanejos fiscales que han caracterizado las finanzas públicas de los últimos 75 años. Argentina sistemáticamente ha gastado por encima de sus posibilidades; solo hemos tenido superávit financiero entre el 2003 y el 2008, en parte porque teníamos un alto porcentaje de la deuda en default. El mejor ejemplo es Ecuador, que sí, logró eliminar la inflación con su dolarización, pero tiene 600 puntos de riesgo país

Ir al Real tampoco reduciría los costos de una burocracia imposible, que según el calculo del banco Mundial, hace que en Argentina se pierdan 341 días de tramites para poder perfeccionar los permisos para una construcción, mientras que en Chile son 195 y en Colombia 132. Y finalmente no evitarían la industria de los juicios laborales que hace que sea tan costoso producir en el país.

La ecuación de rentabilidad de cualquier negocio depende del precio al que vende su producto (si es que tiene demanda interna o externa para hacerlo) y de los costos. Dentro de estos últimos se destacan el laboral, el energético, el impositivo y el financiero. En Argentina lo que la política no ha podido hacer para reducir esos y costos y ganar competitividad, tarde o temprano lo termina haciendo una devaluación.

Ir a una moneda común bajaría los costos financieros y aumentaría el acceso a mercados para nuestros productos, pero también implicaría renunciar a ese atajo histórico que ha sido devaluar; con sus pros y sus contras. Habría más presión para que la política efectivamente resuelva los problemas de fondo, pero también habría más recesión y desempleo si eso no ocurre.



lunes, 10 de junio de 2019

José García Montalvo: el economista total

Hace unos días me enteré de que a José García Montalvo le habían concedido el premio Rei Jaume I de economía. Y me dio una gran alegría. En primer lugar, porque cumple con creces el requisito de convocatoria “Se concederá a la persona cuya investigación en economía haya tenido un impacto de gran relevancia.” Pero también porque es un “economista total,” que no se ha conformado con hacer una contribución investigadora, sino que además es un gran docente y administrador universitario (vicerrector de investigación, director de departamento). Y contribuye a la difusión del conocimiento más allá de las aulas universitarias con sus numerosas intervenciones en los medios, su larga colaboración con el IVIE, y la actividad como consultor para el Banco Mundial, el BID, la OCDE. Por si fuera poco, es muy simpático (me he reído con él más que con casi cualquier otro economista) y es un buen pintor. Como verán, algunas de estas facetas de retroalimentan. Un buen científico social es alguien que está atento a la realidad social cada día y descubre cosas que otros no perciben, y somete su intuición al escrutinio de la razón y la evidencia.

Sobre su investigación en realidad nuestros lectores ya tienen bastantes noticias porque muchos de sus trabajos los hemos comentado en estas páginas. Sus artículos más conocidos tienen que ver con el impacto de la división étnica en el progreso económico, y de estos ya les habló Diego Puga (otro premio Rei Jaume I cualquier año de los que vengan) cuando a la coautora de José, Marta Reynal, le dieron el premio Banco Herrero. En uno de esos artículos, publicado en la American Economic Review, desarrollan un nuevo índice de polarización étnica que predice mucho mejor que los que existían con anterioridad las guerras civiles, y que se basaban en la fragmentación. Mientras polarización implica la existencia de un par de grupos muy numerosos, fragmentación se basa en la existencia de muchos grupos muy diversos. Aunque la argumentación científica es compleja, una anécdota que contaba Dani Rodrik en una entrevista con Tyler Cowen lo ilustra bien. Hasta los años 70, el Líbano era un país muy fragmentado, y pacífico, porque como dice Rodrik “ningún grupo individual tenía la idea de que, si podían prevalecer, entonces podían gobernar para siempre. Cuando no se tiene esa expectativa, entonces se llega a acuerdos.” Pero con la llegada masiva de inmigrantes palestinos de Jordania, ese equilibrio se perturba porque el país se polariza y llega la guerra civil.

De otro artículo importante les hablé yo mismo en estas páginas hace un tiempo. En él, usando datos de 108 países, mostraban que recibir ayuda para el desarrollo es tan negativo para la democracia en un país como descubrir petróleo. Aunque este artículo simplemente señala este fenómeno, la investigación posterior sugiere que el mecanismo es que la llegada de dinero fácil hace más sencillo esconder los problemas estructurales que tiene el país y empeora la selección de las élites. Y como les decía en aquella entrada, me parece que esa observación es de mucha relevancia para entender los problemas de España en la década anterior a la gran recesión. Y me temo que no hemos aprendido mucho desde entonces.

