jueves, 11 de julio de 2019

Una nueva lectura de Adam Smith

De Carlos Martínez Gorriarán

Adam Smith es considerado el padre del pensamiento económico moderno, pero su pensamiento aún es más interesante. Hace poco me vi envuelto en Twitter en un ácido intercambio sobre política y economía donde algunos sedicentes liberales invocaron el nombre de Adam Smith en vano. Respondí con un hilo de Twitter sobre el gran pensador escocés que amplío en este post. Schumpeter objetó que su obra económica incluía pocas ideas originales e incluso que estaba más atrasada que las de algunos antecesores, pero también que Smith escribió la síntesis que la época necesitaba. Creo necesaria una lectura más amplia que la puramente económica para entender por qué fue uno de los filósofos más originales y profundos de la Ilustración y, sobre todo, por qué sus ideas seminales siguen vivas, capaces de suscitar controversias iluminadoras.

Adam Smith inició la investigación que iba a producir su obra económica clásica por un punto un tanto sorprendente: la filosofía moral. Su Teoría de los sentimientos morales, publicada en 1759, fundamenta el hoy mucho más famoso La riqueza de las naciones, de 1776, obra que tuvo enseguida un gran impacto en Europa, con numerosas traducciones a las principales lenguas nacionales; la primera española, de un resumen parcial de Condorcet, data de 1792.

El brillo de las ideas de Smith sobre el origen de la riqueza, con el papel motor de la división del trabajo en la célebre fábrica de alfileres, el mercado y su famosa “mano invisible”, los tipos de valor de cambio y de uso, el rechazo del colonialismo y de la concepción mercantilista del comercio como un juego de suma cero, etc., explican el relativo eclipse posterior de su filosofía moral, nacida del prolongado debate con su amigo David Hume, como explica Rasmussen en un interesante libro. Pero la economía liberal de Adam Smith no se comprende adecuadamente sin entender su visión previa de la naturaleza moral, actualizada hoy por las ciencias cognitivas.

Las ciencias cognitivas forman un archipiélago que incluye neurociencia, psicología evolutiva, filosofía de la mente y otras disciplinas. Han dado la vuelta a la concepción intelectual y dualista de la naturaleza humana dominante desde Platón y reelaborada por los racionalistas e idealistas modernos, como Descartes, Spinoza, Kant y Hegel. Muy brevemente, esa concepción sostiene que los seres humanos somos un compuesto de cuerpo y alma racional (o espíritu, conciencia, mente o como queramos llamarlo); la razón debe controlar y someter las pasiones, instintos y necesidades corporales irracionales causantes de todo tipo de problemas, pues la razón es la principal fuente del conocimiento.

El modo cognitivo de comprendernos es bastante diferente: no somos tanto seres racionales afectados por pasiones e instintos irracionales que debemos domar, como seres emocionales dotados de razón: las ideas forman el final de una cadena iniciada por las sensaciones y seguida por emociones y sentimientos, sin las cuales no hay conocimiento ninguno. Lo explica muy bien en esta entrevista el neurocientífico Antonio Damasio. Así pues no somos seres duales, sino unitarios y (más o menos) coherentes: no hay frontera entre mente y cuerpo, ni entre las emociones y sentimientos y la razón. Hay un continuum, aunque (por motivos que no puedo explicar aquí) nos imaginemos (más o menos) como mentes o conciencias alojadas en cuerpos.

No hay economía sin naturaleza moral

Tal continuidad implica no sólo que el pensamiento racional está inevitablemente fundado en sentimientos y emociones, sino que todas las acciones típicamente humanas tienen continuidad y coherencia. Por ejemplo, la moral y la economía, como propuso y sostuvo Adam Smith. Podría decirse que somos seres económicos porque somos seres morales o sociales. Un punto de vista revolucionario contra dos mil años de tradiciones filosóficas y religiosas partidarias de que la economía es algo inmoral o amoral, como siguen pensando no sólo los altermundistas e izquierdistas, sino algunos que se consideran herederos de Adam Smith y creen, equivocadamente, que debemos separar la economía de los asuntos morales en su más amplio sentido ilustrado (que incluye el bienestar psicológico y político).

El acertado punto de vista de Adam Smith sostiene en cambio que la comprensión de la economía exige la correcta comprensión de la naturaleza moral. La razón es que la actividad económica se basa en los mismos principios instintivos, naturales, que la conducta ética y social.

