viernes, 5 de julio de 2019

El fin del capitalismo, ¿más cerca de lo que parece?

En su libro “El capitalismo. El gato de siete vidas” el profesor Ramón Tamames nos previene de aquellos que auguran el fin del capitalismo. Haciendo un repaso histórico del capitalismo, describe como éste ha sobrevivido a distintas crisis gracias a tener una gran capacidad de adaptación. Sin embargo, si hacemos una lectura de lo acontecido en los últimos veinte años, podemos llegar a una conclusión diferente. Analizando lo ocurrido se puede concluir que el fin del capitalismo como lo conocemos está más cercano de lo que parece. El punto débil del capitalismo es lo que se puede llamar el “exceso de capital”. Este se da cuando los ahorros generados por una economía son mayores que las oportunidades de inversión. Es decir, cuando se genera un capital que no sirve para fomentar el crecimiento de la economía, sino que es pernicioso para la misma. Esta circunstancia se da después de etapas de gran crecimiento económico, cuando se genera el capital, y en momentos de estancamiento de este crecimiento, pues es cuando las oportunidades de inversión disminuyen. Cuando esto ocurre, este capital “sobrante” se refugia en inversiones inmobiliarias, inversiones en empresas (p.ej. bolsa) y deuda, pero no buscando un retorno proporcional a su inversión, sino generando burbujas financieras, ya que estas inversiones buscan el incremento de su valor de manera especulativa y no productiva. Aparte de las burbujas financieras creadas por las inversiones inmobiliarias y en acciones de empresas, también se genera una burbuja de deuda, pues se conceden préstamos aún a sabiendas de que las posibilidades de recuperar el dinero prestado son pequeñas. En definitiva, ese “capital sobrante” no tiene en que emplearse con productividad. Esta situación, que fue lo que ocurrió en la Larga Recesión de 1873, La Gran depresión del 29 y la Gran Recesión de 2008, genera crisis […]

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jueves, 4 de julio de 2019

¿Son los refuerzos los nuevos empujones?

En esta entrada resumo la discusión sobre las diferencias normativas entre los empujones (nudges) y los refuerzos (boosts) presentada en un reciente artículo de Sims y Müller en Economics and Philosophy. Es la traducción de la publicada en inglés en el portal de Mapping Ignorance y se publica aquí con permiso de ambos blogs.

La economía del comportamiento estudia los sesgos sistemáticos en las decisiones económicas que ocurren porque nuestros procesos cognitivos están constreñidos y, como consecuencia, una optimización independiente del contexto es impracticable. Esta área de investigación comenzó con Tversky y Kahneman (aquí se puede encontrar su artículo ya clásico) e influyó en las propuestas de intervenciones basadas en “empujones” (nudges), que intentan que las elecciones sean las más cercanas posibles a las económicamente racionales. Por ejemplo, consideremos la elección entre usar métodos de conservación de energía y no usarlos, y consideremos que estos métodos requieren tomar una acción costosa hoy que será más que compensada por los ahorros en el largo plazo. La manera en que se presenta la información tiene importantes consecuencias: si se hace en forma de pérdidas (si no usas los métodos de conservación perderás 350 euros al año) los individuos tienen a ser más favorables a usarlos que si se presenta en forma de ganancias (si usas estos métodos ahorrarás 350 euros al año). En el segundo caso, los individuos tienden a pensar que los costes iniciales son más relevantes que los ahorros futuros. Un empujón sería una intervención que presenta la información en términos de pérdidas, entendiendo que el individuo racional prefiere usar los métodos de conservación energética.

Más recientemente, algunos autores (aquí) han propuesto un tipo de intervención diferente, basado en una heurística sencilla (en lugar de unir heurística y sesgos, como en los empujones), que enfatiza la importancia de adaptar mejor el individuo al ambiente en que debe razonar para tomar sus decisiones. De acuerdo con esta propuesta, la intervención no debería tener como fin condicionar el comportamiento del individuo, sino presentar el problema de decisión de la manera que mejor se adapta a su heurística individual o, alternativamente, de educar al individuo con una nueva heurística más adecuada al problema. Este tipo de intervención se denomina boost en inglés (y que traducimos aquí como “refuerzo” a la espera de que se acuñe un término mejor). Por ejemplo, los médicos tienden a hacer mejores inferencias y a dar mejor la información a sus pacientes si una premisa contiene información estadística del tipo “Diez de cada 1.000 mujeres tienen cáncer de mama” en lugar de “La probabilidad de que una mujer tenga cáncer de mama es un 1%”. El refuerzo consistiría en cambiar la información sobre el riesgo para darla en formato de frecuencia en lugar de como una probabilidad o porcentaje, que se suele entender peor. De manera alternativa, el refuerzo también puede consistir en familiarizar a la gente para que sepa hacer la conversión entre una y otra fácilmente.