Florentino Felgueroso también contó algo sobre otro artículo de José, con Tim Besley y Marta Reynal con ocasión del Premio Banco Herrero a Marta. En él se preguntan por algo que en este blog nos ha preocupado mucho y a lo que aludía en mi comentario al artículo anterior. La importancia de la educación de los líderes para el crecimiento económico. Y para asegurarse de que lo que encuentran es un efecto causal y no una correlación, se fijan en las consecuencias para el crecimiento de la desaparición de un líder por muerte inesperada. La conclusión es brutal. En palabras de Floren “la salida del gobierno de su principal dirigente por razones de enfermedad o muerte, reduce el crecimiento en 0.71 puntos porcentuales si tiene un título de post-grado, por sólo 0.05 si no tiene esta titulación.” Eso sí, suponemos que es un título de postgrado de verdad, no uno de estos que les regalan, de maneras variadas, a nuestros eximios líderes.

Otro artículo que a mí me fascina particularmente también tiene que ver con España. En este caso directamente, porque usa los datos de un evento trágico en nuestra historia, los atentados del 11-M en Madrid. Utilizando el hecho de que el voto por correo se cerró antes del 11-M (y por tanto no pudo ser afectado por los atentados) y las elecciones fueron después, se puede utilizar una metodología de diferencias en diferencias para conocer el impacto causal de estos. O para ser más precisos, el efecto de los atentados más la reacción a ellos de gobierno y oposición. Dependiendo del estimador, el PP perdió por culpa de este evento entre un 5 y un 7 por ciento de los votos, y esto es suficiente para explicar el cambio de gobierno. Aparte de su interés como españoles, este artículo es el primero que muestra de una manera causalmente creíble que un ataque terrorista puede tener un efecto electoral decisivo.

Y hay mucho más en su CV, pero creo que lo que cuento da una imagen clara de “investigación de alto impacto.” Como docente, en el tiempo que éramos compañeros recuerdo con admiración que siempre estaba entre los profesores mejor evaluados por los estudiantes enseñando econometría, una disciplina difícil, que no suele gustarles. Y parte del secreto es que les convencía de la relevancia de lo que hacían con ejemplos claros de por qué era importante hacer las cosas con rigor (aquí se ve la interacción con sus aportaciones investigadoras y como comunicador). A nuestros lectores también les ha quedado constancia de su preocupación por este problema.

Como divulgador, aparte de ser un ejemplo por su habilidad para comunicar cosas complicadas (esta es una interacción obvia con su habilidad docente), ha prestado un servicio incalculable a nuestro país y a la profesión. El aspecto más destacado ha sido su infatigable actividad para señalar que el mercado inmobiliario español estaba sobrevalorado e iba a darnos serios dolores de cabeza. Aquí nos avisaba de que el precio de la vivienda puede bajar ya en 2001. Y aquí en 2003 habla claramente de “burbuja.” Y aquí en 2007 de que España tenía también créditos “subprime.” No era el único, claro, pero forma parte de un selecto grupo de economistas que hacen fácil refutar el mantra ridículo de que “los economistas no vieron venir la crisis.”

Pero también ha escrito mucho para los medios sobre otros temas. Los tiene recopilados aquí. Son unos 2000 en total, es impresionante, y valen la pena. Este, por ejemplo, que reclama de manera muy llamativa que se tomen decisiones públicas en educación igual que se toman en políticas sanitarias, a la luz de la evidencia, es uno de mis favoritos. Supongo que está claro que no exageré cuando dije lo de “economista total.” Y además, un gran tipo, que demuestra que los científicos de la “ciencia lúgubre” no son todos “Sith Lords” como un servidor.