Smith llegó a la conclusión de que el motor principal de la moralidad es lo que llamó “simpatía”, equivalente a la empatía actual. Y acertaba de pleno: hoy sabemos que el altruismo, la compasión y la cooperación, pero también la competencia, la rivalidad y la agresión, derivan de la empatía, firmemente anclada en nuestro equipamiento neurológico innato (como explica este artículo). Impresiona que Adam Smith, basándose únicamente en la observación y la reflexión, llegara a la conclusión, nada obvia, de que su simpatía fundamenta la conducta  moral y social, y también la actividad económica. Así, la división del trabajo, motor de la economía, es “consecuencia necesaria” de la dependencia social, con “la propensión a trocar, permutar y cambiar una cosa por otra”, y “consecuencia necesaria de las facultades de la razón y el lenguaje” (La Riqueza de las naciones, I, 2).

El caso es que Jean Jacques Rousseau, con su teoría de la maldad de la sociedad y de la cultura (y de la economía), enemigas de la bondad humana natural, teoría equivocada y peligrosa, influyó mucho más que Adam Smith en la corriente principal de las ciencias sociales y de la filosofía. De un modo bastante contradictorio Smith se convirtió en el lúgubre profeta de algo llamado “el capitalismo”, y Rousseau de las utopías encantadoras más o menos socialistas. El divorcio rousseauniano entre moralidad y economía estuvo en la raíz de esta inversión del sentido de las ideas del escocés que encontramos, por ejemplo, en Karl Marx.

Procesos creativos: la economía como sistema emergente

Contra lo que defendía Rousseau, la producción y el comercio de bienes no son vicios artificiales derivados de la maldad social. Al contrario, el enriquecimiento material forma parte del enriquecimiento moral y cultural; todo constituye el mismo proceso.

La genialidad de Smith brilla especialmente al enfocar el mercado no como una institución, sino como un proceso. El mercado se mueve por la acción de una “mano invisible”, metáfora del hecho de que el mercado no surge de una decisión centralizada aunque esté regulado por leyes y normas, sino de la interacción espontánea de multitud de acciones particulares de intercambio y producción, oferta y demanda de bienes.

La economía es, como muchos fenómenos naturales y sociales, un sistema emergente –este libro de Steven Johnson explica la idea- y creativo. También implica que su evolución es difícil de prever e imposible de planificar por una autoridad central determinada, razón de que el librecambismo sea superior al proteccionismo, la libertad mejor que el imperialismo colonial, y la igualdad de oportunidades mucho más valiosa que los oligopolios. Si un gobierno o un oligopolio limitan en exceso la creativa espontaneidad de la actividad económica, lo único que consiguen es reducir la economía y perjudicar a la sociedad. Esta es, por cierto, la explicación teorética del fracaso inevitable de los experimentos socialistas –el último y catastrófico, el de Venezuela- que pretenden sustituir la espontaneidad por la planificación autoritaria y los fenómenos emergentes por el determinismo.

La estrecha relación entre moral y economía que descubre Adam Smith va aún más lejos. La importancia capital de la división del trabajo exige comprender los posibles efectos perversos que puede tener en la calidad de vida del trabajador industrial. El trabajo fraccionado en operaciones mecánicas y repetitivas es, en efecto, rentable pero alienante. Diríamos que es un gran negocio para la industria pero una mala inversión en términos morales: ninguna sociedad se beneficia de que los trabajadores manuales padezcan una existencia frustrante y embrutecida, como comenzaba a ser evidente en la Gran Bretaña del inicio de la revolución industrial, con su corolario de miseria, analfabetismo, alcoholismo, epidemias y otras lacras. Una sociedad desmoralizada es una sociedad económicamente atrasada.

Por eso el Estado debe facilitar la libertad económica y la expansión de los mercados, del comercio y la industria, pero también, sostiene Smith, y como parte del proceso de enriquecimiento de las naciones, debe facilitar la extensión de la educación, la igualdad de oportunidades y el cuidado moral de la calidad de vida de las personas, para rectificar los inconvenientes sociales de la actividad económica libre. Como puede verse, el considerado padre del liberalismo económico lo fue también del estado de bienestar más bien atribuido a la socialdemocracia. Adam Smith no sólo quedó fascinado por cierto taller industrial de alfileres, también profundizó como pocos en las consecuencias económicas de la naturaleza innata de los seres humanos, con su doble necesidad complementaria de libertad de acción y de protección social, derivada de la continuidad entre emociones, sentimientos y racionalidad. Hoy el mundo es muy diferente al de 1776, pero afrontamos nuevos desafíos –de las migraciones huyendo de la pobreza a la desaparición de los empleos tradicionales- a los que una lectura creativa de Adam Smith tiene aún mucho que ofrecer.



miércoles, 10 de julio de 2019

¿Qué podemos y qué no podemos decir sobre la efectividad de Madrid Central?