El empujón altera la arquitectura de la elección y condiciona el comportamiento para que sea más racional, mientras que el refuerzo permite que los individuos reflexionen mejor en su decisión y lleguen al comportamiento racional por ellos mismos. Así, parece que los refuerzos presentan mejores propiedades normativas. Los empujones evitan la deliberación racional de una manera ambigua y manipuladora. Los refuerzos, en cambio, únicamente reestructuran el medio de manera que se adecue más a las capacidades del individuo o bien aumentan el repertorio heurístico del individuo. Los refuerzos requieren la cooperación activa del individuo y, por tanto, deben ser explícitos, visibles y transparentes (véase una discusión sobre esto aquí y aquí).

Sims y Müller opinan distinto. Para empezar, la asociación entre transparencia y mantenimiento de la autonomía con los refuerzos puede ser una definición circular. Una intervención que involucra alterar el medio en el que se toma la decisión, como en el ejemplo anterior de dar la información como frecuencia y no porcentaje, no requiere de ninguna motivación ni cooperación por parte del individuo. Si esta involucración se incluye en la definición del refuerzo, entonces el ejemplo no lo será. Para evitar este problema, Sims y Müller consideran dos estrategias para distinguir entre empujón y refuerzo y que contienen aspectos normativos: (i) definir las categorías de una manera intuitiva mediante el uso de ejemplos paradigmáticos y de propiedades específicas y (ii) establecer una distinción según los mecanismos causales por los cuales opera cada uno.

De acuerdo con la primera estrategia, uno debe primero reunir un conjunto de ejemplos y extraer de ellos una lista de propiedades que permiten distinguir los empujones de los refuerzos. A partir de ahí, se podría mostrar que algunas de esas propiedades hacen a los refuerzos inmunes a la crítica normativa relevante. Sin embargo, ninguna de las características paradigmáticas que se atribuyen a los refuerzos permiten asegurar que satisfacen necesariamente los requerimientos de transparencia y autonomía. Por ejemplo, considérese el caso de la educación sexual basada en la abstinencia. Esta intervención asume el objetivo deseado de evitar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Las personas objetivo de esta medida son libres de aceptar y cooperar con ella. Se puede, entonces, argumentar que esta cooperación y motivación son suficientes para concluir que la intervención es transparente. Sin embargo, si los programas basados en la abstinencia no enseñan de manera adecuada otros métodos para prevenir las consecuencias no deseadas difícilmente podrán ser llamados transparentes. Este ejemplo muestra que la cooperación no implica transparencia. Además, puede haber muchas dudas a la hora de clasificar una intervención como refuerzo o como empujón. Tomemos de nuevo el ejemplo en el que a un individuo se le da la información en términos de frecuencias. Esta intervención puede ser considerada también como un empujón de igual manera que lo era el dar la información en términos de pérdidas y no de ganancias.

Según la segunda estrategia, diferentes autores han propuesto diferentes mecanismos causales para distinguir entre empujones y refuerzos. Son, principalmente (i) la arquitectura de proceso dual frente a la maleabilidad cognitiva, (ii) la intervención en comportamiento frente a la intervención en competencias y (iii) el criterio de reversibilidad

La arquitectura de proceso dual propone dos sistemas cognitivos, donde el primero de ellos, el sistema 1, es rápido, intuitivo y estereotipado en su manera de operar; mientras que el otro, el sistema 2, es lento, deliberativo, gobernado por reglas y en el que opera de manera especial la memoria de trabajo. Presuntamente, los empujones operarían sobre los procesos del sistema 1 para que produjeran las decisiones que se tomarían según el sistema 2 si se tuvieran el tiempo y la habilidad necesarios. Sin embargo, esta manera de verlo se contradice con el supuesto de que la arquitectura cognitiva sea maleable, algo que los proponentes de los refuerzos consideran debe ser el caso, puesto que la heurística sobre la que operan los empujones se asume estereotipada en sus sesgos e incapaz de cambiar. Así, la distinción basada en esta diferencia asumiría una contradicción. Los defensores de los refuerzos deberán decir que los empujones son un tipo de refuerzos a corto plazo y, de manera análoga, los defensores de los empujones deberán decir a su vez que los refuerzos no son más que un empujón educativo. Cada uno dirá que el otro se equivoca con respecto al proceso causal.