La voluntad no debe detenerse nunca

Hace tiempo escribimos en este blog de economía algunos pasajes de La Peste, de Albert Camus: “lo natural es el microbio. Lo demás, la salud, la integridad, la pureza, si usted quiere, son un resultado de la voluntad, de una voluntad que no debe detenerse nunca”. Valga esta cita para recordar que frente al avance del microbio debe anteponerse la voluntad de combatirlo. El microbio, y su persistencia para hacernos daño y débiles es crónica, eterna. La voluntad, sin embargo, es inconstante, proclive a relajarse y doblegarse. En el momento en el que la voluntad baja los brazos el microbio progresa. Cuando eso sucede, la recuperación del terreno perdido se convierte en una tarea ímproba, de muy difícil realización. La voluntad no debe detenerse nunca porque cuando se detiene morimos, y con nuestra muerte muere también todo lo que consideramos elevado. El microbio aprovecha la falta de ánimo para deshonrar y enaltecer los vicios de su enemigo, tratando de conseguir que nunca jamás se levante. Pero siempre hay un espacio y un momento para levantarse. La voluntad, si es fuerte, puede sobreponerse y vencer al microbio. El defecto de la voluntad es pararse, rendirse y ceder el reino de la vida al microbio y sus sombríos propósitos; la propagación de la muerte. La virtud y la grandeza de la voluntad es su propuesta de heroicidad; nadar contra corriente, hacer frente a los elementos, mantener consciencia y firmeza en la finalidad; destronar la ley natural. La voluntad nos eleva por encima del destino, nos engrandece, nos hace transcendentes. Por eso no ha de detenerse nunca. Por muy extensa y férrea que sea la plaga. Precisamente por lo extensa y férrea que es la plaga. Mantener siempre el pulso, doblegar el brazo maléfico del microbio y hacer más sólido, infinitamente sólido, el […]

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La crisis de Ecuador y el superciclo de materias primas

La semana pasada estuve en Ecuador conociendo nuestra oficina del PNUD en Quito. Era mi primera vez en el país y tras bajar del avión tuve un momento Stendhal. Quito está a 2.800 metros de altitud, bastante más alto que la bola del mundo en Navacerrada. Está rodeada de montañas enormes verdes y deslumbrantes.

Pasada la fascinación, empieza la falta de oxígeno. No he tenido mal de altura pero sí notas que basta andar algo deprisa para sentirte agotado. Otra cosa que destaca de Ecuador es la amabilidad de la gente. Me recordó a nuestra querida España en las zonas rurales. Lamentablemente, en nuestras ciudades, especialmente en Madrid, vamos tan deprisa que nos sorprenden las buenas maneras.

1. Ecuador se encuentra inmerso en una crisis que comenzó en 2014

La historia es parecida a la de España, pero cambiando burbuja inmobiliaria por superciclo de materias primas. En 2008 Ecuador sufrió la crisis global pero con menor intensidad que España. El petróleo se desplomó tras la quiebra de Lehman, pero se recuperó con fuerza tras la primavera de 2009 y superó de nuevo los 100 dólares por barril.

Los elevados precios del crudo permitían aumentar los ingresos públicos y el gobierno anterior aumentó el gasto. Uno parte del aumento fue en inversión pública que llegó al 10% del PIB, el doble que en España. Se nota en el aeropuerto recién estrenado y en las autopistas desde el aeropuerto hasta la ciudad.

En el gráfico anterior se observa que el Ecuador dobló el gasto público sobre PIB en menos de diez años, alcanzado el mismo nivel que Alemania. Con un pequeño matiz: Alemania tiene una productividad y una renta por habitante cinco veces superior a la de ecuador.

En 2014 el superciclo de materias primas se acabó y los precios del petróleo cayeron con fuerza. En el gráfico de abajo se observa la evolución del déficit público que repuntó hasta el 8% del PIB en 2016. El gobierno anterior hizo un intenso ajuste reduciendo el gasto público más de cinco puntos de PIB entre 2014 y 2016. Pero la caída de ingresos fue más intensa aún.

El problema del déficit es que se acumula en deuda pública y un día los inversores te dejan de prestar, como nos sucedió en España en 2012. En nuestro caso los bancos tenían acceso ilimitado al BCE al 0%. Ecuador tiene el dólar de curso legal pero su banco central no puede prestar dólares a sus bancos.

Los bancos ecuatorianos financian todos sus créditos con depósitos de sus clientes. En Venezuela -en una situación similar en 2016- decidieron financiar el déficit con dinero de su banco central y han provocado la quinta mayor hiperinflación de la historia. En Ecuador, con buen criterio, han decidido reducir el déficit. Miles de venezolanos han emigrado a Ecuador, lo cual refleja que la crisis ha sido mucho menos dura que la de sus vecinos.

En diciembre de 2018 Ecuador no tenía acceso a los mercados internacionales para emitir deuda, sus reservas de divisas se agotaron y el gobierno solicitó un crédito al FMI. El crédito es una línea de préstamo preventiva y con menor condicionalidad que un programa de rescate completo.