De Rafael Salas, Juan Prieto Rodríguez y María José Pérez Villadóniga

En los últimos días, especialmente desde la celebración de las últimas elecciones municipales, se ha intensificado el debate político sobre la efectividad de las medidas para reducir la contaminación conocidas como Madrid Central. La importancia de este debate queda patente en la cantidad de noticias publicadas en la prensa sobre el tema. A menudo los medios presentan información contradictoria y el lector avispado puede ver, debajo de la presentación de datos  aparentemente rigurosos, cómo cada cual trata de “arrimar el ascua a su sardina” (por ejemplo, ABC, El Mundo o El País). Más allá del debate político y la defensa de intereses privados que pudieran ser legítimos, a día de hoy la calidad del aire es un claro ejemplo de bien público. Por tanto, su provisión privada puede ser subóptima, teniendo que jugar el sector público un papel destacado. Para ello se precisa de buena información que ayude a la toma de decisiones.

En esta entrada, en línea con las ideas que ya expresamos en un artículo reciente en El País, trataremos de justificar por qué algunas de las cosas que se están diciendo sobre la efectividad de Madrid Central son inexactas, incluso cuando se basan en observaciones recientes sobre la polución ambiental en la capital.

Madrid Central entró en vigor el 1 de diciembre de 2018. En el Gráfico 1, utilizando medias anuales sobre emisiones de NO2 desde principios de 2015 hasta el 20 de mayo de 2019, sólo se puede observar una caída relevante en los niveles de contaminación en la Plaza del Carmen, que es la estación que mide la calidad del aire al interior de la zona afectada por las medidas de restricción de tráfico. Sin embargo, en el resto de las estaciones se observan aumentos, que han sido utilizados para justificar la baja eficacia de las medidas, y si éstas han supuesto simplemente una traslación de las emisiones de unas zonas a otras, en lo que se conoce como efecto frontera.

En un reciente artículo (que vincularemos, ya con todos los detalles, en los próximos días), mostramos, por el contrario, que los resultados sobre emisiones de NO2 descritos pueden explicarse por la interacción de tres elementos: las condiciones meteorológicas, la particular implementación de Madrid Central, y el hecho de sólo disponer de observaciones posteriores a la entrada en vigor de la medida, lo que representa escasamente seis meses de mediciones. Dado que estos factores están actuando a la vez, para poder llegar a conclusiones más robustas hay que calcular sus efectos separados e independientes.

Por ejemplo, pese a no disponer de datos para todos los meses de 2019, si comparamos las columnas 5 y 6 de la Tabla 1 a continuación que no tiene en cuenta las condiciones meteorológicas, se puede observar cómo en los cinco primeros meses del año las emisiones medidas en Plaza del Carmen se redujeron con respecto a la media anterior a la implementación de Madrid Central y que esta caída fue mayor que la observada para Cuatro Caminos, por ejemplo.1 Sin embargo, estas caídas podrían deberse a unas condiciones meteorológicas y ambientales favorables. En realidad ocurre que este tipo de análisis descriptivo de los datos, no deja de ser “la cuenta de la vieja”, y por sí mismo no podrá arrojar una respuesta clara.

Aprovechando que la implementación de esta política es lo que normalmente conocemos como un experimento natural, hemos llevado a cabo un análisis de diferencias en diferencias para aislar el efecto de Madrid Central. En concreto, controlando por variables meteorológicas (dirección y velocidad del viento, presión atmosférica, temperatura y humedad relativa), la condición de fin de semana o festivo, así como el mes, hemos calculado los efectos marginales en las emisiones de NO2 asociados a Madrid Central. Estos efectos marginales, representados en el Gráfico 2, indican los cambios en cada estación de medición de la calidad del aire asociados a esta política una vez tenidas en cuenta las condiciones meteorológicas y la época del año.