Los otros dos mecanismos causales presentan sus propios problemas. No hay una manera clara de distinguir el cambio en competencias del cambio en comportamiento, y en lo que respecta al criterio de reversibilidad, la investigación empírica ha encontrado que las intervenciones en forma de empujón pueden tener efectos duraderos, que sería la característica atribuida a los refuerzos.

Tras discutir y rechazar ambas estrategias, los autores no argumentan que deba rechazarse una distinción entre empujones y refuerzos, sino que la distinción no puede ser la base para resolver las cuestiones normativas en el estudio de las políticas basadas en el comportamiento. Estas cuestiones deberán ser respondidas caso por caso, y no según sean categorizadas como empujón o refuerzo. Para avanzar en este programa, los autores terminan el artículo con dos ideas para las evaluaciones normativas. La primera requiere argumentar la relevancia de una teoría particular de la autonomía individual o, alternativamente, requiere producir una evaluación normativa de la heurística en la que se basa la intervención. La segunda requiere considerar que el contexto social de la intervención puede desempeñar un papel mayor en su evaluación.



miércoles, 3 de julio de 2019

Sobre cómo Nada es Gratis pasó a ser protagonista en los debates sobre Economía en España

de Manu García y Juan Francisco Jimeno

Posiblemente ninguno de los lectores del blog conozca esta página: http://espconomia.blogspot.com/. Más que una posibilidad es una certeza, ya que absolutamente nadie leía este blog por aquel entonces. La historia que nos contaba ayer Pablo Vázquez de cómo se creó NeG era por septiembre de 2009 la historia de algo que no leía ni el robot de Google. Entonces era el foro de un grupo de economistas, desconocidos fuera de la academia, que se habían propuesto participar en los debates sobre políticas económicas en un momento en el que se entraba de lleno en una crisis. El desconocimiento sobre lo que estaba pasando era generalizado y nadie sabía muy bien qué o dónde mirar para informarse, por lo que era el momento idóneo para mostrar la utilidad de la teoría económica y sus análisis empíricos fuera de la academia.

A lo largo de todo el mes de septiembre de 2009 tuvimos 440 usuarios en el blog y 5.676 visitas, lo que suponen unas 190 visitas al día. Este dato fue justo cuando el blog se trasladó a su ubicación actual; si tuviéramos datos de los tres meses anteriores, cuando aun estaba en blogger, seguramente el número de visitas fuera aún menor. Sin embargo, pronto el esfuerzo de los editores, junto con el de todos los colaboradores, se tradujo en un crecimiento espectacular en el impacto del blog, como se puede observar en el siguiente gráfico que muestra la serie histórica diaria de visitantes únicos (suavizada con media móvil a 200 días).

Con este crecimiento, NeG apareció de pronto en medio del debate sobre políticas económicas. Desde la prensa económica e instituciones políticas y económicas, nacionales e internacionales,  empezaron a llegar comentarios a las entradas de nuestros editores y a las de Floren, Gerard, Nacho Conde, Sergi, Manuel, Marco, Marcel, Vicente, Javier Andrés, Sara y otros tantos. Fueron muchos los que colaboraron en aquella etapa, pero el verdadero núcleo duro que lideró y mostró el camino a seguir a todos aquellos colaboradores fueron Antonio Cabrales, Samuel Bentolila, Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos. Ellos fueron el dream team editorial. Sería complicado auditar los recursos que estos cinco monstruos dedicaron a la divulgación como editores del blog. Para hacernos una idea del esfuerzo que se llevó a cabo, sólo Luis y Jesús publicaron más de 1.000 entradas, en su mayoría en esos primeros años.

Aquellos desconocidos no invitados a la fiesta y a los que nadie leía, rompieron todas las puertas y entraron de lleno en las columnas de opinión, radios, televisiones y saraos varios y se convirtieron, siendo ya brillantes académicos también en economistas “mediáticos”. Con sus aciertos (y también, a veces, “pequeñas equivocaciones” y errores) mantuvieron intactas las razones de ser de NeG y, al mismo tiempo, consiguieron aumentar espectacularmente su audiencia e impacto y consolidarlo como un lugar de referencia para informarse sobre cuestiones económicas, en general, políticas económicas, en particular, y, siempre, sobre lo que hacen los economistas académicos para contribuir a difundir información y conocimiento económicos.