Lo más destacable es que el FMI ha permitido al gobierno aumentar el bono social un 50% para hacer frente a la población más vulnerable en riesgo de pobreza severa. Ojalá en Grecia o en España en 2012 la Troika hubiera permitido tomar laguna medida similar.

En el PNUD tenemos en el ADN los ODS y especialmente la lucha contra la pobreza, que es el ODS número 1. Nuestra oficina de Ecuador colabora con el gobierno ecuatoriano para conseguir que ese plan sea eficaz y mitigar lo máximo posible el efecto de la crisis sobre la población más vulnerable.

2. En una crisis de deuda como dirían los Beatles “all we need is growth”

Las exportaciones petroleras y no petroleras están creciendo en un entorno internacional adverso, lo cual tiene mérito. Los países de Latam han depreciado sus divisas  intensamente desde 2016 abaratando sus salarios en dólares y favoreciendo sus ventas en el exterior. Ecuador mantiene el dólar, que está sobrevalorado. Por lo tanto, el crecimiento de las exportaciones ecuatorianas se hace con viento en contra y tiene doble mérito.   

Pero para volver a crecer y aumentar la renta por habitante es necesario aumentar la productividad. Las infraestructuras han mejorado mucho en la última década, lo cual ayuda. Ahora falta favorecer la inversión privada y especialmente la innovación y el capital humano que las empresas ecuatorianas incorporan a sus exportaciones. Como nos enseñó Schumpeter “la innovación es un mar que no sale en los mapas.”

👋¡Saludos desde Quito!

👋¡Saludos desde Quito! Inmerso en un programa de Naciones Unidas (PNUD Perú) e intentando diseñar políticas públicas vinculadas a la pobreza dentro del marco de la tecnología. Feliz de poder contribuir y volver a España con ideas y ganas de seguir trabajando por toda esa gente vulnerable que siempre sufre los efectos de las crisis.

Geplaatst door José Carlos Díez op Dinsdag 4 juni 2019

2.1 La mejora de la innovación debe ser transversal y llegar a todos los sectores

En el sector agrícola, ganadero y pesquero, Ecuador es una de los líderes en industria pesquera del mundo, principalmente atún y camarón (a los que en España llamamos gambas o langostinos). El turismo ha crecido mucho pero tiene enorme potencial de crecer, de crear empleo y aumentar las reservas de divisas del país. En la industria y también en los servicios, especialmente digitales.

Estuve reunido con José Manuel Casas, CEO de Telefónica en Ecuador, que tienen una unidad de negocio de big data e inteligencia artificial para ayudar a sus clientes a mejorar su productividad y mejorar la toma de decisiones. Lo hacen con ingenieros ecuatorianos con buenos salarios para Ecuador pero más bajos que en Europa o EEUU. Por lo tanto, este puede ser un nuevo sector de exportación de servicios.

Parte de la intensa inversión pública en los años de bonanza fue en presas hidráulicas aumentando el porcentaje de energía renovable y mejorando posiciones en los ODS.

Ahora el gobierno va a potenciar la energía fotovoltaica en el país del mundo con más horas de radiación y mejor inclinación solar. Especialmente útil para llegar a zonas remotas como la Amazonía, donde no hay red de alta tensión y el autoconsumo permitirá disponer de luz a precios muy asequible a familias de esas zonas y al sector agrícola, ganadero y pesquero. También a la industria y a las familias de núcleos urbanos.

Estuve reunido con Richard Martínez, Ministro de Economía, que viene del sector privado y que tiene como prioridad facilitar la inversión privada, el crecimiento y la innovación. La oficina del PNUD en Quito está muy activa colaborando, tanto en la innovación como en las energías renovables.

Yo vengo enamorado del país y deseando volver, he prometido a mis niños llevarles a las islas Galápagos, y con la mejor voluntad de poder ayudarles. Que la fuerza les acompañe.

 

blog josé carlos díez

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domingo, 9 de junio de 2019

En torno a una mesa: Facilitadores sociales en las negociaciones

Esta entrada es conjunta con Pablo Brañas-Garza, Antonio Cabrales, Guillermo Mateu y Angela Sutan, y es una traducción de "Around a table: Social facilitators for negotiations", recientemente aparecido en VoxEu.