Como se puede observar, algunos cálculos estadísticos ligeramente más sofisticados, con controles temporales y de la evolución meteorológica, nos permiten estimar una reducción en las emisiones de NO2 asociadas a la aplicación de Madrid Central, de 11 μg/m³ en la Plaza del Carmen. Esta caída supondría situarse en niveles por debajo de los límites de la directiva europea (40 μg/m³), lo que no es baladí. Además, el resto de estaciones (salvo Plaza Elíptica) también presentan caídas estimadas, aunque, como era de esperar, de menor cuantía que las de Plaza del Carmen. La importancia de este resultado es que, pese a lo que defienden algunos medios basándose en datos meramente descriptivos, no se puede defender la existencia de un efecto frontera. Antes, al contrario, parece que los incentivos asociados a la aplicación de Madrid Central habrían supuesto cambios en los hábitos de transporte con efectos positivos más allá de la zona estricta de aplicación. Esta evidencia no contradice la posibilidad de discutir si más allá de las restricciones cuantitativas, las medidas de precios tan queridas para los economistas (peajes), podrían complementar  los resultados obtenidos de reducción de las emisiones contaminantes en la zona centro de Madrid y sus alrededores.

En cualquier caso, es muy probable que la moratoria y posible suspensión de Madrid Central revierta la prometedora tendencia que sugieren nuestras estimaciones, al cambiar de nuevo los incentivos sobre el uso del coche en Madrid. Como ya nos advirtió Roy Batty (Blade Runner) “todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia” y la iniciativa más seria y ambiciosa de nuestro país para combatir los efectos nocivos de la polución sobre la salud y el medioambiente habrá sido inútil.

Nota

[1] Pueden consultarse los datos de NO2 actualizados dentro de la zona de Madrid Central (Plaza del Carmen) y su comparación con una estación de referencia cercana (Cuatro Caminos) en: http://www.salasweb.info/Madrid%20Central.pdf



“Todo es nefasto para España”

Un gobierno de coalición es nefasto para España Un gobierno monocolor es nefasto para España La continuidad de la Monarquía en pleno sistema democrático es nefasta para España La instauración de una República es totalmente nefasta para España La resolución del conflicto en Cataluña mediante el diálogo político es nefasta para España El inmovilismo político como receta para solucionar el conflicto en Cataluña es nefasto para España Las disputas de la izquierda son nefastas para España La unidad de la izquierda es nefasta para España El libre mercado y la sociedad de consumo son nefastos para España El control y la regulación pública de la economía son nefastos para España La cesión de soberanía a la UE y la integración en esta son nefastas para España La salida de la UE y la mayor autonomía e independencia con respecto a esta son nefastas para España Una repetición electoral es nefasta para España Una investidura con apoyos de la izquierda y partidos nacionalistas es nefasta para España El adoctrinamiento religioso y político en las aulas es nefasto para España El inculcamiento de valores cívicos y laicos en las aulas es nefasto para España El feminismo es una corriente ideológica nefasta para España La violencia machista y el techo de cristal son aspectos nefastos para España La inmigración produce una mezcla cultural y social nefasta para España La inmigración abandonada a su suerte más allá de las vallas y los océanos es nefasta para España Lo que diga Zapatero siempre -SIEMPRE- es nefasto para España Lo que diga Aznar es nefasto, naturalmente, para España

La entrada “Todo es nefasto para España” aparece primero en El Captor - Economía y Opinión.



martes, 9 de julio de 2019

Pensamientos después de diez años


Nota de los editores: Esta entrada pertenece a la serie de las escritas para conmemorar el X aniversario de NeG (entregas anteriores: 1, 2, 3, y 4).

Los actuales editores de NeG me han pedido que escriba un post conmemorando la creación del blog. Pensando sobre qué tema escribir me preguntaba a mí mismo dos cuestiones. Primero, ¿por qué empecé a escribir en el blog y cuál era mi objetivo al hacerlo? y segundo, ¿he conseguido algo de lo que pretendía?

Para responder a la primera de las preguntas, he leído algunos de las entradas que yo o mis co-autores hemos escrito en el pasado. Haciendo eso, encontré un post que hace unos meses escribió mi amigo J. Ignacio Conde-Ruiz.  En el Nacho se preguntaba “¿Qué Estado de bienestar queremos y cómo pretendemos financiarlo?” Esa frase refleja muy bien lo que rondaba mi mente cuando decidí unirme al blog Nada es Gratis hace unos años. Veamos lo que he aprendido sobre este tema.