Mucho tiempo ha ido pasando desde entonces. En el gráfico anterior se muestran los números de sesiones y usuarios de NeG desde el momento de su creación. Parece que seguimos en plena forma pese a contar ya con diez años y haber rotado varias veces de equipo editorial y colaboradores. El dream team editorial ha seguido más o menos involucrado. Luis ahora ha dejado de ver los toros desde la barrera y ha dado un (valiente) paso como responsable económico de C’s. Jesús está recuperando el tiempo perdido en NeG para avanzar (aun más) en su investigación. Samuel sigue controlando que todo funcione desde la Asociación que ahora dirige el blog. Antonio emigró a Londres pero parece que pronto volverá a nuestras filas. A Tano Santos se le echa mucho de menos y esperamos que vuelva a encontrar tiempo y oportunidades para colaborar con NeG.

Tanto entonces como ahora, NeG es un grupo de economistas académicos con vocación de servicio público. Con esta entrada queremos agradecer singularmente a los que lo hicieron en el pasado y, en especial, al dream team que logró que NeG pasara de tener cero usuarios a más de 40.000 mensuales. Pero como cantaba (o quizá siga cantando) Julio: “Al final las obras quedan las gentes se van/Otros que vienen las continuaran/la vida sigue igual”.  Mirando al futuro, seguimos creyendo que NeG debe ser un lugar abierto a todos aquellos que comparten dicha vocación y quieran contribuir, desde la investigación económica, a los debates públicos sobre Economía. Tanto los que estuvieron, como los que están, como los que quieran unirse siempre serán bienvenidos.

Finalmente sería injusto no compartir el éxito de NeG con las personas que fueron fundamentales desde otras posiciones dedicándole muchas horas al blog. Pedro Artiles fue el que se encargó de desarrollar toda la imagen, Victor Rodríguez le dio forma a la web y ambos fueron coordinadores del mismo (en orden cronológico) junto con Zoe Kuehn, Álvaro García, Leticia Moreno y Manu García. Una mención especial merecen Pablo Vázquez y también Michele Boldrin, ya que como directores de Fedea tuvieron que dirigir esta orquesta y lidiar con  incomodidades causadas por algunas de las entradas más polémicas.



martes, 2 de julio de 2019

Chantilly o los comienzos de Nada es Gratis

De Pablo Vázquez Vega

Dory es como me llaman mis hijos, no sin razón, dada mi escasa memoria a largo plazo. Lo que voy a contarles son mis recuerdos, ocurrieron en primera persona y padecen de ese defecto, lo que no garantiza que sean por tanto exactamente lo que ocurrió. Disculpas por anticipado.

Tuve la fortuna de ser director de Fedea cuando nació Nada es Gratis. Subrayo fortuna porque, aunque después me ha tocado hacer muchas cosas variopintas, ese periodo de Fedea lo recuerdo intenso, productivo y además divertido.

Abril de 2009. En el país la crisis económica comienza a arrasar estratos de la sociedad, como si de un incendio se tratara; entre ellos, y muy singularmente el mercado de trabajo. Desde siempre, Fedea había sido una casa muy sensible con el tema del desempleo: José Antonio Herce y por supuesto Juan Francisco Jimeno marcaron su impronta y su preocupación por un funcionamiento eficiente de las instituciones laborales.  Lo que trimestre a trimestre iba reflejando la EPA entonces era el fracaso de una regulación que pretendidamente protegía al trabajador, pero que terminaba condenándole al paro. Una tarde, Nacho Conde propuso no quedarnos callados: saltar del documento de trabajo o del artículo de revista científica y hacer un "manifiesto", una proclama pidiendo una reforma laboral. Nacho había estado en Italia de la mano de Michele Boldrin, otro de los protagonistas de esta historia que había participado en la creación del Festival de Economía de Trento, un proyecto ya consolidado, cuya razón de ser es  hacer llegar en el país alpino la economía a todos los estratos de la sociedad. Michele había participado además en la fundación de NFA (Noise from Amerika), un blog en el que claramente se inspiró NEG.

La propuesta de Nacho fue cobrando forma de la mano de otros grandes expertos del mercado de trabajo y buenos amigos de Fedea, Juanfran, Samuel Bentolila y Juanjo Dolado, y terminó siendo lo que la prensa llamó el "Manifiesto de los 100", en referencia al número aproximado de economistas, todos ellos con un gran prestigio académico, que estamparon su firma en él.