Las negociaciones son fundamentales en la vida económica. Tanto empresas como gobierno se enfrentan a ellas, y también aparecen frecuentemente en entornos personales y sociales. Son enormemente importantes pero también muy estresantes. Brooks y Schweitzer mostraron en 2011 que "comparado con otros con sentimientos neutros, los negociadores que sienten ansiedad esperan beneficios más bajos, hacen primeras ofertas también más bajas, responden más rápidamente a las ofertas del otro, abandonan las negociaciones antes, y finalmente acaban por obtener peores resultados." Por esta razón, es natural suponer que los negociadores expertos han buscado maneras de disminuir el impacto de las emociones negativas y, en general, para facilitar la negociación.

Una de esas herramientas son las interacciones previas a la negociación, que a menudo toman la forma de una comida de trabajo. El programa de negociación de Harvard, uno de los más prestigiosos del mundo en este campo, es muy claro a este respecto: "La naturaleza recíproca de la confianza refuerza el valor de invertir tiempo en conocer a la otra parte y alcanzar cierta compenetración antes de empezar a negociar. No asuma que puede conectar con el otro simplemente intercambiando unos pocos emails amistosos antes de encontrarse en persona. En vez de eso, intente formar esa conexión quedando para una o dos comidas informales."

Los políticos y las administraciones parecen estar de acuerdo, incluso gente claramente suspicaces como las autoridades fiscales: las comidas de negocios se pueden deducir de los impuestos muy a menudo, al menos en parte. El Internal Revenue Service de Estados Unidos considera que el 50% de dichos gastos son deducibles con carácter general. El HM Revenue and Customs del Reino Unido permite deducir la parte del gasto que es "total y exclusivamente" para el propósito de generar beneficios.

En vista de esta creencia generalizada, es sorprendente que haya tan poca evidencia científica para respaldarla. Algunas de estas evidencias son sólidas, aunque algo indirectas. Así, Cooper y coautores (1992), Charness (2000) y Clark y coautores (2001) mostraron que la "charla de café" (cheap talk, cualquier comunicación previa a la interacción que sea gratis y que no comprometa a nada) mejora la eficiencia en juegos de coordinación. Palfrey y Rosenthal hicieron lo mismo en 1991 para juegos de bienes públicos. Valley y coautores estudiaron en 2002 una doble subasta oral con y sin comunicación, encontrando que la comunicación permitía mayores niveles de eficiencia que los predichos teóricamente. Finalmente, Forsythe y coautores observaron en 1991 que la comunicación durante un juego de negociación no mejoraba la eficiencia de los resultados.

Si bien toda la evidencia mencionada es muy sugerente, los experimentos correspondientes son muy estilizados. Por ejemplo, en la realidad las negociaciones suelen involucrar distintos apartados sobre los que las partes normalmente tienen preferencias distintas, preferencias sobre las que las contrapartes carecen de información. En un trabajo reciente, hemos intentado solventar algunos de estos problemas, y a continuación vamos a resumirlo y presentar nuestras conclusiones más importantes. Como hemos adelantado, nuestra preocupación principal era que las negociaciones son procesos complicados: la comida de negocios previa involucra comunicación pero también otros aspectos, como la ingesta de comida y de bebidas, posiblemente alcohólicas. Por esta razón, diseñamos un experimento que nos permitiría distinguir los efectos de distintos factores en la negociación.

El trabajo experimental lo llevamos a cabo con estudiantes de MBA de la Escuela de Negocios de Borgoña en Dijon, Francia. Esta es una escuela de élite en la que reclutamos estudiantes para una cata de vino seguida de una negociación (o precedida por la negociación como control). Tras reunirse, leían las instrucciones del experimento y tenían 30 minutos para interactuar (excepto en el control, en el que no interaccionaban). Durante la fase de interacción, había cinco tratamientos además del control: sólo interacción, interacción con agua, con vino, con comida y agua y con comida y vino. Hicimos el máximo esfuerzo para que todo fuera lo más natural posible. Por ejemplo, colocamos a los participantes y sus puestos en círculos de cuatro, para que pudieran mirarse. Además, dividimos a los participantes en grupos formados solo por hombres y solo por mujeres, para evitar factores adicionales provenientes de cuestiones inter-género en la negociación.

Después de la fase de interacción, los participantes pasaban a una negociación simulada habitual en clases sobre el tema. La negociación se hacía sobre un contrato de trabajo con varios apartados, cada uno de los cuales daba un número distinto de puntos para cada posible acuerdo. Los sujetos cobraban en función sus puntos totales, pero solo conocían sus propios puntos, no los de la contraparte. Es en esta asimetría en la información donde puede intervenir la interacción social incrementando la confianza y la eficiencia. Hicimos dos tratamientos distintos, una negociación difícil con cinco apartados y una más simple con solo dos. El tener tantos tratamientos distintos se debe a que nuestra hipótesis de partida era que alguno de los tipos de interacción mejoraría la negociación y queríamos averiguar el impacto de los diferentes factores en el proceso. Sin embargo, lo que observamos finalmente fue que los mejores resultados se obtenían cuando se iba directamente a la negociación.