Dado el nivel de gasto público que tenemos y puesto que ningún partido con opciones reales de gobernar propone recortes sustanciales en ninguna partida relevante, parece claro qué tipo de Estado del Bienestar hemos elegido como sociedad. Como representa la Figura 1 el gasto publico sobre PIB ha sido bastante estable desde 1995: ha fluctuado entre el 44 por ciento en los años de bajo crecimiento del PIB y 39 por ciento en años de alto crecimiento económico, mientras que la media ha sido del 42 por ciento. Aunque este porcentaje es algo menor al registrado por nuestros vecinos (la media de la EU 27 durante el mismo periodo ronda el 46 por ciento del PIB), también es verdad que nuestra población era hasta ahora relativamente joven y que este porcentaje subirá por los efectos de las presiones demográficas sobre los gastos en pensiones y sanidad.

Figura 1. Ingresos y Gastos Públicos respecto del PIB

Si nos centramos en los últimos años, aunque es cierto que el mencionado porcentaje ha bajado desde 2014 por la gradual desaparición de los estabilizadores automáticos y los controles de gasto introducidos por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, no se observa ningún cambio brusco. El ratio se encuentra anclado justo por encima del 41 por ciento.

La Figura 1 también muestra el nivel de ingresos sobre PIB. Como se puede observar, desde 1995 los ingresos han estado por debajo de los gastos excepto un breve periodo justo antes de la crisis. Es decir, España tiene una presión fiscal baja dado el Estado del bienestar que queremos. ¿Es esto malo o bueno? Dada la actual política monetaria del ECB no parece mala idea seguir aumentando la deuda. Desde la famosa frase de Mario Draghi «El BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente» del 26 de julio de 2012 nos hemos visto abocados a unos tipos de interés asociados a la deuda soberana artificialmente bajos. ¿Por qué no sacar provecho de la situación de tipos de interés bajos? Como idea no me parece descabellada.

El problema que yo veo con este argumento es que no parece que la posición en la que nos encontramos sea un plan formulado para conseguir ventaja de los bajos tipos de interés. Por el contrario, me parece que es el resultado de una dejadez e irresponsabilidad por parte de la clase política, en particular, y la sociedad española, en general. Si nos comparamos con la EU 27, España ha tenido una presión fiscal media desde 1995 del 38 por ciento del PIB mientras que la europea ha sido del 44 por ciento. Leyendo los planes electorales de los partidos con posibilidades de gobernar para las ultimas elecciones generales vemos que el único que aboga por una clara y rotunda subida de la presión fiscal es Unidas Podemos. El PSOE es mucho menos claro sobre el tema, mientras que PP y Cs son partidarios de bajadas de impuestos. No tengo nada en contra de bajadas impositivas, es más, en principio creo que son buenas, pero lo que no se puede es proponer bajar los impuestos sin ajustar los gastos también. A mí, eso me parece irresponsable. Irresponsable por parte de los partidos políticos e irresponsable por parte de la sociedad que no les pide explicaciones por hacerlo.

Esta conclusión se relaciona con la segunda de mis preguntas, ¿cuál era mi objetivo? Y segundo, ¿he conseguido algo de lo que pretendía?

Mi objetivo era, por una parte, entender estos problemas, pura curiosidad intelectual. Pero por otra parte mi intención era concienciar a la sociedad en general y a los “policy makers” en particular de que, dado que parece claro que no queremos cambiar nuestro Estado del Bienestar, nuestros impuestos son muy bajos.

Dados las propuestas sobre temas fiscales de los partidos políticos en las ultimas elecciones creo que mis resultados deben definirse como un rotundo fracaso. Los políticos están mucho más preocupados por mostrar banderas que por entender y solucionar los problemas de los españoles. El populismo parece haber venido para quedarse. ¿Quiere decir eso que no ha servido de nada lo que hemos hecho durante estos últimos años? Nada es una palabra muy fuerte y rotunda, por lo que no creo que sea adecuado usarla, pero sí que puedo decir que ha servido para menos de lo que esperaba.



lunes, 8 de julio de 2019

Cómo gestionar el tráfico en las ciudades. Conferencia de Juan Pablo Montero

Las decisiones del nuevo equipo municipal de Madrid y en especial sus críticas a Madrid Central están siendo especialmente polémicas. Lo más preocupante, sin embargo, es la sospecha de que se está sacrificando la salud de los ciudadanos por las ganancias derivadas del tacticismo político. Es por ello más importante que nunca recordar lo que la investigación nos dice sobre qué políticas funcionan a la hora de reducir la contaminación y cuáles no, en lugar de ver cómo se intentan distorsionar los datos para salvar la cara.