Su éxito nos sorprendió: en primer lugar por su impacto en los medios; se escribió mucho entonces sobre ese grupo de economistas que desafiaban el status quo; en segundo lugar, por quienes se prestaron a participar: los que allí firmaron eran, sin duda alguna, una muestra muy significativa de los mejores economistas que ha generado este país, desde Andreu Mas Colell a Manolo Arellano. Lo distintivo era que economistas, referencias claras en el mundo académico, estaban dispuestos a mancharse las manos, bajar a tierra y pelear por contar cómo debe ser la sociedad en la que vivimos. Creo que la primera piedra de Nada es Gratis se puso con el Manifiesto de los 100.

Ahora hacían falta redactores. Fedea andaba entonces tratando de atraer a algunos académicos españoles que trabajaban en universidades extranjeras (en algún caso también en España) y que quisieran dedicar algo de tiempo a hacer economía aplicada española con rigor: Jesús (Fernández Villaverde), Luis (Garicano), Tano (Santos), Juan (Rubio Ramirez), los Antonios (Cabrales y Cicone), Floren (Felgueroso), Marco (Celentani), Sergi (Jiménez), Juan Carlos (Conesa) y Sara (de la Rica) se convirtieron pronto en la redacción improvisada del blog que estaba naciendo.

Un sábado del mes de mayo me reuní con Javier Diáz Giménez para hablar del blog en la Cafeteria Chantilly, una pastelería rosa del barrio de Salamanca, como del siglo XIX, donde hay una placa que recoge ese momento (es broma). Los que conocéis a Javier sabéis que es un hombre de blancos y negros, que es capaz de expresar con una brillantez poco común la complejidad de un problema. La conversación terminó en cuál era el concepto fundamental en economía, lo que la distingue de cualquier otra ciencia. Javier, sin dudarlo, concluyó que la Ley Fundamental de la Ciencia Económica es que “Nada es Gratis”, nada, absolutamente nada. Después de esa aseveración tan rotunda pensamos ambos que ese era el mejor nombre para un nuevo blog, que así lo propondríamos al comité editorial, y al que Pedro (Artiles) le daría un diseño único.

Hasta aquí mis recuerdos de los primeros balbuceos de NeG, que interesaran sobre todo a los que nos seguís con cariño. Siempre hubo, y me gustaría resaltarlo para terminar, un elevado interés por preservar la independencia y la libertad para argumentar (evidence-based que diría Antonio Cabrales) lo que nos pareciera. Discutir sobre economía aplicada es hablar de actores económicos con intereses concretos, que podían sentirse incómodos con algunas de nuestras posiciones. Desde el Comité Científico de Fedea, liderado por José Luis Malo de Molina, siempre se defendió nuestra independencia; pero con el tiempo se llegó a la conclusión, a mi entender acertada, de que conservar la autonomía de este tipo de blog requería independencia económica y material de la institución donde nació. El tiempo ha demostrado que esa apuesta ha sido un éxito y que, gracias al crowfunding, NEG se ha hecho mayor, autónomo, más profesional y más diversificado. Gracias a todos los que habéis tomado el testigo. Es un gran proyecto que merece la pena.



lunes, 1 de julio de 2019

¡Cómo hemos cambiado (o no)!

Nota de los editores. Continuamos con la serie de entradas de antiguos editores de NeG con ocasión del X aniversario.

De Juan Carlos Conesa

En verano del 2009 me contactó Javier Díaz-Giménez para involucrarme en un nuevo proyecto, un blog patrocinado por FEDEA bajo la batuta de Pablo Vázquez. Por aquel tiempo solo existía el nombre de Nada es Gratis, Javier siempre tuvo un gusto fino para los nombres. Fue un acierto. Es a día de hoy una historia de éxito. Diez años después supongo que lo que toca es una mirada atrás, aquello de “¡cómo hemos cambiado!”

Por aquella época los blogs eran poco menos que una excentricidad (al menos para mí). Y el mundo era muy distinto. Estábamos entrando en una recesión sin precedentes en la historia reciente, gobernaba ZP una España bipartidista y Obama en USA. El blog, la economía, la política… todo ha cambiado, y las redes han jugado un papel determinante.

En 2009 nació NeG y en 2019 la batalla de las ideas se juega en las redes mucho más que entonces. Mi primera entrada, de 16 de junio de 2009, hablaba del papel de los gurús en la prensa. Por aquella época corría un tal Niño Becerra, que salía en todas las cadenas presagiando debacles, que según él mismo consultaba en cartas astrales. En otra entrada me atreví a contradecir las predicciones sombrías de Roubini sobre el futuro del euro. Pues ahí andamos, hoy en día es lo mismo, pero más. Ahora ya no hace falta salir en los medios, la difusión se multiplica a base de “likes” y cualquier idea, por absurda que sea (“fake news”), tiene alcance inmediato. Hasta el twitter-in-chief de USA gobierna a base de twits.