Las dos primeras figuras que siguen muestran los puntos obtenidos en la negociación difícil para los grupos masculinos (arriba) y femeninos (abajo), mientras que la figura final representa la distribución de puntos entre empleados y candidatos al puesto para distintos grupos en relación con la frontera de Pareto. Como se puede ver claramente, las interacciones previas, sean del tipo que sean, no mejoran ni los resultados agregados ni la distribución de puntos entre los negociadores.

Estos resultados sugieren que la interacción social previa es muy probablemente lo mismo que cualquier otro bien de consumo, y no parece que tenga valor alguno de producción, que sería lo que podría justificar una posible exención de impuestos. Como dice el HM Revenue and Customs, la parte del gasto que es total y exclusivamente para el objetivo de generar beneficios es, aceptando nuestro experimento... ninguna, con bastante precisión. Por tanto, nuestro trabajo sugiere que estas deducciones deberían revisarse, sobre todo si nuevos trabajos confirmasen los resultados que acabamos de resumir. Lo que seguramente se va a revisar desde ya mismo es nuestra popularidad entre los hombres de negocios que hacen comidas de idem habitualmente...



jueves, 6 de junio de 2019

Nada es Gratis Mix: un top 10 de canciones sobre economía

Todo vale para conseguir que nuestro alumnado se interese por lo que enseñamos y se mantenga “enchufado” en estos tiempos de feroz competición por la atención. Una de las claves en el aula, pero también en general, es demostrar que la economía está presente en muchísimas facetas de nuestra vida. Como nos dijo Libertad González, es importante usar ejemplos que resulten cercanos. El cine es también un buen medio. Por eso servidor anda escribiendo un libro sobre cine y economía y por eso Pedro Rey organizó en su día un ciclo con esta temática, una iniciativa cada vez más frecuente en las facultades de economía españolas. Pero dado que a todos nos cuesta cada vez más prestar una atención sostenida, no solo a los jóvenes, los videos cortos pueden resultar un instrumento aún más efectivo, como también Pedro nos contaba al respecto de la enseñanza de teoría de juegos. Las posibilidades del uso de fragmentos audiovisuales para familiarizar a nuestras audiencias (¡y hasta a nuestros seres queridos!) con conceptos económicos, o simplemente, para resetear la atención de nuestros alumnos en una interminable clase de dos horas, son enormes.

Por eso hoy me pongo la gorra de DJ para ofrecerles un top 10 de canciones sobre economía, un hit parade económico, como decían los antiguos pinchadiscos de la radio. Puede sorprenderles, pero resulta que la lista de temas musicales que tratan sobre economía es extensa. Naturalmente, ese repertorio se ve muy influido por la visión social que se tiene de nuestra disciplina. Es decir, que la economía se ocupa casi exclusivamente del dinero. Pero entre la multitud de diatribas musicales sobre si la plata y el amor son bienes complementarios o sustitutos, se pueden encontrar canciones con un contenido económico jugoso.

Aviso: Mi intención no es pontificar musicalmente. Esta lista refleja inevitablemente mis gustos y seguro que dejaré unas cuantas canciones interesantes fuera. Por eso les animo a que hagan sus aportes en los comentarios. Y sin más, ¡que comience la cuenta atrás!

10.- “Fear the Boom and Bust” – EconStories

Abundan las canciones paródicas sobre economía, como por ejemplo la oda a Ebay de “Weird Al” Jankovic. A menudo se trata de adaptaciones de versiones hechas por estudiantes como proyecto docente, en ocasiones con resultados bastante curiosos. A otro nivel se encuentra este tema del dúo EconStories que enfrenta en un duelo de rap a John Maynard Keynes y a Friederich Hayek y sus opuestas visiones sobre la política económica en tiempos de bonanza y crisis. Un denso pero divertido recital de conceptos macroeconómicos que consigue dar una visión bastante acertada de las principales ideas de estos dos gigantes del pensamiento económico.