Hace unos días se celebró en Toulouse la duodécima Conference on the Economics of Energy and Climate. Una de la dos charlas plenarias la impartió Juan Pablo Montero (Universidad Pontificia de Chile) precisamente sobre temas relacionados con la efectividad de las políticas de gestión del tráfico y sus efectos sobre la salud. El video abajo recoge su presentación (en inglés). Siendo uno de los expertos más destacados en este área, es una hora de conferencia que no debería perderse nadie, incluidos los responsables municipales que dicen estar preocupados por la salud de los ciudadanos.

 

 

 



domingo, 7 de julio de 2019

XVIII Premio Fundación Banco Sabadell a la Investigación Económica: Irma Clots-Figueras

De Mónica Martínez Bravo

Irma Clots-Figueras ha sido galardonada con el XVIII Premio Fundación Banco Sabadell al mejor economista joven de España. Este premio reconoce una trayectoria académica brillante en la cual Irma se ha dedicado a investigar temas de gran relevancia social, como por ejemplo: los efectos de la participación de las mujeres en la política, el efecto del sistema educativo en la formación de identidades políticas, o los determinantes de la integración de los inmigrantes en sus países de residencia.  En muchas de estas áreas, la investigación de Irma ha sido pionera y ha contribuido de manera notable a mejorar la evidencia empírica en cuestiones de gran actualidad.

Irma Clots-Figueras realizó su licenciatura en economía en la Universidad Pompeu Fabra, y su doctorado en la London School of Economics. Es profesora de la Universidad Carlos III (donde actualmente se encuentra en excedencia) y catedrática de la Universidad de Kent en Reino Unido. Además Irma es colaboradora de Nada Es Gratis desde 2015. Aquí podéis leer algunas de sus entradas.

A continuación resumiré dos de las principales líneas de investigación de Irma.

Seguro que alguna vez habréis escuchado la frase “Si las mujeres gobernasen el mundo no habría guerras y las cosas funcionarían mejor”. ¿Hay algo de cierto, en esta afirmación? Para averiguarlo podríamos comparar la marcha de la economía de Alemania bajo el liderazgo de Angela Merkel con la de su antecesor Gerhard Schröder, por ejemplo. Sin embargo sus gobiernos se enfrentaron a coyunturas económicas muy diferentes. Una manera más rigurosa de contestar a la pregunta es comparar regiones donde una mujer ganó las elecciones por un estrecho margen con otras regiones donde un hombre ganó también por un estrecho margen. Esta metodología llamada “regression discontinuity design” ha sido descrita en este blog en algunas ocasiones (por ejemplo aquí). Sin embargo, la implementación de esta metodología requiere poder observar suficientes elecciones donde compitieron un hombre y una mujer y cuyo resultado fue ajustado. Para poder contestar a esta pregunta, Irma recopiló una impresionante base de datos que contiene información de unos 30.000 políticos y políticas en India que compitieron en las elecciones legislativas de los estados durante el periodo 1967-2001.

Estudiar esta pregunta en el contexto de India tiene particular relevancia social: Más de 1/3 de la población mundial bajo el umbral de pobreza se encuentra en India. Además las mujeres en países en vías de desarrollo son particularmente vulnerables a la exclusión social y la pobreza. El acceso de las mujeres a la política puede ser una pieza clave para mejorar sus condiciones de vida. Pero, ¿realmente las mujeres toman decisiones diferentes cuando llegan al poder? En dos de sus estudios, Irma encuentra que, en efecto, así es. En este artículo, Irma documenta que cuando las mujeres acceden al poder mejoran los resultados educativos de las regiones donde gobiernan. Este efecto es especialmente pronunciado en las zonas urbanas, y en menor medida en las rurales. En este otro artículo, Irma demuestra que las mujeres políticas también invierten más en salud pública y adoptan políticas para reforzar los derechos de las mujeres, como por ejemplo el derecho a heredar propiedad.