Al hilo de mis entradas hace diez años en un mundo de las redes que era nuevo para mi, quiero hacer alguna breve reflexión en dos ámbitos que debatimos mucho en aquella época: la predicción en economía y el estado de la macroeconomía, y la situación actual de las políticas.

Allá por el 2009 debatimos profusamente sobre predicción en economía (¿cómo no lo vimos venir?) y el supuesto fracaso de la macroeconomía. Lo de verlas venir... pues hala, ya lo estamos viendo venir ahora. Suenan campanadas por todos lados, que si el BCE avisa, que si la Fed avisa, que si la inversión de la curva de tipos... ¿Y qué? Pues nada, que tendrá que venir la recesión, y quién sabe cuándo y cómo llegará.

Imaginemos que tuviera el modelo perfecto de predicción y estimara que la probabilidad de que entremos en recesión en los próximos 12 meses es del 60%. Estupendo, ¿cómo evalúo ex-post (basado en la ocurrencia o no del evento recesión) si el 60% era la probabilidad correcta ex-ante? Es imposible por definición, pero esto no quiere decir que no tengan utilidad los modelos de previsión, claro que sí: desde bancos centrales debes intentar anticipar lo que pueda venir, y en según qué ámbitos de las finanzas te ganas la vida apostando a eventos, así que más te vale hacer la mejor previsión posible. Pero la realidad es que en eso de “verlas venir” pues venir siempre vienen, pero eso de acertar exactamente cuándo, pues como que no. Sin ser un experto, me da la impresión de que en este aspecto las mejoras son limitadas porque no puede ser de otra manera.

Con respecto al fracaso de la macroeconomía, pues otro tanto. En los últimos años ha cambiado tanto y, a la vez, tan poco. El enfoque es más pragmático y está guiado por los datos de una forma mucho más focalizada que hace diez años. En ese sentido el cambio es evidente y, esperando no caer en la auto-complacencia, creo que el cambio es a mejor. Pero no lo hemos tirado todo a la basura y lo hemos reemplazado por la “heterodoxia”, que sigue abusando de recursos retóricos en vez de ajustarse a los cánones del debate académico. Estos, que contribuyen al éxito moderno de la economía como disciplina, son muy básicos: si haces una afirmación acerca de cómo funciona algún aspecto de la economía, o planteas un modelo que te obligue a explicitar todos los supuestos y condiciones bajo los que tu afirmación es válida, o provees evidencia empírica robusta y contrastable acerca de la validez de tu afirmación. Y mejor si haces las dos cosas. La “heterodoxia” no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Es más, vive en exclusiva en el mundo de las redes. Por poner un ejemplo, la nueva moda de la MMT florece en el mundo de los blogs, y con sorprendente éxito, pero al margen de los cánones académicos. Yo la llamo “Ancient Monetary Myth”, porque es mas post-moderna (o pre-moderna si se quiere) que moderna, y no veo la teoría explícita en el sentido que apuntaba arriba. Sin modelo explícito, y con toda la evidencia empírica en contra desde Felipe II, tiene gracias a las redes mas impacto del que cabría esperar.

Aun así, en lo importante la macroeconomía ha progresado sin grandes cambios de paradigma. Sigue habiendo un campo de batalla de las ideas, que condiciona de manera importante el debate y la práctica política, pero eso no es nuevo. Por ejemplo, hoy en día el ataque a la independencia de los bancos centrales viene de ambos polos del espectro político, y eso es tremendamente preocupante. Hay que estar atento al debate de las ideas, como siempre, pero en eso no creo que hayamos cambiado tanto.

La recesión sacudió muchos otros aspectos de la sociedad, con impactos que me parecen más relevantes. El descontento popular, la desconfianza en las instituciones, el auge de las teorías conspirativas, con la indispensable ayuda de la revolución de las redes, han cambiado el panorama político mundial de manera drástica: Trump, Brexit, El Procés, Salvini, Orban, Bolsonaro… y el aumento de la polarización política en gran parte del mundo, incluida España. Hace diez años solo teníamos a Berlusconi, un adelantado a su época. Con la de cosas importantes que se nos vienen encima (cambio climático, revolución tecnológica, envejecimiento…) y ahí vamos, echándole la culpa al vecino, que es lo que moviliza al personal. No vamos bien, y ahí sí que me parece que hemos cambiado mucho, y a peor. Las redes juegan ahí un papel decisivo.