[https://www.youtube.com/watch?v=d0nERTFo-Sk]

9.- “Let the Dollars Circulate” – Billy Paul

En plena crisis del petróleo, el gran cantante de soul Billy Paul compuso e interpretó esta canción preocupada por la estaflacion -el aumento simultáneo de precios y desempleo- y las colas antes las gasolineras que caracterizaron aquellos años. Deuda, contaminación, pobreza, son otros temas que aparecen en esta estupenda canción que sin embargo ignora parcialmente la teoría cuantitativa del dinero formulada por Fisher. Y es que si el dólar circula más, es decir, si aumenta la velocidad del dinero, la consecuencia puede ser una mayor inflación en vez de un mayor output.

[https://www.youtube.com/watch?v=wWlTS_Gm_T8]

8.- “Taxman” – The Beatles

En las letras de los Beatles el dinero aparece frecuentemente, como en su versión del clásico soul “Money” o en “Can’t Buy Me Love”, que trata sobre la naturaleza del amor como un bien no-transable. Pero hoy nos quedamos con “Taxman”, compuesta por un George Harrison indignado por la tasa marginal del 95% (“that’s one for you, nineteen for me”) que el gobierno de Harold Wilson imponía por entonces a las rentas más altas y que el cuarteto de Liverpool tuvo que empezar a pagar una vez su fama se hizo estratosférica. El resultado es un tema ultralibertario que no se hace ninguna alusión al uso que se hace de sus impuestos pero que ilustra muy bien el principio de tasar más los bienes con demanda más inelástica: “Si quieres conducir, pondré un impuesto a la calle […] Si quieres caminar, pondré un impuesto a los pies.”

[https://www.youtube.com/watch?v=l0zaebtU-CA]

7.- “Rock Island Line”

La competencia en los mercados y las estrategias de precios de las empresas también han encontrado su hueco en el mundo de la música. Por ejemplo, los White Stripes cantaron contra el oligopolio de las tres grandes empresas de automóviles estadounidenses en “The Big Three Killed my Baby”, mientras que en “My Summer Vacation” Ice Cube rapeaba sobre un traficante de drogas que se muda a San Luis en busca de un mercado con menor competencia. Pero el premio se lo daremos a esta canción popular en la que un peaje ferroviario a las afueras de Nueva Orleans exige distintas tarifas según la mercancía que transporte el tren. Si es ganado, pasas gratis, si es hierro, pagas. Un ejemplo de libro de discriminación de precios de segundo grado porque, por supuesto, existe un problema de información asimétrica que la canción menciona. La canción española más parecida a esta sería “Al pasar la barca” pero en ella no existe ese problema de revelación ya que las tarifas dependen de lo bonita que seas (es decir, el barquero ejerce discriminación de tercer grado).

[https://www.youtube.com/watch?v=fq5lJHSklg0]

6.- “Fidelity Fiduciary Bank” - de la banda sonora de Mary Poppins.

En la vasta producción de Disney también podemos encontrar canciones con un contenido económico. Así, por ejemplo, la celebérrima “Let it go” de Frozen nos exhorta a que nos liberemos de los costes hundidos en nuestra toma de decisiones mientras que “Where You Are” de Moana canta las virtudes de la autarquía. Pero el clásico Mary Poppins da en la diana al explicar de manera sencilla el concepto de dinero fiduciario. El vetusto banquero interpretado por Dick Van Dyke intenta convencer al pequeño Michael de que deposite sus dos peniques en su entidad contándole que ese dinero servirá para invertir en ferrocarriles en África y en barcos que cruzarán el mundo y que en ese proceso acumulará intereses y la suma se multiplicará. Pero Michael no queda convencido y causa un pánico bancario en la escena siguiente, escena que utilizo en mis clases para explicar la importancia de las creencias en los juegos de coordinación.

[https://youtu.be/Hk23s4hh8M8]

5.- “9 to 5” – Dolly Parton

Las dificultades de la mujer en el mercado de trabajo han quedado también reflejadas en la música, por ejemplo en “She Works hard for the money”, uno de los temas más conocidos de Donna Summer, en “Everybody out” del musical Made in Dagenham, ambientado en la huelga de las costureras de la fábrica de Ford de aquella localidad, o en esta canción interpretada por la actriz y cantante de country Dolly Parton y que sirvió de tema principal a la película homónima de 1980, más o menos el momento en el que en las mujeres comenzaron a incorporarse al mercado de trabajo de forma masiva. La canción es un himno que reivindica a la mujer trabajadora y deja muy claro que trabajar de 9 a 5 ya es bastante costoso, pero lo es más cuando tu jefe se niega a recompensarte con la promoción que mereces.