La segunda línea de investigación de Irma se ha centrado en investigar cómo el sistema educativo afecta a la formación de la identidad de los individuos y de sus preferencias políticas. Irma ha sido pionera en el estudio de estas cuestiones. A diferencia de otras ciencias sociales, hasta hace poco, la mayor parte de la literatura económica consideraba las preferencias (políticas y económicas) como dadas o exógenas. En este estudio, Irma y sus coautores examinan la reforma educativa del 1983 que introdujo las lenguas propias de Cataluña y el País Vasco como lenguas vehiculares en el sistema educativo. Irma encuentra que, en el caso de Cataluña, aquellos niños que cursaron una mayor parte de sus estudios bajo esta reforma desarrollaron una identidad catalana más fuerte: eran más proclives a identificarse como catalanes en lugar de españoles. Sin embargo, la reforma no tuvo resultados similares en el caso del País Vasco. Los autores argumentan que esto puede ser debido a que en el País Vasco los padres podían escoger la lengua de los estudios de sus hijos, mientras que en Cataluña la inmersión lingüística fue generalizada. En el País Vasco esto permitió a los padres escoger el tipo de educación que mejor representaba la identidad de la familia, y por lo tanto redujo el grado de influencia de la educación sobre la identidad de los hijos. En otro estudio, en el caso de Cataluña, los autores encuentran que la inmersión lingüística también tuvo un impacto en las preferencias políticas. Los individuos que cursaron un mayor número de años su educación en catalán muestran mayores tasas de apoyo a partidos catalanistas y de apoyo al independentismo. Ambos estudios sugieren que el sistema educativo puede tener un impacto causa en las preferencias políticas y en la ideología de los individuos. Estos estudios han dado lugar a una línea de investigación cada vez más influyente en la ciencia económica, como se describió aquí.

Además de estas contribuciones, Irma también ha estudiado temas tan diversos como por ejemplo, cómo afecta a la integración de los inmigrantes el hecho que sus hijos obtengan la nacionalidad del país de residencia, o cómo las medidas de confianza en diseños experimentales se ven afectadas por los niveles de incertidumbre. Irma también está desarrollando una interesante línea de investigación donde analiza cómo la identidad religiosa de los líderes en contextos experimentales afecta el grado de esfuerzo y coordinación en tareas de grupo.

En resumen, Irma ha realizado investigaciones pioneras e influyentes en diferentes áreas de la ciencia económica y en temas de alta relevancia social, no solo para nuestro país sino también para algunas de las regiones más pobres del planeta. ¡Enhorabuena Irma por este merecido reconocimiento!



sábado, 6 de julio de 2019

La concesiones que realiza el capitalismo para su supervivencia

El capitalismo ha sobrevivido a fuerza de adaptarse. Estamos de acuerdo. Por esta razón, como ya hemos observado recientemente, el capitalismo será feminista o no será. Por esta razón, como sucede frecuentemente, el capitalismo se perpetuará absorbiendo y tolerando inmigrantes extranjeros, tal y como siempre ha hecho cuando los ha necesitado. Y es que ni los modelos de feminismo o inmigración actuales suponen un verdadero problema para el sistema. Vamos, que tanto el MeToo como el Aquarius no son revoluciones verdaderas, sino acciones de marketing político desde una supuesta izquierda, que legitima al sistema y que en ningún caso contraría o pone contra las cuerdas. “Los #pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo”, tuiteó el papa Francisco hace aproximadamente un mes, queriendo decir algo así como ‘Los “pobres” son una raza diferente que existe para hacernos sentir bien ayudándoles… Por qué son pobres y cómo hacer que no lo sean, no importa’, tal y como acertamente tradujo Leo Bassi, y a lo que cabría añadir: ¡Cuantos más pobres para ayudarles a todos mejor! Siguiendo con la eufemística capacidad del capitalismo para sobrevivir, el feminismo y las migraciones fueron precisamente “los dos temas no abordados” por Diego Fusaro en la famosa entrevista que se publicó en El Confidencial –de la que en este artículo sintetizamos algunos extractos-, y que sin embargo fueron empleados por ciertas corrientes de la izquierda como armas arrojadizas entre sí, ante la mirada perversa y sonriente del sistema. “El capitalismo sobrevive a fuerza de adaptarse”, porque mientras todos hablábamos y hablamos de cuestiones tan higiénicas como esta y/o los derechos LGTBI,  en menos de dos semanas habrá una sesión de investidura en la que el supuesto candidato de izquierdas pretende acabar como presidente de España con la abstención de diputados de formaciones políticas conservadoras, esto es […]

La entrada La concesiones que realiza el capitalismo para su supervivencia aparece primero en El Captor - Economía y Opinión.