Total, no quiero acabar con un tono tan negativo, que no todo ha ido a peor en estos diez años. El cambio tecnológico no se ha limitado a las redes, y la creatividad humana sigue imparable con avances médicos, nuevas tecnologías y mejoras productivas. Recientemente observé en China como cientos de millones de personas tienen ya niveles de vida impensables hace relativamente poco, y se han saltado varias fases para ir directamente a la frontera tecnológica en muchos aspectos. El más visible es la casi-desaparición de los medios de pagos tradicionales. En muchos aspectos la tecnología hace el mundo un poquito más pequeño, pese a la tentación tribalista a trocearlo y compartimentarlo, o al menos es lo que yo quiero creer. También en eso juegan las redes un papel decisivo.

Y claro, NeG tampoco es ajeno a los cambios. La apuesta de hace diez años atrás es hoy sólida, madura y menos improvisada. Sin embargo, en lo fundamental continúa con una labor divulgativa extraordinaria y necesaria frente al ruido y el vacío de contenido real de las redes. NeG es un ejemplo de que las nuevas tecnologías también pueden ayudar a diseminar ideas rigurosas, no todo está perdido. Gracias por continuar en la brecha, ¡por muchos años!



“La tarea de los periodistas es garantizar que los dominados acepten su dominio” y 9 reflexiones más de Diego Fusaro, el intelectual de moda en Europa

La reciente entrevista realizada en El Confidencial a Diego Fusaro ha hecho que este filósofo y pensador del sur de Europa nacido en Italia haya pasado de ser un perfecto desconocido en la izquierda a ser un perfecto sospechoso para la izquierda. ¿Las razones? Algunos de sus detractores le tildan de fascista y/o simpatizante de ideologías conservadoras. Sin embargo, las razones para la existencia de esta repentina controversia apenas se sustentan. El discurso de Fusaro sobrepasa -de largo- las aspiraciones de intelectualidad que la gran mayoría de los supuestos puristas de izquierdas englobados en el punto 6 de este extracto podrían llegar a albergar jamás desde sus privilegiadas -pero lisiadas- tribunas mediáticas. Para dejar constancia, aquí van diez de los extractos clave de lo que podríamos denominar: la entrevista de… ¿la envidia? 1- Trato de poner de manifiesto cuáles son las contradicciones de este presente en el que todo el mundo calcula y nadie piensa. En el que la razón económica y técnica, técnico-científica, se ha impuesto como la única razón válida, y pretende reemplazar a todas las demás. 2- Al fin y al cabo, el globalismo no es más que el nacionalismo estadounidense que se ha hecho mundo y, por lo tanto, es una forma de nacionalismo llevado a su máximo desarrollo.  3- Hoy el Estado puede representar el único vector de una revolución opositora contra el capital mundialista, tal y como demuestran perfectamente los acontecimientos de los países bolivarianos, como Bolivia, Venezuela o Ecuador que, a pesar de sus límites estructurales, están creando formas de populismo soberanista, socialista, patriótico, anti-globalista e identitario. 4- Hoy quien reafirma la necesidad de controlar políticamente la economía y, por lo tanto, reintroducir la soberanía contra la apertura cosmopolita, es vilipendiado y tachado inmediatamente de ‘fascista’, ‘rojipardo’ y ‘estalinista. 5- El verdadero rostro del fascismo […]

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30/06/2019 – Tras el acuerdo, más comercio, más inversiones y más progreso

Entre 1984 y 2004 Argentina multiplicó por 3 sus cantidades exportadas al mundo, apalancándose en el impulso que le dio el Mercosur al comercio de manufacturas de origen industrial en los 90s. Pero desde el 2004 nuestras ventas al mundo están estancadas, condenando al país al subdesarrollo y a las crisis recurrentes de balanza de pagos.

Cuando las economías crecen es normal que se incrementen también sus importaciones, en primer lugar, porque muchos insumos del proceso productivo son importados (como el 70 % de las autopartes de los vehículos que se fabrican en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe) y en segundo lugar porque la población destina los mayores ingresos al consumo de bienes que en algunos casos no se fabrican en el país (como celulares o viajes a Brasil). En el caso particular de la economía argentina, la elasticidad de las imoprtaciones al ingreso es cercana a 2, lo que indica que cada 10 % que crece el PBI, aumentan las compras al exterior en un 20 %.