[https://www.youtube.com/watch?v=UbxUSsFXYo4]

4.- “Brother, Can You Spare a Dime?” – Bing Crosby

Este tema refleja muy bien las miserias de la Gran Depresión, de la que se considera himno. Un mendigo se queja amargamente de su destino mientras espera en la cola de la beneficencia por un pedazo de pan. Sin trabajo ni casa, se siente engañado después de haber luchado por su país en la Primera Guerra Mundial, después de haber labrado los campos, construido rascacielos y ferrocarriles. Duramente contestada por los Republicanos, elegimos aquí su versión más popular, cantada por Bing Crosby y publicada unos días antes de la elección de Roosevelt que marcaría el inicio del New Deal.

[https://www.youtube.com/watch?v=0I8-CbJYGMA]

3.- “Natural’s Not in It” – Gang of Four

Los Gang of Four a los que no nos referimos no son el prodigioso cuarteto formado por Kreps, Milgrom, Roberts y Wilson en su célebre artículo sobre cooperación en dilemas del prisionero repetidos sino al grupo de post-punk británico que en 1979 publicó Entertainment!, uno de los mejores discos de su época. Por entonces los álbumes solían tener una temática unificadora. En el caso de Entertainment!, se trataba de la preocupación por cómo la publicidad, el consumo y las transacciones comerciales afectan a nuestra subjetividad en todos los ámbitos, incluyendo las relaciones sentimentales. Los títulos de cortes como “Guns before butter”, “Contract” o “Damaged Goods” ya revelaban las influencias que Jon King, compositor de casi todos los temas del disco, que además de leer a Marx y la Escuela de Frankfurt también había estudiado economía. Los primeros versos de “Natural’s not in it” (“The problem of leisure / What to do for pleasure”) nos presentan el problema canónico de elección del consumidor.

[https://www.youtube.com/watch?v=1vPonjXOfYo]

2.- “Seven and a half cents” – del musical The Pajama Game

Los musicales de Broadway nos ofrecen un enorme repertorio de canciones con temática económico. Podríamos elegir el clásico “If I Were a Rich Man” de El violinista en el tejado sobre la movilidad social o “Cabinet Battle #1” del reciente y famosísimo Hamilton, en el que los padres fundadores de Estados Unidos discuten sobre la necesidad de crear un banco nacional. Pero dado el actual debate sobre los efectos y conveniencia de la última y sustancial subida del salario mínimo, nos quedamos con "7½ cents” de The Pajama Game, premio Tony al mejor musical de 1955, en la que los trabajadores de una fábrica textil en huelga por una subida de sueldo calculan cuánto dinero podrían ahorrar con el aumento y lo que podrían comprar con el resultado. Un tema que muestra la importancia del ahorro y de los salarios dignos para sostener la demanda y por tanto el crecimiento económico. No se pierdan tampoco la encantadora versión cinematográfica dirigida por Stanley Donen y protagonizada por la recientemente fallecida Doris Day.

[https://www.youtube.com/watch?v=Gcq2hhyKQbQ]

1.- “La Pesca” – Ataque de Caspa

En el número uno tenemos esta canción de Ataque de Caspa, grupo de la Nueva Ola madrileña rescatado de un injusto olvido gracias a grupos actuales como Triangulo de Amor Bizarro y Los Punsetes y la banda sonora de la película El futuro (2014). La letra de “La Pesca” a buen seguro parecerá surreal a una audiencia convencional, pero resulta una estupenda pregunta de examen para un curso de Introducción a la Economia. “Supongamos, por ejemplo, que una galerna destroza una parte importante de la flota de bajura del Cantábrico. ¿Cuál será el efecto sobre el mercado de sardinas de la destrucción de parte de los barcos?” La respuesta es de sobresaliente.

[https://www.youtube.com/watch?v=SrEJbmOgQIM]

Menciones honorables

“Freedom of choice” – DEVO: Como nos enseña la Economia del Comportamiento, muchas veces más es peor.

“Career opportunities” – The Clash: Joe Strummer sufre desempleo friccional.

“Big Yellow Taxi” – Joni Mitchell: La complicada relación entre actividad económica y medio ambiente.

“Daysleeper” – REM: La soledad del corredor de bolsa.

“How money changes hands” – del musical Tenderloin: El flujo circular del dinero.

Pueden encontrar todas las canciones mencionadas en esta lista de Spotify. ¡Y no olviden aportar las suyas en los comentarios!