Pero si no aumentan las cantidades exportadas, ni la inversión extranjera directa, solo es posible que la economía crezca con un shock de precios (soja a 600), con cepo, con capitales golondrina, o con endeudamiento externo. El problema es que ninguna de esas fuentes financieras es sostenible en el tiempo y cuando se cortan, el país sufre ineluctablemente una devaluación, cuyo efecto es bajar los salarios en dólares ajustándolos a las posibilidades que las limitadas cantidades de divisas permiten.

La mega devaluación del 2018 tiene sus orígenes en la estafa de un modelo que expandió los salarios en dólares, sin generar mas divisas genuinas para que el mayor consumo pudiera financiarse.

 

EL MODELO AGRO EXPORTADOR

Entre 1860 y 1920 el país experimentó el proceso de crecimiento mas espectacular y sostenido de su historia, porque la expansión de la frontera agrícola primero y los avances tecnológicos y de infraestructura, como los alambrados, los buques frigoríficos y los ferrocarriles, sumados al proceso de inmigración, permitieron que las exportaciones avanzaran incluso mas rápido que el PBI. Concretamente, según los números de Orlando Ferreres, en esas 7 décadas el PBI en dólares se multiplicó por 24, pero las exportaciones doblaron esa perfomance (crecieron 48 veces). El crack del 30 (que en realidad ocurrió en 1929) generó un colapso del comercio internacional y le quitó a la economía argentina su principal motor.

 

SIN MODELO DE DESARROLLO

Algunos historiadores como Pablo Gerchunoff sostienen que de todos modos el modelo hubiera encontrado limitaciones por la imposiblidad de seguir expandiendo la frontera cultivable y el agotamiento de los movimientos migratorios globales. Como quiera que haya sido, desde entonces no hemos encontrado un modelo de desarrollo sostenible, en el sentido de que genere los dólares necesarios para financiar las importaciones crecientes y/o logre sustituir las compras externas con producción nacional eficiente.

Nótese que la sustitución ineficiente, opera en la práctica frenando el desarrollo, de un modo similar que lo hace el deterioro de los términos de intercambio. El comercio internacional es una manera indirecta de producir bienes: podemos fabricar mas computadoras portátiles sembrando soja, exportándola e importando notebooks, que si directamente nos dedicamos a producirlas. Pero cuando los precios internacionales de la soja caen, o suben los de las computadoras, nos corren el arco; indirectamente fabricamos menos notebooks.

Lo mismo ocurre con la sustitución ineficiente de importaciones; si necesitamos mas recursos para fabricar nuestras computadoras, que los que requerimos para comprarlas afuera, producimos menos notebooks que las que podíamos fabricar directamente.

 

MÁS COMERCIO Y MÁS INVERSIONES CON EUROPA

Es en este contexto que el reciente acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Mercosur cobra particular relevancia. Porque no hay modo de desarrollarnos si no crecen las exportaciones y las inversiones externas que proveen los dólares necesario. Estamos hablando de un mercado potencial de 20 billones de dólares; una escala que facilita tanto la industrialización como la diversificación de las exportaciones, porque sin tamaño de mercado no es posible desarrollar una industria eficiente y resulta muy difícil diferenciar los productos en razón de marca y variedad.

Pero también es importante notar que las investigaciones científicas muestran claramente que tampoco la mayor integración económica con Europa garantiza mayor industrialización y diversificación de las exportaciones, claves para suavizar los ciclos económicos y reducir la dependencia de las fluctuaciones de los términos de intercambio.

Entre el 2015 y el 2016 la directora del Instituto de Integración Latinoamericana, Noemí Mellado, dirigió un equipo de investigadores en el que me tocó participar, que demostró que no alcanza con el mayor tamaño de mercados, sino que es clave que el proceso de integración promueva inversiones, sobre todo en investigación y desarrollo, como así también que aumente el acceso al crédito y ayude a bajar la volatilidad macroeconómica.

Los países con acceso a mas mercados, que mas invierten en infraestructura y equipamiento, que mas recursos destinan a investigación y desarrollo de tecnologías, con mayor profundidad del crédito y los mercados de capitales, son los que mejor se desarrollan, aumentando sus exportaciones de valor agregado y diversificando su producción.

Bienvenidos al comercio, la competencia, la inversión y el progreso. A trabajar para aprovecharlos.

 

artículo publicado en EL DÍA.com